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A punto del fallo del Caso Raúl Salinas

A punto del fallo del Caso Raúl Salinas
Más cuentos y grabaciones en el proceso del miedo
Carlos Marín
Cuando faltaban seis días hábiles para el límite que el juez Ricardo Ojeda Bohórquez tiene para emitir su veredicto sobre la culpabilidad o inocencia de Raúl Salinas de Gortari en el asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu, la transcripción de la cinta grabada de un interrogatorio policiaco a uno de los complotistas, publicada en The New York Times, provocó el chispazo final del caso que desde hace cuatro años mantiene centrado el interés público en el hermano incómodo y en el resto de la familia de un expresidente de la República

En su información de primera plana, difundida en su edición del jueves 14, el diario estadunidense resaltó las inculpaciones, ya no tanto contra Raúl Salinas de Gortari como contra su padre, el licenciado Raúl Salinas Lozano, a quien Jorge Rodríguez González involucra en la coautoría intelectual del homicidio
Esta grabación era desconocida y, desde el punto de vista de la Procuraduría General de la República, constituye una “nueva evidencia” que pudo haber sido determinante en el proceso que está ya en vísperas de veredicto y por lo tanto no se puede integrar al expediente judicial
Su importancia, sostiene la dependencia, consiste en la proximidad con el momento de la detención de Jorge, la tarde del 29 de septiembre de 1994, interrogado en Matamoros, Tamaulipas, antes de que el hermano del muerto, Mario Ruiz Massieu, pudiera presionar a los implicados para que omitieran en sus declaraciones el nombre de Raúl Salinas de Gortari
“Desde el punto de vista procesal, en acuerdo absoluto con la legislación, se trata de una nueva evidencia”, dijo a Proceso el subprocurador José Luis Ramos Rivera
Destacó también que esa grabación era desconocida para él y la PGR, y que supo de su contenido (ya tiene copia) el miércoles 13
En un boletín de prensa, el jueves 14, la institución lamentó:
“Resulta por demás evidente que de haber contado oportunamente con esa prueba, la actual administración de la PGR la hubiera presentado ante el juez, tal como lo hizo con muchas otras pruebas”
El defensor de Raúl Salinas, Eduardo Luengo Creel, boletinó una carta dirigida a The New York Times, en la que supone que se trata de la misma transcripción de otro interrogatorio policiaco, publicada en Proceso a finales de septiembre de 1998 (y erróneamente fechada el día 28)
En cuanto a su importancia, el abogado aduce que “las leyes procesales de México son muy cuidadosas para establecer el origen, la naturaleza y el fin de las pruebas que deben aportarse en un juicio penal Esto impide que se hable libremente de algo como nueva evidencia”
Proceso publicó el 27 de septiembre del año pasado una parte sustantiva de las cintas grabadas la noche del 29 de septiembre de 1994, en cuanto se tuvo a Jorge Rodríguez González en la Ciudad de México
Fue reproducida con el dato —hasta ese momento plenamente corroborado— de que se trataba de la misma cinta que escuchó Ernesto Zedillo antes de que se decidiera la aprehensión de Raúl Salinas de Gortari
De hecho, parte de la misma había sido manejada ya en algunos diarios de la capital
Se trata de un diálogo formalmente sereno, donde Jorge Rodríguez González imputa a Raúl Salinas de Gortari haber ordenado el homicidio de su excuñado En ella, no hace mención alguna de Raúl Salinas Lozano
Sobre esa transcripción, la PGR no halló entonces el valor de la proximidad con el momento de la detención de Jorge, ocurrida en Tamaulipas unas cuantas horas antes
Un año y medio atrás, en abril de 1997, la PGR había presentado una cinta con imputaciones contra Raúl Salinas en aquéllos interrogatorios policiacos, ante el propio juez Ricardo Ojeda Bohórquez
Corre cinta
La transcripción publicada el 27 de septiembre de 1998 (Proceso 1143), contiene este fragmento:
—¿Qué fue lo que le dijo su hermano? ¿Quién había ordenado al licenciado Muñoz la muerte del licenciado Francisco Ruiz Massieu? ¡Dígalo!
—Sí, Fernando me comentó que le había dicho el licenciado Raúl Salinas: “Oye, hay que hacer esto” Pero Fernando me lo comentó, que había que eliminarlo
—¿Qué fue lo que le dijo textualmente su hermano?
—Fernando me comentó que Manuel Muñoz Rocha había recibido ese encargo de parte del licenciado para eliminarlo
—¿De qué licenciado?
