Murió María Pilar Serrano, la esposa de José Donoso; en 1972 publicó “El ‘boom’ doméstico”, donde describió a García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa y Fuentes

Murió María Pilar Serrano, la esposa de José Donoso; en 1972 publicó “El ‘boom’ doméstico”, donde describió a García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa y Fuentes
El escritor José Donoso falleció en diciembre del año pasado en Santiago de Chile a los 72 años de edad, y el 11 del actual lo siguió su esposa María Pilar Serrano, un año menor que él En 1972, el autor de El obsceno pájaro de la noche escribió Historia personal del “boom”, con un apéndice de su compañera, “El ‘boom’ doméstico”, donde narra anécdotas de las reuniones y encuentros entre los principales miembros del “boom”, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, en Cataluña, España, donde se habían instalado al inicio de la década de los 70 Se reproducen a continuación fragmentos del relato de María Pilar, tomados de la primera edición del libro publicado por Seix Barral en 1972:
Los García Márquez nos contaron que ya habían llegado los “primos” de París: Julio Cortázar con su compañera, una letona muy alta y muy rubia, Ugné Karvelis, lectora de Gallimard y directora de la sección española de esa editorial, y Carlos Fuentes solo, pero anunciando la llegada de su pareja para el día siguiente Con la “Gaba” y con Patricia Llosa, la mujer de Mario Vargas Llosa, hicimos mil conjeturas sobre quién podía ser la dama que llegaría a juntarse con Carlos Era el donjuán oficial del grupo, y no dudábamos que, francesa o mexicana, su pareja sería sin duda despampanante Y lo era: Rita Macedo, su esposa de entonces, la actriz mexicana, en quien, conociendo el corazón veleidoso de Carlos, no habíamos pensado Además estaba allí desde hacía algunos días Carlos Franqui, el poeta cubano que llegaba de Roma
Celebramos la reunión cenando juntos aquella noche en un restaurante típico catalán, La Fond dels Ocellets (La Fuente de los Pajaritos) Allí un papelito colocado junto a cada asiento con el menú impreso sirve para anotar, con un lápiz también convenientemente situado junto a los cubiertos, el número de raciones que se desea de cada plato Luego se entrega ese papelito al maitre, para que haga los pedidos en la cocina

En nuestra mesa la conversación se animaba haciendo olvidar la comida Era un momento de gran tensión entre el gobierno de Fidel Castro y los intelectuales a raíz del caso Padilla, el poeta perseguido por el régimen, y había mucho que contar y comentar, de Cuba y de tantos sitios, de este lado y del otro del Atlántico y nadie pensaba en anotar lo que queríamos comer
El maitre cansado de esperar recurrió al dueño del establecimiento, un catalán tan típico como su restaurante: alto, rubio, fríamente cortés que se acercó a la mesa muy decidido Miró primero a los comensales detenidamente Se hizo un silencio culpable ante la fuerza de aquella mirada Silencio que aprovechó el dueño para preguntar muy serio pero haciendo gala del particular sentido del humor catalán: “¿Alguno de ustedes sabe escribir?” Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Franqui y José Donoso se miraron desconcertados, entre inseguros y divertidos
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¿Cómo eran entonces, Fuentes, Vargas Llosa, García Márquez y Cortázar Carlos, Mario, “Gabo” y Julio?
