Asilo político en Canadá al exdiputado federal morelense Mario Rojas Alba

Asilo político en Canadá al exdiputado federal morelense Mario Rojas Alba
“Salinas de Gortari y el gobernador Riva Palacio, responsables de mi persecución”
Carlos Puig
MONTREAL, CANADA – “Aún tengo miedo, no duermo tranquilo, no creo que duerma tranquilo en algún tiempo”

El médico mexicano Mario Rojas Alba, exdiputado del Congreso de Morelos, diputado federal en la LIII Legislatura por el I Distrito del mismo estado, excandidato a senador y miembro del Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática, da a conocer por primera vez en público las circunstancias que lo llevaron a salir del país y a pedir asilo político en Canadá El asilo le fue concedido el 15 de junio del año pasado, pero hasta ahora lo había mantenido en secreto
“Guardé silencio durante todos esos meses para proteger a mi familia, a mis hijos —que hasta hace poco estaban en México—, y al resto de mis parientes, que siguen allá, pero he entendido que no puedo permanecer callado para siempre, como lo han hecho muchos de los que se han exiliado aquí”
Rojas tiene tres hijos que, acostumbrados a vivir en Cuernavaca, ahora se quejan de que “aquí no sale el Sol”
Su padre señala a los responsables:
“Es difícil culpar solamente a una persona de que estemos aquí; creo que es todo el sistema, un sistema injusto que ha ocasionado la salida de tantos mexicanos en este sexenio El número de refugiados políticos que ha llegado a Canadá no tiene precedente Y, evidentemente, el primer responsable de esto es Carlos Salinas de Gortari El es el culpable del sufrimiento de estos mexicanos En mi caso en particular, lo son también el gobernador del estado de Morelos, Antonio Riva palacio, y su secretario particular; son ellos los responsables de las agresiones que aterrorizaron a mi familia y a mis colaboradores, algunos de los cuales han sido asesinados
“Si los responsables de esto tienen cara y nombre, éstos serían los de Salinas de Gortari y el gobernador de Morelos”
Inmiscuido en la investigación sobre la desaparición de José Ramón García, dirigente del PRT en Morelos, ocurrida en diciembre de 1988, Rojas cuenta: “Cuando habíamos probado ante la Procuraduría General de la República —y estábamos a punto de hacerlo público— la responsabilidad intelectual del gobernador de Morelos y de su secretario de Gobierno en el secuestro de García, el procurador general de la República nos propuso un trato: cambiar por completo el aparato de seguridad de Morelos y encarcelar a altos funcionarios policiacos de la entidad, con tal de no tocar al gobernador No aceptamos esta propuesta, y entendí entonces que el caso nunca se solucionaría y que mi vida, contra la que ya se había atentado, seguiría corriendo peligro”
Lo que hoy dice Carlos Rojas al corresponsal es lo mismo que manifestó en junio de 1992 a la Corte Canadiense que, ante la documentación presentada, inmediatamente le concedió el asilo, convirtiéndolo en el primer exdiputado mexicano asilado en Canadá
Rojas, de 39 años, nacido en Michoacán, pero vecino de Temixco, Morelos, desde el decenio de los setenta, cuando hizo su servicio social en Cuernavaca, tiene una larga historia dentro de la política de izquierda en México
Colaboró con las juventudes comunistas de Morelos; fue miembro del PC desde 1973 y fundador después del Partido Socialista Unificado de México ((PSUM)) En abril de 1985 fue elegido diputado plurinominal en el Congreso local, pero renunció ante la “corrupción” entre legisladores de su partido y del PRI
Dirigente de la Corriente Democrática en Morelos, fue candidato en el I Distrito (Cuernavaca) durante las elecciones de 1988, y ganó de manera abrumadora en una de las entidades donde Cuauhtémoc Cárdenas derrotó a Carlos Salinas
Famoso a nivel nacional por ser uno de los más insistentes “interpeladores” del Presidente en sus dos primeros informes de gobierno, Rojas Alba se impuso como una de sus principales tareas esclarecer la desaparición, el 16 de diciembre de 1988, en Cuautla, del activista del PRT José Ramón García Gómez, primer desaparecido político del sexenio que apenas comenzaba
