Pese a la FMEM, 10 mexicanos han alcanzado el Everest

Pese a la FMEM, 10 mexicanos han alcanzado el Everest
Obtener un patrocinio, la cumbre más difícil de conquistar para un alpinista
Fernando Morales y Fabiola Zamorán
Desde finales de los años sesenta y principios de los setenta, el alpinismo ha sido una práctica común en México; sin embargo, gracias a los patrocinios, a los avances tecnológicos y a la mejor preparación de los montañistas, en la última década ha tenido un gran auge, a tal grado que actualmente son 10 los mexicanos que han alcanzado la cima del Everest, la montaña más alta del mundo

A pesar de ello, la Federación Mexicana de Excursionismo y Montañismo, encabezada por Raúl Gómez Castillo, es el mayor obstáculo que deben vencer los montañistas nacionales debido a que no ha cumplido con sus principales funciones: promover este deporte y darle proyección internacional
Entrevistados por Proceso, alpinistas en activo, así como uno de los pioneros del montañismo en México, hablan sobre el boom, la falta de apoyo de la federación, los recursos y la discriminación sexual
Falta de recursos y “pantalones”
El 26 de mayo Hugo Rodríguez alcanzó la cima del Everest y se convirtió en el segundo mexicano, después de Yuri Contreras, en conseguirlo por segunda ocasión
Ocho kilos por debajo de su peso normal y a casi tres semanas de la hazaña, Rodríguez dice en entrevista que “el boom del alpinismo mexicano se ha dado desde hace muchos años”, pero que el alto costo de las expediciones y la falta de apoyo reduce las oportunidades de lograr ascensos a montañas como el Everest
Y es que los logros y la difusión no han sido suficientes para revertir la inercia burocrática en la que se encuentra sumergida la Federación Mexicana de Excursionismo y Montañismo
Al respecto comenta:
“Desafortunadamente, en México no tienes el apoyo de la federación, pareciera que está hecha para poner obstáculos A nosotros nos negaron las cartas para subir al Everest, aun cuando yo ya había subido No sé si simplemente no nos las quisieron dar o creen que no estamos calificados, lo cierto es que tiene que ver con intereses económicos”
Explica:
“Cuando tienes un patrocinio das un recibo deducible de impuestos, pero la federación quisiera que todos nuestros patrocinios pasaran por ellos porque nos cobran 8% Para nosotros es mucho, porque conseguir un patrocinio es muy difícil, entonces si tenemos la opción de que un instituto nos apoye y no nos cobre nada, pues nos vamos con ellos”
—¿Para qué son esas cartas?
—Es un aval que significa que estás capacitado como alpinista, pero el señor presidente de la federación yo no sé qué hace ahí, nunca nos la ha querido dar y no tiene los pantalones de decir por qué no te la da Con la naturaleza no tienes que luchar, tienes que adaptarte, integrarte, pero con esta gente, más que luchar, acabas siempre perdiendo
Dice que hay varias maneras de conseguir un permiso para escalar montañas de gran altitud, y en especial el Everest La primera es organizar personalmente una expedición, para lo cual se necesita el aval de la federación, “pero ahí te vas a topar con pared, porque está un señor que no te va a dar nada, pues considera que no hay ningún mexicano que tenga el nivel para eso”
La segunda opción es buscar un equipo extranjero que esté dispuesto a compartir el permiso otorgado por su propia federación, “porque ellos no tienen problemas de ningún tipo” De esta manera los alpinistas mexicanos comparten los costos del permiso, aunque cada quien cubre los gastos del equipo y de los guías o sherpas
“Además del aval del país de origen, es necesario el permiso del gobierno de Nepal si es que el ascenso es por el Collado Sur; si es por el costado norte, es del gobierno Chino, más fácil y más barato Por el lado de Nepal, que es nuestro caso, pides un permiso al Ministerio de Turismo, cuesta 70 mil dólares y lo pagas en efectivo”
La última opción son las expediciones comerciales mediante compañías que compran los permisos a Nepal o China por adelantado y el interesado puede adquirir su lugar como si viajara en un tour Sin embargo, esta posibilidad tiene sus desventajas porque “es más inseguro, ya que te puedes encontrar un escalador muy bueno o un novato; además, cobran más, pero tampoco te garantizan que llegues a la cima”
A pesar de haber alcanzado la cumbre del Everest en dos ocasiones, Rodríguez afirma que su formación deportiva la desarrolló originalmente como nadador Dos veces ha cruzado a nado el Canal de la Mancha y ha hecho el recorrido de Cozumel a Cancún Por ello algunos alpinistas lo consideran un “invasor” o un “montañista improvisado”
Ante estas críticas responde: “Las montañas no son propiedad de nadie y todas las personas que quieran intentar la cumbre lo hacen bajo su responsabilidad y preparación Yo fui nadador pero tomé cursos de escalada en roca y técnicas de seguridad”
—¿Qué tanto han facilitado los ascensos la nueva tecnología y los patrocinios?