Carlos Fuentes, el que conocí primero en aquel Congreso de Escritores de Concepción, es también el que más quiero No olvidaré nunca que fue él quien le dio la primera mano a Pepe (como cuenta el mismo Pepe en este libro) Le dio el respaldo más importante: el que quiebra las barreras
Brillante, su brillo anclado en una gran inteligencia y sólida cultura, Carlos era también ambicioso, muy ambicioso, más de lo que él quiere reconocer en una totalidad que yo le supongo “Yo quiero llegar a ser un gran escritor, María Pilar”, me dijo Ya había escrito un gran libro La región más transparente y trabajaba en otro, pero su vocación política, su talento para ella, era evidente en las salas de conferencias, en los pasillos, y en todas las reuniones Yo le pronostiqué sería un día presidente de México y puede que se cumpla mi vaticinio Mientras, ha sido embajador en París, y en un tiempo se habló mucho de él para el puesto de ministro de Relaciones Exteriores
Era Carlos también un gran donjuán, un conquistador de mucho éxito Actrices de cine y teatro, mujeres de sociedad e intelectuales Tuvo muchas compañeras con las que protagonizó idilios deslumbrantes Se ha casado dos veces, la primera con la actriz mexicana Rita Macedo con la que tuvo una hija, Cecilia, de quienes ya hablé La segunda con Silvia, la “Güera” Lemus, con la que tiene dos hijos, Carlos Rafael y Natacha (el nombre, por supuesto, en honor del personaje tolstoyano) con los que vive actualmente en Princeton La última vez que lo vi fue en Francia cuando aún era embajador Muy cambiado, muy “calmado” más bien Le gustaba recibir a sus amigos en el salón más íntimo y cómodo, que se hizo acondicionar en el último piso del palacio que la embajada de México tiene en París Prefería recibir, y lo hacían él y la “Güera” maravillosamente bien (nunca olvidaré el postre de sorbetes de colores en forma de frutas de acuerdo con los distintos sabores, colocados en una preciosa canasta de caramelo) a salir, fuera de las ocasiones oficiales que lo obligaban Prefería acostarse temprano y era cuidadoso con su tiempo para que sus obligaciones diplomáticas le dejaran algo de libertad para escribir
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Mario Vargas Llosa es también muy buen mozo (una amiga mía miembro de mi grupo feminista de Santiago dice que basta verlo, fotografiado o en persona, para imaginárselo inmediatamente en posición horizontal) No debe haber leído sus declaraciones “machistas” que en Chile no hizo, pero que en España le valieron serios ataques de las feministas españolas Me pregunto si mi amiga pensaría igual de haberlas leído, mucho me temo que sí
Es alto, de cabellos y ojos negros retintos (que ahora empiezan a clarear, los cabellos) y rasgos ligeramente quechuas Mario es casi casi perfecto, “como el primero de la clase” o como un disciplinado cadete de una escuela militar Y ese fue el sobrenombre de su juventud, “el cadete” Se lo pusieron cuando estudiaba en el Colegio Militar Leoncio Prado en Lima
Y como un cadete, o un oficinista, es metódico para trabajar Al menos lo era en Barcelona De las ocho de la mañana hasta la una, escribir, luego almorzar, luego un ligero descanso, de tres a cuatro de la tarde despachar la correspondencia, después comentar Le Monde con “Gabo” en algún café, luego salir con amigos sin volver tarde para poder repetir el horario al día siguiente y antes, compartir un rato con los niños así o algo muy parecido ¡Qué pesado, qué lata! decíamos con los amigos cuando comentábamos su perfección con un si no es de envidia Pero al estar con él su sonrisa cordial y su gran simpatía nos desarmaban y casi casi le perdonábamos el que fuera tan perfecto Sin embargo cuando supimos que adolecía de una enfermedad, no grave, pero sí muy poco romántica nos alegramos ¡qué suerte! se resquebrajaba la imagen de perfección Mario era un ser humano después de todo, vulnerable a las pequeñas miserias de la vida
Sí, Vargas Llosa es de veras muy cordial, muy amable y quizá el más asequible de los cuatro, el que mejor “soporta” el asedio de periodistas, admiradores y estudiantes Pero yo siento que maneja esa cordialidad como una pantalla que le facilita y hasta simplifica sus contactos con el mundo exterior mientras él mantiene tras este biombo su “ego-escritor” intocado, lúcido y funcionante
“Mario Super Star”, el vedetismo como acción política No lo sé No sé si se siente atraído por el poder en sí Me parece más probable sea una actitud deportiva, casi estética por sus dimensiones El brillo de una estrella de cine junto al trabajo sesudo del intelectual y de las inquietudes del creador
