El atentado de Daniel Flores

El atentado de Daniel Flores
José Emilio Pacheco
Ni civil ni militar “sino todo lo contrario”, excelente persona, oscuro embajador en Brasil, el ingeniero y general Pascual Ortiz Rubio fue el primer candidato elegido por le Partido Nacional revolucionario (es decir por el general Calles) para que el augurado destape de Aarón Sáenz Couret no diera pretexto a los generales golpistas y para que Calles pudiera manejarlo a su antojo
La democracia del rumor, sustituto mexicano del parlamento y la prensa, dijo que no había sido tan fácil como se creyó: Ortiz Rubio aceptó un gabinete cien por ciento callista pero se negó a admitir en él a Saturnino Cedillo, Marte R Gómez y Gonzalo N Santos, Ortiz Rubio estaba resignado a que el verdadero poder lo ejerciera Calles, pero no quería soportar el peso adicional de su antecesor Emilio Portes Gil Caso insólito, Portes Gil dejó la presidencia para encabezar el nuevo gabinete como secretario de Gobernación

El 5 de febrero de 1930 —como el día de La Bombilla, dos años atrás— la capital esperaba, no se sabe cómo, el atentado Los ortizrubistas formaron su propia guardia para proteger al presidente y México vio por vez primera los choques entre guaruras rivales Un gran despliegue militar cubrió la ruta del Zócalo al estadio Soldados de caballería y motociclistas rodearon el automóvil en que iban Ortiz Rubio, Portes Gil y dos diputados, uno de ellos el propio Santos
Cincuenta mil asistentes dieron al Estadio el mayor lleno de su historia El público tenia la cruel esperanza de presenciar el asesinato La ceremonia fue muy breve En el Palacio Nacional hubo brindis y tomas de protesta a los nuevos secretarios El ambiente era desagradable Ortiz Rubio quiso recluirse temprano en Chapultepec Cambió el automóvil descubierto por el Cadillac presidencial cerrado y salió con su esposa, su sobrina y su secretario particular Hernández Cházaro Al trasponer la puerta de honor del Palacio un joven de 23 años disparó seis balas contra el Cadillac Una siguió su propia trayectoria: rozó la cabeza de la señora Ortiz Rubio, cubierta con un sombrero-casquete, y rebotó para encajarse en la mandíbula de don Pascual La herida destruyó política y moralmente a Ortiz Rubio, provocó el exterminio del vasconcelismo y la tragedia personal y familiar para el autor del atentado: Daniel Flores
EL LUGAR DE VASCONCELOS
La existencia histórica de Daniel Flores se debe a las investigaciones de Alfonso Taracena quien reunió todos los datos disponibles A pesar de esta acuciosidad, Flores sigue siendo un enigma que jamás se disipará satisfactoriamente Nacido en 1906 en Charcas, San Luis Potosí, Flores estudió en un colegio religioso de Matehuala e hizo de su director, el padre Romo, su guía espiritual En el mercado de Charcas Flores atendió un puesto de ropa y zapatos Se afilió al vasconcelismo (aunque su nombre no aparee en los registros de militantes) y se indignó ante el fraude electoral Escuchó decir a un hermano del padre Romo que si Ortiz Rubio muriera, Vasconcelos ascendería a la presidencia Es indescartable la posibilidad de que los callistas potosinos (¿Cedillo, Santos?) hayan favorecido de algún modo la instalación de esta idea fija en Flores
El 2 de febrero llegó a la capital y se alojó en el cuarto 18 del “hotel Colonia” en Sullivan El 3 se cortó el pelo, compró un sombrero en “Tardán” y un traje negro de 25 pesos (el más caro) en “El Centro Mercantil” Adquirió una pistola en la “armería Quintana” y pagó con centenarios El 4 paseó por Chapultepec y comió en “El Mirador” El 5 se desayunó muy temprano en los puestos que rodeaban a la Basílica de Guadalupe, entró, rezó, compró algunos objetos religiosos y fue a dejarlos al hotel Se presentó en el Estadio pero se quedó afuera Con la multitud, Flores recorrió Orizaba, Niza, Reforma, Juárez y Madero Se abrió paso hasta la puerta de honor del palacio y esperó fumando, contra su costumbre, a que terminaran las ceremonias Se indignó al escuchar el Himno y ver salir “al impostor que ocupaba el lugar de Vasconcelos” Sacó la pistola que llevaba en la cintura En vez de saltar al estribo como hacían los terroristas del novecientos, disparó seis tiros a la parte trasera del vehículo
Dos motociclistas lo detuvieron, desarmaron y condujeron al interior del Palacio Lo registraron Al terminar, Flores se burló de los policías mostrándoles seis cartuchos de repuesto que ocultaba en su manga, Insultó al mismisimo general Amaro, secretario de Guerra, y a J M Puig Casauranc que llegaron a interrogarlo Se enfureció cuando sugirieron que era instrumento de los comunistas y le atribuyeron cómplices Lo golpearon, lo colgaron, le hicieron el submarino y le arrancaron las uñas, Resistió como un héroe y se mantuvo en lo dicho
EL TRIUNFO DE LA MUERTE
Gracias a una foto encontrada en el hotel la policía llegó a Charcas, apresó a los padres de flores y al sacerdote Romo Fingieron el fusilamiento de su padre y torturaron a Romo en su presencia Flores insistió: “No premedité el atentado ni me movieron razones políticas; actué indignado moralmente por la imposición” Su inmutabilidad sorprendió a los periodistas No mostró el menor deseo de hacerse célebre
