CON ALFA, GARZA SADA ROMPIO LAS REGLAS QUE CREARON EL IMPERIO INDUSTRIAL DE LA FAMILIA

CON ALFA, GARZA SADA ROMPIO LAS REGLAS QUE CREARON EL IMPERIO INDUSTRIAL DE LA FAMILIA
Francisco Ortiz Pinchetti
MONTERREY – Al diversificar explosivamente las áreas de actividad del Grupo Alfa y realizar coinversiones con el gobierno, Bernardo Garza Sada rompió de tajo reglas tradicionales que habían permitido a su familia, durante más de 80 años, la construcción paulatina, pero segura, de un imperio industrial
Tal vez ahora —en la soledad y el inmenso lujo de su bunker— se arrepienta de tal osadía Lo cierto es que Alfa decidió ya retornar a la estructura tradicional de los negocios del clan Garza Sada, como una de las medidas tendientes a salvar a la hoy maltrecha corporación

fue precisamente la audacia empresarial de Bernardo la que lo llevó a serios enfrentamientos con sus parientes, especialmente con su primo Eugenio Garza Lagüera, empresarios prudente y conservador, renuente a las relaciones con el Estado y acervo crítico de la intervención de éste en la economía
Sus diferencias se hicieron presentes desde que el clan familiar e industrial era todavía jefaturado por don Eugenio Garza Sada —padre de Eugenio y tío de Bernardo—, asesinado por guerrilleros urbanos en septiembre de 1973
A la muerte del patriarca, las posiciones de los herederos se radicalizaron y a la postre trajeron como consecuencia, en 1974, la amistosa repartición de las empresas de la familia en cuatro grupos industriales: Visa, con Eugenio Garza Lagüera a la cabeza; Alfa, con Bernardo Garza Sada; Cydsa, con Andrés Marcelo Sada Zambrano, y Ficsa (hoy Vitro), con Adrián Sada Treviño
Entonces se inició una nueva etapa en la historia de esta singular familia regiomontana poseedora de incalculables fortunas
Historia que tiene su principio a mediados del siglo pasado, cuando los ancestros de sus actuales miembros empezaron a acumular riqueza
¿Cómo lo hicieron?
En una meticulosa investigación, basada fundamentalmente en los libros notariales del archivo general de Nuevo León, el sociólogo e historiador argentino Mario Cerutti encuentra a los antepasados directos de los Garza Sada en un grupo de 10 familias cuya prominencia era ya notable a los finales del siglo
Según Cerutti, las fortunas de esas familias se originaron en los mecanismos de acumulación típicos de los burgueses latinoamericanos del siglo XIX: “la multiplicación de capitales por medio del comercio legal e ilegal (contrabando), la especulación con bonos gubernamentales, el usufructuo de conexiones políticas para trabajar con mayor fluidez con las aduanas y el comercio internacional, el préstamo de dinero con fuertes intereses, la adquisición de tierras de donde se expulsaba a los indígenas, la venta de estas tierras o su explotación”
Las 10 familias seleccionadas por Cerutti para su estudio (Burguesía y capitalismo en Monterrey: 1850-1910) fueron éstas: Armendáriz, Belden, Calderón, Muguerza, Ferrara, Hernández-Mendirichaga, Madero, Milmo, Rivero, Sada Muguerza-Garza y Zambrano
El investigador comprobó que todas ellas eran grandes terratenientes en Nuevo León, Coahuila Tamaulipas, Durango, Sonora y otros estados norteños Los Sada-Muguera-Garza, antepasados de los Garza Sada, eran también ganaderos A fines de siglo, poseían 160,000 hectáreas en el bolsón de Mapimí, en Durango, donde operaban su Compañía Ganadera de Sierra Mojada, SA
Un hecho histórico sería determinante para la prosperidad de esas familias de terratenientes y comerciantes incipientes: con la anexión de Texas a Estados Unidos, en 1848, la frontera se acercó a escasos 200 kilómetros de Monterrey Esto alentó su actividad comercial y les abrió una nueva, lucrativa posibilidad: el contrabando
La guerra de secesión norteamericana (1861-1865) fue otro elemento importante El noreste de la República Mexicana se convirtió en natural territorio de abastecimiento de los estados sureños y los comerciantes regiomontanos aprovecharon cabalmente la oportunidad
Cerutti encontró que a pesar de la cuantía de sus fortunas, las familias mencionadas no hicieron ninguna inversión productiva antes de 1890 Difiere de otros estudiosos que atribuyen esto a una “falta de visión” empresarial Y da esta explicación:
“Con un mercado interior débil e inconexo, con una economía internacional que aún no alcanzaba a modelar las necesidades que emergían cuando se arribase a la fase monopólica del capital, con una inestabilidad política generalizada en el país y en la región, con el indígena rebelde del norte cerrando los caminos por los que debían circular mercancías y fuerza de trabajo ¿cómo se iban a lanzar a invertir en la producción masiva de manufacturas, que requería de mercados seguros y en expansión, comunicaciones eficientes, trabajadores que pudiesen migrar libre y rápidamente?”