—Claro que tuvo su mérito hacer ascensos con el equipo de antes, sobre todo cuando las rutas eran desconocidas, eso se les reconoce, pero no se puede demeritar lo que hacemos hoy Sería absurdo que ahora usáramos ese mismo equipo habiendo algo mejor, gracias a lo cual se han logrado cosas que antes ni siquiera se hubieran pensado sin arriesgarte a perder un pie
“Ahora, sin los patrocinios sencillamente no podrían organizarse las expediciones Todos los montañistas mexicanos que hemos intentado alcanzar cumbres muy altas hemos sido patrocinados; por ejemplo, la última expedición al Everest nos costó cerca de 250 mil dólares, dinero que no tenemos ni de risa”
—Todo patrocinio implica dar algo a cambio, ¿qué obtienen los patrocinadores?
—Mucho, desde la foto más insignificante, las imágenes de video, las conferencias, hasta el equipo, porque lo van a subastar Para ellos es promoción de imagen Lo triste es que mejor una empresa extranjera me patrocina y no una mexicana; salvo algunas empresas de gobierno, no llevo el patrocinio de ninguna compañía mexicana
Modestia aparte
Para Héctor Ponce, quien conquistó la cumbre del Everest en 1996, la relación con la Federación Mexicana de Excursionismo y Montañismo no ha sido diferente Asegura que ese organismo nunca lo ha invitado para participar en alguna actividad, “al contrario, no desaprovecha la oportunidad para tratar de demeritarnos”
—¿Considera que la federación los ha bloqueado de alguna manera?
—No ahí, no directamente Pero sí es cierto que lo que hemos logrado ha sido gracias a empresas que han creído en nosotros Eso no se los puede impedir la federación
Sobre los “pseudo alpinistas” que lucran con sus ascensos, Ponce comenta:
“No tengo nada contra quien quiera subir al Aconcagua por la vía normal y con oxígeno, con lo que no estoy de acuerdo es con que esa gente se diga alpinista y exija un patrocinio sólo porque tiene contactos y hace de su ascenso un alarde tremendo Principalmente por que yo me he jugado la vida y he perdido amigos en la montaña”
Explica que ha subido el Aconcagua en seis horas, “por lo que no es posible que esta gente esté subiendo el Everest rodeada de sherpas, eso significa que no han escalado un metro, porque el sherpa les pone por delante una cuerda fija y ellos llegan y ponen un ascensor mecánico”
Afirma que el alpinismo en México, fuera de Carlos Carsolio, Andrés Delgado y él, “tiene más de 50 años de retraso comparado con otros países”; sin embargo, dice que, a pesar de los logros obtenidos, “nunca ha habido un apoyo o aproximación con ellos, a pesar de ser los mexicanos que más hemos hecho como equipo y que más hemos dado a México”
“Un dedo más pesado”
“Pioneros no, transformadores sí” Así define Carlos Rangel al grupo de alpinistas de la Asociación de Excursionismo y Montañismo de la UNAM, de la cual es fundador y miembro desde 1971
Agrega:
“Los primeros montañistas fueron los aztecas Se tienen registros de 1282 en los que consta que subieron al Popocatépetl Nosotros hemos roto mitos, hemos puesto el dedo en la yaga cuando se ha necesitado y ahora hay más gente que lo está haciendo, pero lo hace con publicidad y entonces su dedo ya es más pesado”
Reconoce que a pesar de haber organizado la primera expedición mexicana al Himalaya, en la Universidad “nos cuesta mucho trabajo” conseguir patrocinadores “primero porque no tenemos el nombre de Carlos Carsolio”, pero también porque su objetivo es promover el montañismo, “no elevar a una sola persona”
“A mí y a otras personas nos ha costado mucho adquirir experiencia y lo que queremos es transmitir esa experiencia para que otros aprendan y dejemos de practicar un deporte de suicidas Pero ninguna empresa necesita promover a un grupo, lo que necesita es promover su producto Es más fácil elevar a una persona a nivel de héroe que apoyar de manera homogénea; es obvio que el montañismo mundial tiende hacia el aspecto individual, nos están quitando el carácter público”
—¿Cuál es el nivel del montañismo mexicano en relación con otros países?