Rojas Alba presionó a las autoridades y realizó una investigación que, según cuenta, lo llevó en última instancia a salir hacia Canadá, después de ser golpeado y amenazado de muerte
Dice que sin embargo, la historia de la represión en su contra es más larga Durante su campaña y gestión como legislador, robaron su casa 18 veces; sufrió atentados en la carretera México-Cuernavaca y más de una vez miembros de su familia fueron amenazados En cada ocasión, Rojas presentó las denuncias correspondientes ante la Procuraduría y sus compañeros de Legislatura, documentos que fueron clave al exponer su caso ante la Corte canadiense
En un hotel de Montreal, donde la temperatura exterior es de menos 15 grados centígrados, el doctor cuenta:
EL CASO GENOVEVO
“Llevaba yo tres años de constantes amenazas En octubre de 1991, después de mi campaña para senador, mi coordinador y principal colaborador, Genovevo de la O, fue asesinado por la espalda en el centro de Cuernavaca, en circunstancias nunca aclaradas
“Yo seguía investigando lo de José Ramón y, en enero de 1992, uno de mis informantes me puso en contacto con tres expolicías, encarcelados en la penitenciaria local Después de varias reuniones con ellos, de revisar mis apuntes y de hablar con más informantes, a los que por desgracia no puedo nombrar porque comprometí con ellos mi palabra, llegué a la conclusión de que el secuestro fue realizado por la policía política del estado, que encabezaba Bernabé Ríos, la que dependía directamente del gobernador y del secretario de Gobierno, Alfredo de la Torre, por lo que ellos eran los autores intelectuales de la desaparición de José Ramón”
Estas conclusiones son parecidas a las que la fiscalía especial del caso y la Comisión Nacional de Derechos Humanos hicieron públicas después
Rojas dice que fue el gobernador quien ordenó que se investigara el “Grupo Cuautla”, al que pertenecía José Ramón desde noviembre de 1988 “Esto ya lo afirmó la Comisión de Derechos Humanos de Carpizo”
Rojas explica la lógica política del gobernador Riva Palacio: “Morelos era el segundo estado cardenista del país, después de Michoacán El gobernador estaba sufriendo fuertes presiones del centro porque en su entidad Salinas había perdido por 50,000 votos en el conteo oficial Riva palacio, entonces, se propuso acabar con el cardenismo en Morelos, para entregar el estado como regalo a Salinas de Gortari Nos infiltró, nos agredió, nos investigó, nos quiso desmantelar rápidamente”
Después de hablar con los expolicías, uno de los cuales confesó ser coautor del secuestro, Rojas preparó una conferencia de prensa para el sábado 25 de enero de 1992, en la que, ante los reporteros, los expolicías relatarían el plagio
Pero el viernes 24 Rojas fue secuestrado a punta de pistola y golpeado con un machete, hasta que el paso de un automóvil cerca del lugar donde lo torturaron, dice “me salvó la vida”
Asegura que tiene pruebas circunstanciales de que fue el gobierno del estado el que ordenó que lo golpearan Una de ellas es que, horas después del incidente, cuando sólo “cinco o seis compañeros sabían lo que me había pasado, asistió al Teatro de la Ciudad de Cuernavaca, a un evento del Partido, y ahí me esperaban ya el representante de la Secretaría de Gobernación en la entidad y el responsable de Investigaciones Políticas del estado, y me preguntaron: Doctor ¿cómo estuvo lo que le sucedió, quién lo secuestró? Ellos ya sabían lo que me había pasado: ellos tenían la información”
Después de presentar las denuncias correspondientes y someterse a exámenes médico-periciales por sus heridas, Rojas Alba se puso en manos del procurador general de la República, Ignacio Morales Lechuga, quien le asignó una escolta y lo alojó en una suite del hotel Sevilla Palace, en la Ciudad de México
En el juicio para obtener el asilo, Rojas mostró las fotografías que le tomaron cuando se presentó herido y sus denuncias ante el Ministerio Público, lo que, según su abogado, fue clave en la decisión de los jueces, que le dieron el asilo en tiempo récord