La imagen de Flores que Casasola ha grabado a fuego en nuestra memoria (cabello encanecido, barba negra, grandes ojos de endemoniado dostoyesvkiano) es de febrero de 1931 Representa un cambio total, fruto de un año de tormentos y vejaciones, respecto al dandy pueblerino que disparó en el Zócalo Para entonces la madre había muerto de dolor ante el viacrucis de su familia y Flores había sido golpeado en cada viaje de Tlatelolco a Lecumberri y antes y después de su única entrevista secreta con Ortiz Rubio en Chapultepec
Quienes lo conocieron en prisión dicen que no hablaba: se mostraba melancólico y taciturno El 28 de febrero fue condenado a veinte años de cárcel La pena de muerte había sido abolida poco antes del atentado El juez añadió dos detalles humorísticos: 500 pesos de multa y decomisación de la pistola Flores escuchó sin pestañear su sentencia El 23 de abril de 1932, poco antes de que Calles eliminara de la presidencia a Ortiz Rubio, Daniel Flores fue hallado muerto en su celda de la penitenciaría Según Taracena, a quien debemos estos y muchos otros datos, Flores enfermó de pulmonía Tembloroso de fiebre lo sacaban al patio para bañarlo a cubetazos de agua helada El 28 de octubre el presidente municipal y el agente del ministerio público asesinaron en Charcas a los hermanos de Flores, uno de ellos de catorce años Para ahondar el enigma se descubrió que un íntimo amigo de Flores era a su vez amigo de Toral y que en Charcas vivía doña Eduwiges de León, tía del magnicida de “La Bombilla”
ENIGMAS Y EPIGRAMAS
¿Actuó solo Daniel Flores o fue instrumento de personas o grupos? Nadie puede decirlo a ciencia cierta El día del atentado el secretario particular Hernández Cházaro culpó en voz alta, sin disimulo de su racismo, al “negro” y al “indio”: Portes Gil y Cedillo Portes Gil se defendió brillantemente de los cargos, más tarde amplificados por Morones, hasta el fin de sus días (Historia vivida de la Revolución Mexicana, 1976) No existe evidencia alguna para inculparlo
Ortiz Rubio sugirió a su único panegirista Norberto Díaz Babio (Un drama nacional, 1939), que el golpe había venido de la Cámara (Gonzalo N Santos) por las inmoralidades que combatió don Pascual Sería precisa una finura sobrehumana para descubrir qué interés pudo haber tenido Calles en herir o matar a un personaje que él mismo había elegido para manipularlo y gobernar sin los riesgos del caudillismo directo cuyo intento acababa de costarle la vida a Obregón (Durante la “presidencia” de Ortiz Rubio, Calles nada más fue secretario de Guerra y director del Banco de México)
Pero casi tan inquietante como la coincidencia de que los dos archienemigos de Ortiz Rubio hayan sido coterráneos de Flores (Morones acusó directamente a Cedillo y Santos de connivencia con Portes Gil y Marte R Gómez), es el salvaje epigrama del joven Salvador Novo, entonces en la cúspide de su arrogante maledicencia La tarde misma del 5 de febrero de 1930, de viva voz y por los teléfonos Ericsson y Mexicana, circularon por toda la ciudad los versos de Novo:
Quisiera la bala asnicida,
no por perdida, ganada:
ni por ganada, perdida,
trabajar mejor la quijada
para impedir la mordida
En 1930 Novo era colaborador muy cercano y según las malas lenguas ghost writer de Puig Casauranc, jefe del Departamento Central (luego DDF) No es concebible que hubiera osado burlarse en esa forma de alguien que no fuera objeto de ludibrio por parte de los verdaderamente poderosos No hay epigramas de Novo contra Calles ni contra Obregón, aunque sí otro igualmente burlesco sobre el ojo que perdió jugando al polo Joaquín Amaro
LA SANGRE DERRAMADA
Tampoco es inverosímil que la menos un sector sobreviviente de la amplia coalición vasconcelista buscara un asesinato que desquiciase a la “familia revolucionaria” a fin de renovar la oportunidad de rebelión perdida al día siguiente del fraude electoral Pero entonces el atentado hubiera sido contra Calles y no contra Ortiz Rubio Tampoco hubo preparativos militares pues los callistas lo hubieran divulgado para legitimar la matanza de Topilejo (14 de febrero), como tres años justificaron los asesinatos de Huitzilac a título de contragolpe preventivo
Acaso Flores realmente creyó que, muerto Ortiz Rubio, Vasconcelos subiría a la presidencia Al contrario de Toral, secularizó el atentado: no guiaba su pistola la ira de Dios sino la justicia humana (Lo cierto es que únicamente Ortiz Rubio habló a solas con él y todas las declaraciones de Flores las conocemos a través de la versión oficial)
Mediante la violencia Flores quiso reparar el despojo a Vasconcelos, cumplir la venganza por la que clamaba la sangre derramada de los vasconcelistas (¿y de los cristeros?), inmolarse en una causa que lo trascendiera y ser sacrificador que se ofrece en holocausto junto con su víctima Una prueba de la seriedad de su intento es el haberse vestido de ceremonia como quien va a su boda y también con la elegancia con que se recubre a los cadáveres No buscaba la notoriedad pero su acto le había conferido cierta ambigua grandeza e inscrito su nombre erostráticamente en un renglón de la historia Sin proponérselo, Flores condujo al vasconcelismo a su tumba en la carretera de Cuernavaca, campos de ejecuciones del callismo Entre veinte y cien vasconcelistas fueron masacrados en Topilejo, víctimas de un crimen tan impune como el 2 de octubre o el 10 de junio Será el tema del próximo “Inventario”

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