“El Yugo Zeta” en Coahuila: control de penales, secuestros, matanzas, quema de cuerpos…

El comandante Tacho estuvo en Los Pinos en 1989

El comandante Tacho estuvo en Los Pinos en 1989
El EZLN tuvo a su alcance a Salinas en Guadalupe Tepeyac, en 1993; Colosio también “sabía todo” del grupo armado
Guillermo Correa y Julio César López
Los exgobernadores Patrocinio González Garrido y Elmar Setzer Marseille, y el general Miguel Angel Godínez Bravo, exjefe de la VII Región Militar, se deslindan de cualquier responsabilidad de lo sucedido en Chiapas a partir del 1¼ de enero de 1994, y reconfirman que el presidente Carlos Salinas de Gortari estaba enterado desde antes de esa fecha de la existencia de grupos guerrilleros en la Selva Lacandona Lo mismo se dice en los documentos de Inteligencia Militar recientemente dados a conocer en Proceso

Sin embargo, hace cuatro años, a pesar de las evidencias, los dos exgobernadores y el general también coincidieron y negaron que en la entidad se estuviera preparando un movimiento armado
González Garrido, convertido actualmente en un “modesto agricultor”, aseguró el 12 de agosto de 1993 que no había guerrilla en Chiapas “Difundir este falso rumor —dijo el entonces secretario de Gobernación en un documento entregado a la agencia española EFE— causa graves perjuicios al desarrollo del estado”
Setzer Marseille, sucesor de Patrocinio en la gubernatura, sostuvo lo mismo después Mediante el comunicado número 6672 de la Dirección de Comunicación Social del gobierno del estado, desmintió “categóricamente” la existencia de grupos subversivos:
“Son absolutamente falsas las versiones en torno a la presencia de supuestos centros de entrenamiento para grupos armados en la región de Ocosingo”
En la selva de Chiapas, agregaba el comunicado, “se vive un ambiente de paz y tranquilidad, al grado de que el gobernador viaja frecuentemente a esa zona sin ningún aparato de seguridad”
E invitaba a los periodistas “a visitar juntos el punto que quieran para constatar que la selva de Chiapas está libre de supuestas guerrillas y grupos armados”
El general Miguel Angel Godínez dijo lo mismo
Entrevistado al final del desfile del 16 de septiembre de 1993, puntualizó: “Cualquier estado de la República, tomando en cuenta su topografía, podría ser propicio para el entrenamiento de grupos guerrilleros; pero en Chiapas —y los demás estados de mi jurisdicción militar— están descartados grupos y campos de adiestramiento de tal naturaleza”
Apenas 106 días después, el 1¼ de enero de 1994, los gobiernos estatal y federal, y el propio Ejército Mexicano, ya no pudieron ocultar la verdad, pues el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), incubado en la Selva Lacandona desde 1984, sorprendió al mundo con la toma de ocho cabeceras municipales y con su declaración de guerra a quienes, por años, negaron su existencia
Todos lo sabían
Desde Dublín, el expresidente Salinas de Gortari, en una entrevista con el diario Reforma, rechazó que se le hubiera informado oportunamente que en Chiapas se preparaban grupos armados Y argumentó que, como prueba de ello, “con plena confianza”, visitó en 1993 la comunidad de Guadalupe Tepeyac, para inaugurar una clínica del Seguro Social Esa población se convirtió después en el cuartel general del EZLN
Elmar Setzer Marseille, quien ahora vive en el estado de Nuevo León, fue el primero en hablar sobre el tema, y lo hizo cuando Salinas de Gortari todavía estaba en el poder Ernesto Zedillo era presidente electo