Veterano de la política, Rojas muestra todos sus documentos al reportero Habla despacio, consultando sus notas que, dice, toma desde hace muchos años, “ya que no confió en mi memoria; todo lo escribo; he reunido un buen archivo de mi vida”
En su muñeca izquierda lleva el Rolex que Guillermo Jiménez Morales regaló a todos los diputados de la LIII Legislatura; dice que donó el reloj a la Asociación de Pensionados y Jubilados, para que lo rifaran, “pero en una acto público de despedida de mi gestión como diputado me lo devolvieron; es un bonito recuerdo”
A pesar de su supuesta falta de memoria, Rojas no consulta nada cuando habla de sus últimos días en México:
“Yo no puedo decir que el comportamiento de Morales Lechuga o del secretario de Gobernación durante sus gestiones haya sido limpio; pero sí puede decir que en el caso de José Ramón, tanto Morales Lechuga como Fernando Gutiérrez Barrios hicieron un esfuerzo para esclarecer el caso”
—Si el secretario de Gobernación y el procurador querían esclarecer el caso, ¿por qué no se ha logrado?; ¿Quién puede obstaculizar a hombres tan poderosos en el aparato de seguridad?
—Esa fue mi sorpresa Pienso que la relación del gobernador de Morelos con el Presidente es tan fuerte que cuando todo iba por buen camino, cuando se estaba demostrando que la información que los expolicías me habían dado era cierta, y después que los policías confesaron enfrente de él, todo se detiene? Morales Lechuga hace una propuesta, no sólo ante mí, sino ante otros miembros del Partido: “Nosotros queremos resolver este caso —nos dice—; queremos salir limpios, pero tenemos el temor de que el PRD quiera que se tomen acciones contra el gobernador Estamos dispuestos —señala, y yo entiendo que es también la voz del Presidente la que habla— a cambiar el aparato de seguridad del estado, a detener al director de la Judicial, a encarcelar a los responsables del crimen, a Apolo Bernabé Ríos y a su gente, a cambiar la estructura policiaca del estado, siempre y cuando no se toque al gobernador”
“Es en ese momento cuando comprendo que ya no hay interés en llevar la investigación a fondo, que el procurador ya tiene lineamientos claros de su jefe, Carlos Salinas —no hay otro—, que hay que limpiar la imagen del gobernador
“Ninguno de nosotros aceptó la propuesta Insistimos en que si la investigación tocaba al gobernador, le debería ser aplicada la ley como a cualquier otro y que, en su caso, ya tendría ocasión de defenderse en un juicio El procurador cambió de tema, habló de otras cosas y me dio a entender que mi posición era inaceptable
“En ese momento supe que la correlación de fuerzas cambiaba y que la voluntad para resolver el asunto ya no estaba ahí La escolta que Morales Lechuga me había asignado, que funcionó en sus primeros días, se retiró
“Después, siguiendo lo declarado por los expolicías, se buscaron los restos de José Ramón en Tequesquitengo, pero debo aclarar que lo que le dijimos al Procurador fue que nuestra información señalaba que ese era uno de los posibles sitios donde se podías encontrar Y que, además, alrededor del lago hay muchos pozos como aquel en el cual se buscaron los restos; el problema es que la policía sólo buscó en uno Yo nunca dije saber dónde estaban los restos de José Ramón Tenía varias hipótesis Con el Procurador, por ejemplo, hablamos de otras, como una cabeza que se encontró dentro de una cubeta con cemento en Barranca de Lobos En fin, teníamos varias hipótesis en las que se debería trabajar
“Lo que sí coincidía , con base en todas nuestras informaciones, era la responsabilidad del gobierno del estado Por ejemplo, sabíamos que el dueño del vehículo con el que se secuestró a José Ramón era Mario Talavera, quien después fue infiltrado en mi campaña por la senaduría como agente de la policía política del estado
“En ese momento —dice Rojas—, ya sin escolta e informado de que un automóvil sin placas se había instalado enfrente de mi casa en Temixco, entendí que no había nada más que huir, ya que el gobernador sabía que yo tenía la información y no me permitiría estar tranquilo en Cuernavaca”