Es decir, eran hábiles, pero prudentes empresarios Característica de la que los Garza Sada darían testimonio a través de los años
En las postrimerías del siglo pasado y los primero años del actual, los empresarios de Monterrey tuvieron en el gobernador Bernardo Reyes su primer gran aliado político Reyes, en efecto, propició con empeño la instalación y florecimiento de las primeras industrias Su primera medida, en 1889, fue la exención de impuestos durante 20 años a los industriales Antes de 1900, sólo las 10 familias estudiadas por Cerutti habían creado (en numerosos casos con la participación común de varias de ellas) más de 20 compañías
La historia industrial de los Garza Sada se inicia el 5 de mayo de 1891, con la fundación de la Cervecería Cuauhtémoc Su capital inicial fue de 150,000 pesos Los socios fundadores fueron José Calderón, Isaac Garza Muguerza, José Calderón hijo, José M Muguerza y Francisco G Sada
La Cuauhtémoc nació —alentada por la exención de impuestos— de la fusión de dos pequeñas cervecerías: la Casa Calderón y la Cervecería Monterrey
Isaac Garza, uno de los fundadores de la Cuauhtémoc, casó con Consuelo Sada Muguerza: ellos fueron los padres de Eugenio, Roberto e Isaac Garza Sada, y de seis hijas
La cervecería tuvo un éxito inmediato y pronto se convirtió en pilar económico de un naciente emporio industrial Entre la fundación de la Cuauhtémoc y 1905, los Sada Muguerza-Garza participaron, junto con alguna o algunas otras de las familias mencionadas en la creación de 13 diferentes compañías (sobre todo empresas mineras), incluido el Banco Mercantil de Monterrey
Pronto, los primeros Garza Sada fortalecerían en forma más individual su desarrollo industrial, siempre a partir de la Cervecería En 1909 adoptaron otra de sus características sobresalientes: la integración vertical de sus empresas Ese año, en efecto, fundaron la Vidriera de Monterrey, con el fin de fabricar las botellas para su cerveza
Luego estalló la Revolución
En 1914 tuvieron un tropiezo La familia se había emparentado con el general Enrique Gorostieta, que fue secretario de Hacienda y de Justicia de Victoriano Huerta Y cuando el general carrancista Pablo González toma a Monterrey, dice incautarles la cervecería, como venganza por sus relaciones con Huerta
Los Garza Sada huyeron a Estados Unidos, donde permanecieron dos años Fue esa la primera vez en que usaron como refugio al vecino país: muchas otras veces lo harían, mediante el traslado de sus capitales, a lo largo de su historia
En 1916 les fue devuelta, intacta y funcionando, la Cervecería Cuauhtémoc Reiniciaron entonces el despegue industrial El siguiente eslabón de la integración vertical basada en la cervecería fue la creación, en 1929, de Malta, SA, para el abastecimiento a su propia empresa de esa materia prima de la producción cervecera
Tenían la malta y las botellas; pero tenían que comprar las cajas de cartón para empacar su producto Hasta 1936, cuando fundan Empaques de Cartón Titán Ese mismo año, nace otra de sus empresas: Fábricas Monterrey, SA
Las corcholatas para las botellas de cerveza se hacían con lámina traída de Estados Unidos El suministro, sin embargo, se hizo difícil al estallar la Segunda Guerra Mundial Y los Garza Sada fundaron entonces, en 1943, Hojalata y Lámina, SA
Para ese entonces, Monterrey era un centro fabril de primera importancia en el país La modernización exigía la formación de cuadros ejecutivos y administrativos para las empresas Y los Garza Sada crearon el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, a imagen y semejanza del Instituto Tecnológico de Massachussets, la escuela estadunidense a la que los magnates del clan enviaban —y envían a sus hijos
El desarrollo industrial del clan Garza Sada requirió de una particular estrategia laboral Adelantándose a las conquistas obreras, otorgaron prestaciones y paternal protección a sus trabajadores a cambio de su sumisión absoluta Para ello crearon sindicatos “blancos”, que acabarían por agruparse en una Federación Nacional de Sindicatos Independientes, controlada por el clan hasta nuestros días
Sin embargo, un conflicto laboral en una de sus empresas, Vidriera, provocó en 1936 su primer enfrentamiento con el gobierno federal El presidente Cárdenas viajó a Monterrey y delineó ahí, ante los industriales y los obreros, su estrategia sobre el desarrollo industrial, la posición de la mano de obra y las relaciones obrero-patronales Su declaración condujo a la creación de relaciones especiales entre el gobierno y los trabajadores organizados, incorporados a la CTM
Pero los empresarios regiomontanos no estaban dispuestos a cooperar para el éxito de esas intenciones Por el contrario, en 1938 patrocinaron una campaña para evitar la organización de sindicatos y destruir a la CTM Lo lograron, sin duda Aún hoy, la CTM es poco más que un membrete en Nuevo León