En la segunda quincena de noviembre de 1994, “en exclusiva” para el diario chiapaneco Cuarto Poder, dijo: “El presidente Salinas sabía del conflicto, pero en 1993 decidió ganar tiempo y optó por una respuesta social frente al agravamiento en Chiapas En ese año, las prioridades del presidente eran el Tratado de Libre Comercio y el tapado, y no quería que se propiciaran acontecimientos que pudieran afectar la imagen de su gobierno en el exterior”
Patrocinio González repitió la versión casi tres años después, en Excélsior
Y el general Godínez, en reciente conversación con Julio Scherer, afirmó que el presidente Salinas estuvo informado sobre la existencia del EZLN con al menos ocho meses de anticipación al levantamiento armado (Proceso 1080):
“A mediados de mayo no había más de 400 hombres armados en la selva Al grupo rebelde lo teníamos perfectamente localizado y podríamos haber terminado con él en tres meses Cercado en La Realidad, habríamos mitigado el derramamiento de sangre En la madrugada del 1¼ de enero de 1994, al aparecer el señor Marcos, ya fue otra cosa”
Más adelante, el general sostuvo que el Ejército siguió paso a paso los movimientos del grupo rebelde y que, día a día, informó de ello al presidente Salinas y al secretario de la Defensa Nacional
Cuestionado acerca de la visita presidencial a Guadalupe Tepeyac, en septiembre de 1993, el general Godínez argumentó:
“El señor presidente descendió a Guadalupe Tepeyac en helicóptero La zona estaba acordonada por nuestros hombres”
—Entiendo que esa es una práctica regular para protección del presidente —replicó Julio Scherer
—Ese día Guadalupe Tepeyac estaba fuertemente acordonado —insistió el ahora diputado electo del PRI
Día de fiesta
Protegido por ese escandaloso aparato de seguridad —se habla de la participación de unos 3,000 soldados— y el sobrevuelo de helicópteros del Ejército, Salinas de Gortari llegó al corazón de la guerrilla zapatista: Guadalupe Tepeyac
La población recuerda cómo transcurrió la inauguración del hospital IMSS Solidaridad:
“Fue como un día de fiesta, porque se reunió toda la población de la región para recibir al presidente”, dice Arturo Jiménez Hernández, uno de los fundadores de la Unión de Ejidos de la Selva, quien acompañó a Salinas en la tarima que se construyó para el evento
Entrevistado en el ejido Cruz del Rosario, recuerda con orgullo: “Yo estuve ahí, junto a Salinas, porque me invitó personalmente el licenciado Luis Donaldo Colosio (el entonces secretario de Desarrollo Social había estado en Las Margaritas el 20 de agosto de 1993)
“El presidente llegó el 6 de septiembre, en helicóptero, a la pista de Guadalupe Tepeyac Ahí se subió a una camioneta Suburban y así llegó hasta el hospital que iba a inaugurar
“Casi no tardó Dijo un discurso y después entramos a recorrer el hospital El recorrido duró un poco más En total debió ser casi una hora Después se volvió a subir al carro y otra vez se fue a su helicóptero”
—¿Conocían entonces ustedes que en esa zona ya estaba organizado el EZLN?
—Los rumores se comenzaron a escuchar desde 1984, pero todavía no lo creíamos Después, en 1987, empezamos a notar movimientos raros y la gente comenzó a hablar más de la presencia de gente armada que entrenaba a los compañeros En 1988 y 1989 ya todo mundo lo sabía
—¿Ustedes informaron de esto al presidente Salinas?