García Márquez, el “Gabo” si no el más complejo, que también lo creo, es sin duda el más difícil de todos desde el punto de vista de contacto humano Su personalidad es una desconcertante combinación de timidez y arrogancia, de amabilidad y descortesía, de cordialidad y rechazo No da conferencias ni cursos en universidades como los demás Una vez aceptó una invitación a una universidad de Estados Unidos que le daba un premio, con la condición de que los comensales-interlocutores de la comida con que se celebraba el evento no fueran más de cuatro Cuando Televisión Española entrevistó a los escritores más importantes de América Hispana hablando, muy corto, tres minutos, sobre distintos temas, “Gabo” rehusó Por otro lado hace cosas contradictorias que significan valentía, casi temeridad como cuando partió de Colombia diciendo que iba en busca de asilo político a México En víspera de la salida de su nuevo libro esto se interpretó como un truco publicitario Me cuesta creerlo Gabriel García Márquez no necesita echar mano a trucos publicitarios para promocionar sus libros que tiran millón y medio de ejemplares en una primera edición, y son noticia de primera plana el minuto que salen al mercado
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Hoy, martes 29 de junio de 1982, el diario trae una noticia que confirma o aclara o adorna lo que dije sobre él: “Buenos Aires AP García Márquez rechazó un millón de dólares de Anthony Quinn” y lo cita “Ningún actor conocido podría interpretar adecuadamente al coronel Aureliano Buendía, el personaje central de mi libro Anthony Quinn con su millón de dólares no será nunca para mí ni para mis lectores el coronel Aureliano Buendía El único que podría hacer ese papel, sin pagar un centavo, es el jurista colombiano y gran amigo mío, Mario Latorre Rueda”
El “Gabo” soberbio, rechaza lo irrechazable, un millón de dólares, el “Gabo” amigo de sus amigos le brinda el rol “sin pagar un centavo” al viejo amigo colombiano No quiere intermediarios entre su obra y el público, ” mi deseo de que la comunicación con mis lectores sea directa mediante las lecturas de modo que ellos se imaginen a los personajes como quieran y no con la cara prestada de un actor en una pantalla” Discutible actitud frente a la relación cine-literatura, como tanto en García Márquez es discutible
El “Gabo”, amable y con sentido del humor, aceptó comer con Anthony Quinn a pesar de que éste, infantil y despechado, atribuyera al “comunismo” del escritor el rechazo millonario
Para mí García Márquez es también el más artista, el más vulnerable, el más convulsionado y creo firmemente que tarde o temprano, más bien tarde, escribirá otra obra maestra
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Julio Cortázar es el que menos conozco y el que más me desconcierta Literariamente fue el primero que conocía En Buenos Aires antes de volver a Chile a casarme, el 59 y 60 lo estudié entusiasmada en la universidad, en las clases de su gran especialista la profesora Ana María Barrenechea Tanto me contagió su entusiasmo que traje sus libros a Santiago como un regalo muy especial para Pepe
Físicamente es notablemente buen mozo Muy alto, tiene la barba castaña y los ojos de un azul celeste que él subraya poniéndolos tan en evidencia que no es posible dejar de apreciarlos, con camisas y pañuelos y con suéteres del mismo tono Vulnerable se sintió incómodo y se ruborizó cuando se lo hicimos notar ese verano en Saignon
De soltera viví siete años en Argentina y allí conocí y aprendí a amar a su gente Aprendí a preferir a los argentinos a todas las nacionalidades de América Latina Son asertivos, inteligentes, sinceros, seguros de sí mismos Poco americanos, no tienen la dulzura e inseguridad que se da tanto en los pueblos de nuestro continente, ni la exagerada gentileza que nos caracteriza Y Cortázar, el argentino, el que ahora es francés, es tan gentil, tan bien educado De veras demasiado (pienso en su cortesía casi protocolar en el almuerzo de Saignon al colocar a Pepe, el “nuevo”, el que conocía hacía poco en su mesa junto a Ugné, y sus brazos abriéndose en una inmensa acogida en su departamento de París, la segunda vez que nos veíamos) Pero lo conocí muy poco y fuera de esta impresión superficial, de cortesía superficial, poco puedo agregar, aunque viejos y cercanos amigos suyos han confirmado mi impresión
Me parece que Cortázar también se reserva, que se esconde tras un biombo de amabilidad y cortesía, como Vargas Llosa, pero mucho más que él Mario admite cierto grado de intimidad Dicen que Cortázar no da ni recibe intimidad
Políticamente Cortázar es un apasionado que como los caballos con anteojeras no quiere ver más que el camino que tiene por delante En Polonia una vez, su traductora, que volvía de Praga donde había presenciado la entrada de los tanques rusos, se lo comentó dolorida El se negó a escucharla porque, le dijo, necesitaba mantener su fe revolucionaria pura “para poder vivir”

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