Veinte años después, capitaneados por los Garza Sada, los empresarios regiomontanos mostraron nuevamente su beligerancia contra el gobierno federal al oponerse radicalmente a la implantación del libro de texto obligatorio, decidida por el presidente López Mateos Para hacer patente su resistencia y presionar al gobierno, apoyaron un movimiento político, la Cruzada Regional Anticomunista
En 1967 su poderío económico —siempre estructurado sobre relaciones familiares— les hizo tener fuerza suficiente para colocar en la gubernatura del estado a uno de sus hombres de confianza: Eduardo Elizondo Durante cuatro años pudieron, así, tener en sus manos también, indirectamente, la administración pública estatal
Su prepotencia era evidente Tanto así que en 1971, apenas iniciado el gobierno de Luis Echeverría, los Garza Sada y sus colegas empresarios cuestionaron al Presidente su política económica y le externaron su “desconfianza” Era su forma de ejercer presión, para lo cual tenían el respaldo de su floreciente imperio industrial y de sus cuantiosas fortunas, fácilmente trasladables a los bancos texanos
Echeverría reaccionó enérgicamente La renuncia de Elizondo a la gubernatura fue su primer golpe Poco después se declararía la guerra verbal entre el mandatario y los jefes del clan, encabezados por don Eugenio Garza Sada
Internamente, mientras tanto, entre esos jefes del grupo Monterrey, todos los parientes entre sí, se marcaban diferencias y abundaban las fricciones Distintas estrategias empresariales y soterradas rencillas familiares, debilitaban la unidad del clan
Las diferencias fundamentales se daban entre el hijo del patriarca máximo, Eugenio Garza Lagüera, y el más brillante y dinámico de sus sobrinos, Bernardo Garza Sada Este era proclive a una relación cuando menos amistosa con el gobierno; aquel la rechazaba tajantemente
Se supo, inclusive, que otro miembro del grupo, Diego Sada, era el enlace entre la familia, o un sector de ella, y el presidente Echeverría
La violenta muerte de don Eugenio en 1973 —falleció al ser balanceado por guerrilleros que pretendían secuestrarlo—, unificó temporalmente a la familia, que se desbordó en denuestos contra Echeverría, al grado de llegar prácticamente a culparlo de la muerte del viejo Garza Sada
Fue célebre el episodio ocurrido durante el sepelio, al que Echeverría acudió apresuradamente, aunque sólo para recibir el desaire y las insinuaciones hirientes de los Garza Sada
Muerto don Eugenio, Bernardo Garza Sada y Eugenio Garza Lagüera, principales herederos de la fortuna, quedaban al frente del grupo Monterrey, prácticamente con igualdad de acciones y de poder Había, sin embargo, un socio menor, pero importante: Javier Garza O, al que pusieron por mote “El Manotas”
Garza O era hijo de Isaac, el otro hermano de Eugenio y Roberto Garza Sada, y por lo tanto heredero también de una parte de la fortuna familiar Por añaduría, había casado con Nora Calderón y en esa forma heredado también parte de la fortuna de José Calderón, uno de los fundadores de la Cervecería
“El Manotas” tenía en sus manos la definición final de muchas de las decisiones del grupo, según diera su apoyo a uno u otro de sus primos Bernardo y Eugenio Para éstos, esa situación —que Garza Sepúlveda aprovechaba hábilmente— era más que molesta y un elemento adicional de discordia entre ambos
Así que en 1974, mientras “El Manotas” vacacionaba en Europa, Bernardo y Eugenio decidieron la fragmentación del grupo —que tenía ya más de 40 empresas— y la formación de cuatro conglomerados distintos, aunque obviamente relacionados entre sí por los vínculos familiares
Hasta la fecha, miembros de una de las ramas de la familia participan como accionistas en las empresas de las otras ramas y viceversa, lo que más allá de la separación formal permite la persistencia de la cohesión familiar que tan importante ha sido en la historia del clan
Con la separación, sin embargo, cada grupo asumió su propia estrategia de desarrollo Mientras Visa, Vitro y Cydsa aceleraron su crecimiento —de manera muy importante el primero de ellos—, pero conservando en buena parte de la prudencia típica de la familia, Alfa se lanzó a la expansión, acicateado por su alianza con el gobierno federal, favorecido por estímulos fiscales, subsidios y apoyos financieros y deslumbrado por el auge petrolero mexicano que auguraba el advenimiento de la abundancia y el crecimiento acelerado del mercado interno
Tal vez ahora —en la soledad y el inmenso lujo de su bunker—, Bernardo Garza Sada se arrepienta de su osadía: Alfa tronó

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