—No, pero el licenciado Colosio, que me trataba como amigo, sabía todo del grupo armado Cuando platicábamos, siempre me preguntaba cómo estaban las cosas El sabía todo, y le preocupaba
Jiménez Hernández dice que el día de la inauguración del hospital de Guadalupe Tepeyac —hoy casi en desuso porque el pueblo está abandonado—, notó que había muchos soldados, pero creyó que era normal
“Sabemos que a donde va el presidente lo cuidan, y por eso no lo vi raro”
Asegura que un gran contingente de soldados se apostó en la comunidad de Veracruz, situada a unos 12 kilómetros de Guadalupe Tepeyac, y que otros custodiaron los accesos al poblado
En la entrada, los soldados preguntaban el lugar de procedencia y la organización a que pertenecían los campesinos que llegaban Pero nada más En el interior, un grupo de integrantes el Estado Mayor Presidencial, sin uniforme, controlaba el acceso de los invitados
El dirigente de la Unión de Ejidos de la Selva, comenta que a pesar de esas medidas de seguridad, miembros del EZLN estuvieron en Guadalupe Tepeyac, cerca del presidente
Y da un ejemplo: el comandante Tacho, al que identifica como Humberto Trejo Jiménez, exdirigente de la Unión de Ejidos, se hallaba ese día “en la cocina del comedor público que estaba frente al hospital, actuando como mesero”
Recuerda que esa fue la segunda ocasión en que el ahora popular jefe zapatista vio de cerca a Carlos Salinas de Gortari La primera fue en Los Pinos, el 10 de febrero de 1989, en una reunión con campesinos, y Humberto Trejo habló en nombre de la Unión de Ejidos para solicitar la regularización de las tierras de la Selva
Gustavo Núñez Pérez, quien en septiembre de 1993 era agente municipal del ejido El Carmen Villaflores —la comunidad más cercana a Guadalupe Tepeyac— dice al reportero que recuerda que cuando se inauguró el hospital le llamó la atención el sobrevuelo de dos helicópteros militares
Y sostiene: “Por aquí no se sabía nada de los zapatistas; hasta que aparecieron en 1994”
Cuando llegó Salinas, dice, “estábamos trabajando tranquilos y contentos, porque en ese tiempo no había nada Ahora está lleno de soldados y no podemos sembrar nuestras tierras, porque aquí está el Ejército y en cualquier momento puede tronar todo”
Recuerda que quien invitó a la inauguración del hospital de Guadalupe Tepeyac fue el alcalde Romeo Suárez Culebro “Llegó bastante gente de Benito Juárez, El Porvenir, Guadalupe Los Altos, San José Berlín, Santo Tomás, El Caracol, La Fortuna, San Cristóbal Buenos Aires, San Marcos, Francisco Villa, Santa Ana, La Estación, El Edén, San Isidro, El Momón, La Conquista, El Santuario, Santa Lucía, Veracruz y el Carmen Villaflores
“Hasta los alumnos de todas las comunidades cercanas hicieron acto de presencia”
Pedro Roque, delegado de la Sedesol en San Cristóbal de las Casas, quien en ese tiempo laboraba en la misma dependencia, pero en el municipio de Las Margaritas, asegura que cuando llegó el presidente en helicóptero, Guadalupe Tepeyac se encontraba “acordonada por militares, estaban por todas partes, rodeando la población”
Información pública
Las evidencias que el gobierno tuvo de la existencia del EZLN antes de que apareciera el 1¼ de enero de 1994 son muchas y algunas aparecen plasmadas en documentos oficiales
De la mayoría de ellas dio cuenta Proceso en sus ediciones 866, 877, 880 y 881, entre otras, correspondientes a 1993 Las primeras versiones sobre la formación de grupos armados salieron de Las Cañadas, mediante cartas redactadas por ganaderos y campesinos del PRI, asentados en los municipios de Altamirano, Ocosingo y Las Margaritas
El 5 de marzo de 1993, por ejemplo, los pobladores de Cruz del Rosario, municipio de Las Margaritas, informaron a las autoridades que un grupo realizaba “entrenamientos militares en terrenos propiedad del señor Eduardo Vázquez López, en la fracción denominada San Luis, ubicada como a 3,000 metros de la comunidad”
Se menciona a 17 personas, entre ellas, al excomisariado ejidal de Cruz del Rosario, Armando López Vázquez
