“Príncipe y príncipe”

MÉXICO, D.F., 6 de junio (apro).- Hablar sobre preferencias y orientaciones sexuales sigue siendo un tema polémico, pero hacerlo a través de una obra de teatro dirigida al público infantil, parecería una sinrazón, un atentado contra las “buenas costumbres” o mínimamente una falta de tacto al ofrecer a los niños un tema para el que “no están preparados”.

Sin embargo, Perla Zuchmacher, con la última obra que escribió antes de su fallecimiento, Príncipe y príncipe, nos demuestra que no hay tema que no se pueda abordar en el teatro, sobre todo cuando se hace con profesionalismo, sensibilidad, buen gusto y, además, un gran sentido del humor.

“El amor está en todas partes y se presenta de las más diversas formas”, es el slogan de esta obra dirigida por Arcelia Guerrero y de la cual su autora manifestó en alguna ocasión: “Es una obra para que los chicos tomen las cosas como son”.

Príncipe y príncipe, basada en el cuento Rey y rey, de Stern Nijlad y Linda de Haan, narra la historia de un príncipe destinado a ser rey, por lo cual debe elegir princesa para contraer matrimonio.

La reina convoca a princesas de diferentes partes del mundo para que su hijo pueda hacer una elección adecuada. Pero, ¡oh sorpresa!, el príncipe elige al hermano de la princesa Celeste como destinatario de su amor.

De esta forma, Perla Szuchmacher rompe con el tema tabú de la homosexualidad en el teatro para niños a través de un tratamiento sutil, inteligente y creativo, sustentado en un elenco de primer nivel encabezado por la actriz Paloma Woolrich, quien crea una deliciosa reina Clementina, quien, después del primer momento de shok al enterarse de la decisión de su hijo, lo apoya de manera amorosa.

La historia se desarrolla con toda naturalidad, con escenas llenas de humor y teatralidad que provocan la hilaridad del público. Quizá quienes se muestran sorprendidos con el desenlace son los adultos, más que los niños.

Príncipe y príncipe  es, además, una herramienta pedagógica recomendada internacionalmente en la enseñanza del respeto a la diversidad sexual, que apuesta por valores como el respeto a la equidad de género, la tolerancia, y rompe con los esquemas sexistas, los estereotipos de género y la línea de pensamiento misógino que pinta a las princesas como mujeres bonitas, bondadosas y sumisas.

La tesis es que cada quien es libre de decidir a quién amar y todos debemos aprender a respetarlo, planteado a través de una historia sencilla y  divertida, abordando el tema como lo que es, parte de la vida cotidiana, cual aspiración de una sociedad incluyente y civilizada.

         “El objetivo –afirma la directora de la puesta– es que el público salga del teatro con una herramienta para comprender el mundo, porque en el universo de los adultos hay muchos prejuicios. Se refieren a los homosexuales de forma denigrante generalmente. Así, los niños no reciben una educación sensata, inteligente y respetuosa sobre la diversidad sexual.”

Príncipe y príncipe concluyó su temporada en el Teatro Sergio Magaña y actualmente se encuentra en espera de un nuevo escenario para continuar difundiendo su mensaje de amor, respeto y libertad de elección.

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