TEMOR A RIVA PALACIO
A nadie teme más el doctor Rojas que al gobernador Riva palacio:
“Podría atreverme a decir que lo que voy a opinar lo piensa la mayor parte de la gente del estado: Muchos pensamos, a principios del 88, que Riva palacio podría ser un gobernador ejemplar, un gobernador que, dentro de los límites del sistema, haría un trabajo limpio y apegado a la ley Pero al año de su gobierno, después de perder las elecciones para Salinas, hasta sus propios seguidores dentro del gobierno estaban decepcionados Gente que lo conocía de hacía mucho tiempo, decía no conocerlo
“No ha gobernado jamás con la ley, siempre con la represión y la agresión Muchas veces, cuando habló conmigo, lo dijo abiertamente: `Contra los comerciantes vamos a aplicar la fuerza pública, es nuestro derecho’ Antes de que desapareciera José Ramón, a mí me dijo: `Si la gente del PRD no toma un cauce diferente en el oriente de Morelos, yo voy a aplicar la fuerza pública’, y a mí me lo repitió cuando estábamos metidos en una discusión porque había cerrado caprichosamente las oficinas de gestoría de los legisladores del estado, sólo porque ya no eran priístas
“Me dijo que se estaba investigando al Grupo Cuautla, al que pertenecía José Ramón; que se había encontrado un cheque de 30 millones de pesos, que había salido de Cuautla a España, y que el estaba tremendamente preocupado por eso Yo le pregunté cuál era la causa de su preocupación, de qué se trataba Me dijo que se había investigado a muchas organizaciones, y que todas las que tienen nexos con organismos internacionales reciben dinero, para educación y otras actividades `Para mí eso es normal —me dijo el gobernador—, pero la única salida al extranjero es la de Cuautla’Había dado órdenes de investigar a fondo este hecho, la relación económica entre el Grupo Cuautla y España
“Yo le expliqué que no tenía por qué extrañarse, que José Ramón compraba Biblias en España y las vendía entre los grupos cristianos de la región; además, con 30 millones de pesos, ¿que peligro se podría dar? Me pareció ridícula la posición del gobernador y se lo dije, pero él advirtió: `A los grupos de trotskistas y de cristianos radicales no los vamos a tolerar; pongan orden con esta gente’
“Esto fue a fines de 1988 en la Ciudad de México, en la representación del gobierno de Morelos, semanas antes de la desaparición de José Ramón”
Rojas acepta que hay quienes piensan que salió demasiado pronto del país o que exageró el peligro que corría su vida:
“Yo creo que es más útil un vivo que un muerto Si yo me quedo, hubiera sido torpe, pues en esos momentos peligraba mi vida, como se comprobó después, cuando se cayó el helicóptero en el que viajaba el fiscal del caso de José Ramón, lo que nunca se ha aclarado Creo que soy más útil vivo Y desde aquí puedo contribuir a que las cosas cambien en México No tengo ese complejo, no estoy en la cárcel”
Rojas acaba de crear, con algunos canadienses y mexicanos, el Comité Pro Derechos Humanos en México, que se dedicará a sensibilizar a la opinión pública sobre las condiciones políticas en el país
La primera presentación de la Organización será este martes 19 Al mismo tiempo, Rojas ha recopilado material para un libro sobre la situación de los derechos humanos en México, que piensa publicar aquí
Por su importancia política en México y dado que la Corte que le concedió el asilo resaltó el conocimiento que Rojas tenía de cómo funcionan las cosas en su país, el perredista ha sido llamado ahora también como “testigo experto” en casos de petición de asilo de otros mexicanos en Montreal
Ya comenzó a tramitar la revalidación de sus estudios para poder practicar la medicina en este país, pero a pesar de esto confiesa:
“De alguna manera aún estoy en México”
Y aunque sabe que su regreso por ahora es imposible, cree que algún día “mis hijos podrán volver a ver el Sol de Cuernavaca, que tanto se extraña en estas tierras”

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