—Del licenciado Raúl Salinas Y yo le dije: “Oye, se me hace difícil que una persona de ésas vaya a querer eliminar a un político, porque, ¿cómo van a eliminarlo nada más así porque sí?” Y entonces dice: “Esto así es” Y nosotros, en el caso de Manuel Muñoz, que era el que recibía la orden ()
(Pese al equívoco de licenciado en lugar de ingeniero, parece evidente que la referencia es al hijo y no al padre Salinas)
De lo publicado por The New York Times, sobresale:
—¿Quién dio las órdenes de arriba?
—Según entiendo, lo que oí allí fue que Raúl Salinas de Gortari y su padre eran quienes manejaban eso
—¿Por qué lo iban a matar?
—Porque ésas eran las instrucciones de Raúl Salinas y su padre
De oídas y de dólares
Jorge Rodríguez González, en complicidad con su hermano Marco Antonio y bajo las órdenes de otro de sus hermanos, el exsecretario del desaparecido legislador Manuel Muñoz Rocha, Fernando Rodríguez González, contrató al homicida material, Daniel Aguilar Treviño, para consumar el crimen
La transcripción dada a conocer por el NYT es una variante (con énfasis en el padre de los Salinas) de viejas imputaciones
El testimonio de Jorge Rodríguez González ante sus captores no era suficiente —aunque lo declarara ante el Ministerio Público Federal— para que un juez obsequiara orden de aprehensión en contra de Raúl Salinas
Como consta en los diálogos que se reproducen aquí, participó en el complot bajo las órdenes de su hermano Fernando, único entre los tres hermanos Rodríguez González que trabajaba directamente con Manuel Muñoz Rocha, con quien tenía una relación inconstante Cuando Fernando le pidió a él y a Marco Antonio su colaboración, Jorge tenía casi tres meses de no tratarlo
Fernando (Proceso 1053) había dejado trunca su carrera, era un burócrata curtido en antesalas de los pisos inferiores del PRI, tan servicial ante los de arriba que cuando Muñoz Rocha le ordenó contratar sicarios y matar a José Francisco Ruiz Massieu, lo hizo sin mayor reparo
De acuerdo con el hallazgo periodístico de Joaquín López Dóriga, Pablo Chapa Bezanilla compró en medio millón de dólares la declaración ministerial de Fernando Rodríguez González (Proceso 1157) que éste firmó el 15 de febrero de 1995
El testimonio fue decisivo para que la Subprocuraduría Especial obtuviera la orden de aprehensión en contra de Raúl, que ejecutó en la casa de Adriana Salinas de Gortari el 28 de febrero de ese año
Salinas Lozano
A partir de octubre de 1994, existen constancias ministeriales de la eventual complicidad de Raúl Salinas Lozano en el presunto complot para matar a su exyerno, integradas todas en el enorme expediente que ha debido estudiar el juez Ojeda Bohórquez
Tres de los involucrados: María Eugenia Ramírez Arauz y Marco Antonio y Fernando Rodríguez González, afirmaron que una estrategia previamente convenida con Muñoz Rocha fue que, si eran detenidos, involucrarían a las familias Salinas y Zedillo
El 11 de octubre de 1994, en una ampliación de su primera declaración ministerial, el organizador Fernando Rodríguez González aparece hablando en los siguientes términos:
es su deseo ampliar su declaración ministerial en el siguiente sentido: Que la estrategia del atentado que el diputado federal Manuel Muñoz Rocha comunicó al de la voz, comprendía también encubrir a los autores intelectuales y a la vez desprestigiar al gobierno, con lo que se beneficiaría al grupo político del diputado Muñoz Rocha, e incluso pensaban que eso les abriría las puertas para escalar mejores posiciones en el próximo gobierno, según se los había comentado, en forma directa, el diputado Manuel Muñoz Rocha
Que para ello, el declarante tenía instrucciones de señalar como responsables de la planeación del crimen a personas de la familia del presidente de la República y que recibió instrucciones de Manuel Muñoz Rocha de ordenar a los demás participantes que, si eran capturados, así lo hicieran y trataran de calumniar, también, la reputación del propio licenciado José Francisco Ruiz Massieu, y que intentaran involucrar al doctor Ernesto Zedillo Ponce de León
En la declaración ministerial del 14 de octubre de 1994, Marco Antonio Rodríguez González aparece con estas afirmaciones:
el diputado federal Manuel Muñoz Rocha comunicó al hermano del declarante que, para no delatar al diputado Manuel Muñoz Rocha si el atentado salía mal, según se lo había comentado en forma directa el diputado Manuel Muñoz Rocha, le ordenaron al declarante que dijera que el operativo fue planeado por familiares del presidente de la República, y de ordenar a Claudia Santos y a Carmelo N (Carmelo Herrera, del antiguo Cártel del Golfo, alquilados meses atrás para cometer el homicidio) que, si se lograba escapar, dijeran cosas que fueran en contra de la familia del presidente, del doctor Ernesto Zedillo y del licenciado José Francisco Ruiz Massieu
Tanto bajo la titularidad de Antonio Lozano Gracia como de Jorge Madrazo Cuéllar, la PGR ha sostenido el criterio y aportado elementos, cuya solidez habrá de determinar Ojeda Bohórquez, de que el hermano del asesinado José Francisco, el exsubprocurador Mario Ruiz Massieu, retorció las evidencias iniciales y “rasuró” las declaraciones ministeriales en que fue inculpado Raúl Salinas de Gortari como autor intelectual del crimen
Consta en actuaciones que la secretaria de Jorge Stergios, subordinado de Mario Ruiz Massieu en la PGR, afirmó que vio a su jefe eliminar en la computadora las menciones incriminatorias contra Raúl
En lo que respecta a las menciones en contra de Raúl Salinas Lozano y a propósito de su encarcelado primogénito, en varias declaraciones de testigos protegidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos hay afirmaciones acerca de que el patriarca de la familia expresidencial es el máximo capo de una banda de narcotraficantes, interconectada con otros cárteles de México y Colombia
Respecta del homicidio, una de las muchas y cambiantes declaraciones ministeriales de Fernando Rodríguez González contiene la aseveración de que el homicidio fue planeado por Raúl padre y sus hijos Adriana y Carlos, y que el dinero del financiamiento lo entregaría el entonces secretario particular del presidente, Justo Ceja Martínez
Las grabaciones
El subtema de las grabaciones, en el complejo expediente Ruiz Massieu, arranca con las que se hicieron de los interrogatorios de agentes policiacos a los detenidos, el primero, al matón Daniel Aguilar Treviño, que hoy Proceso da a conocer; siguen las desconocidas hasta hoy, que debieron hacerse cuando se levantó la constancia de ley ante agentes del Ministerio Público y con personas de confianza y abogados defensores de los entonces presuntos responsables Abundan, inclusive, videograbaciones de declarantes, como la que Proceso dio a conocer, en la que el exfiscal Pablo Chapa instruye en el penal de Almoloya a Fernando Rodríguez González para que pueda describir físicamente al exvisitador Jorge Stergios como su torturador
Hay cintas de audio y video, también en el expediente Ruiz Massieu, de diálogos entre algunos de los Salinas y María Bernal, en las que aparece chantajeándolos porque Chapa la presionaba para declarar en contra de su exnovio Raúl
Y es a Pablo Chapa Bezanilla a quien el 27 de febrero de 1994 (el día anterior a la aprehensión del hermano de Carlos Salinas de Gortari) le llegó “un audiocaset de la marca Maxell, de color gris, y que contiene una serie de voces, de las cuales se ignora de quién (sic) sean, acompañado de un escrito en forma manuscrita”, firmado por “un amigo” sin identidad
Con aquella fecha, “a fojas del expediente números 6333 y 6334”, existe una constancia suscrita por el agente del Ministerio Público Federal de la Subprocuraduría Especial, Javier González Perea, en la que se asienta que con la cinta fue entregado un manuscrito que reza: “Al licenciado Chapa B le envío a usted un audiocasete que contiene parte de la declaración de Jorge Rodríguez González y el licenciado Jorge Stergios”
La duración de esa cinta era de dos minutos y medio
Más de tres años después, el 9 de abril de 1997, en conferencia de prensa, el subprocurador José Luis Ramos Rivera informó haber entregado al juzgado 16 nuevas aportaciones en contra de Raúl Salinas, entre éstas la grabación que Chapa Bezanilla jamás presentó
En la diligencia ante el juez Ojeda Bohórquez, celebrada el 15 de mayo de 1997, la cinta que la PGR presentó tuvo una duración aproximada de 36 minutos y aparecen —se asienta en la inspección judicial— no dos, sino siete voces distintas, entre éstas la de Jorge Rodríguez González
En los interrogatorios policiacos que Proceso ha conseguido se aprecian lo mismo parlamentos evidentemente editados que diálogos fluidos, con o sin violencia

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