Ocho días después, otra carta, enviada por el agente municipal Jorge Aguilar Aguilar, desde la ranchería San Marcos Ojo de Agua, informaba al alcalde, Romeo Suárez Culebro, sobre la existencia de un cuartel de “un grupo guerrillero que opera en la zona y que presiona a los campesinos para que cooperen para la compra de armas, porque ‘la guerra está cerca’“
De hecho, denuncias y propaganda subversiva del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP) fueron enviadas por los ganaderos de la región al presidente Salinas y al gobernador Patrocinio González Garrido, desde el 26 de septiembre de 1992
Una de ellas, firmada por Consuelo Albores Alfonso, decía:
“Sr Presidente: Reciba un afectuoso saludo del Consejo para la Integración de la Mujer que solicita su intervención para nuestro municipio y cabecera municipal (Altamirano), ya que nos encontramos amenazados por campesinos que se encuentran organizados para, en forma violenta, expulsarnos de todos nuestros hogares, pues se creen dueños de las tierras desde hace 500 años”
Otras cartas dirigidas a la Presidencia de la República, copias de las cuales se entregó en su momento a Proceso, advertían que los campesinos “quieren desconocer la existencia de autoridades legítimas como las que usted (Carlos Salinas de Gortari) representa”
El 3 de mayo de 1993 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en un comunicado oficial, dio a conocer que personal militar había sido atacado, con saldo de muertos y heridos; se había detenido a varios agresores y decomisado armamento y municiones
Sobre el mismo hecho, la Procuraduría General de la República (PGR) precisó que el enfrentamiento se produjo en el ejido Pataté Viejo, ubicado en la selva, donde se halló propaganda subversiva, por lo que se inició la averiguación previa 22/1/993 y se procedió a consignar a ocho indígenas tzeltales y dos guatemaltecos, a los que más tarde se acusó de “traición a la patria y acopio de armas”
De acuerdo con el expediente 4493, el agente del Ministerio Público Militar que hizo la denuncia fue Hans Karl Hahne Arias; el agente del Ministerio Público Federal era Fernando Saucedo Ramírez; en tanto que se citaba como responsable de la VII Región Militar al general Miguel Angel Godínez, exjefe del Estado Mayor Presidencial
Más tarde, a finales de agosto de 1993, el gobierno de Chiapas confirmó, en un documento, la existencia de grupos armados en la entidad
Bajo el sello del Poder Ejecutivo Estatal y en seis hojas tamaño oficio, la “Fe ocular Ministerial de la Averiguación Previa 849/CAJ4-B2/993”, detallaba la descripción de un “campo de adiestramiento” de grupos “subversivos”, en el que se encontraron uniformes, armas de alto poder, medicamentos, víveres y trincheras También chozas de gran tamaño, largas avenidas y canchas deportivas, ubicadas en medio de la selva
Inclusive, se encontró un muro de piedras que simulaba un tanque de guerra y vehículos de tipo militar hechos con madera
La inspección fue hecha por solicitud del Ejército a la Procuraduría de Justicia de Chiapas, después de los combates del 22 y 23 de mayo de 1993 en la Sierra Corralchen, localizada en la región de Ocosingo
El informe realizado por el agente del Ministerio Público, Jorge Luis Estrada Villatoro, destacaba que todas las armas encontradas y otros objetos habían quedado bajo custodia y resguardo de la Comandancia de la VII Región Militar
A pesar de esa evidencia, González Garrido señaló que la organización de grupos armados era un “falso rumor” y que “el gobierno de México descarta la posibilidad de la existencia de una guerrilla en esa entidad sureña de la República Mexicana o de cualquier otro grupo que pretenda sublevarse por la marginación en que viven los indígenas y los campesinos”
Sin embargo, un mes después, el sacerdote jesuita Mardonio Morales, con más de 30 años de vivir en la región, aseguró que la presencia de guerrilleros era un hecho por lo menos desde 1985 Y reveló a Proceso que desde entonces grupos radicales habían infiltrado a la iglesia y a las comunidades

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