—El que nos dan los medios informativos Por ejemplo, el alpinismo mexicano en Europa es Carlos Carsolio y los que han subido al Everest; sin embargo, el montañismo no se está desarrollando solamente en el Himalaya, sino en los Andes peruanos, en Colombia, en Argentina en México mismo
Y asegura que lo que ha distinguido a su grupo del resto de montañistas mexicanos es “la mentalidad de ir a donde antes nadie ha ido” y que hoy en día se han obtenido logros gracias a equipo más sofisticado que hace 20 años no existía
Pero va más allá:
“Ahora las cosas que nosotros hicimos las hacen con equipo más moderno; aun así la gente que va a algunas rutas que nosotros hicimos sufre lo mismo El problema es que hoy la gente dice que es buena porque tiene buena tecnología, pero hay que ser bueno con o sin ella
“Pero los cambios en el montañismo se deben básicamente a que pasó de ser un deporte de personas, de individuos considerados medio locos o suicidas, a ser un deporte de masas Eso se consiguió gracias a la publicidad, la cual implicó que el montañismo dejara de ser un deporte, una satisfacción personal, para ser considerado un logro que se tiene que alcanzar porque hay que quedar bien con los patrocinadores Si tú logras alcanzar la cima, tienes contentos a los patrocinadores y te pueden patrocinar otra expedición”
Advierte que el equipo no define la calidad del alpinista, sino la creatividad y la perseverancia, con las cuales, además, se alcanza “algo que no es tangible: la filosofía Si nosotros como montañistas no tuviéramos una filosofía entonces sí seríamos locos y suicidas”
—¿Cuál es su filosofía?
—El montañismo no es peligroso, no lo es por una sencilla razón: porque aprendemos a hacerlo Como gente de ciudad aprendes las reglas para cruzar una calle y por lo mismo no atravesarías el Periférico En la montaña también hay alguien que al principio nos lleva de la mano, pero el objetivo de todo montañista es cruzar la calle solo Si aprendes las reglas del juego puedes observar los peligros y los evitas
“Ahora, por qué vamos a la montaña, no tengo idea, cada quién va por razones particulares, yo mismo no tengo idea de por qué me gusta Tal vez por buscarme a mí mismo, porque ahí me siento mejor, porque estoy harto de la ciudad, por tener una meta”
Everest: cuestión de escalas
A los 25 años, en su segundo viaje al Himalaya, Carlos Guevara llegó finalmente a la cumbre del Everest como parte de la expedición “México en la cima del mundo”, encabezada por Hugo Rodríguez
Pese a ser uno de los montañistas mexicanos más jóvenes en ascender no sólo el Everest, a 8 mil 848 metros de altura, sino el Aconcagua en Perú, a 6 mil 959, y las principales montañas de México, dice que “la edad no significa nada en casos de ascenso” y que el apoyo de alpinistas experimentados le ha sido de gran ayuda
—¿El Everest es la meta más grande para un montañista?
—No, cada cabeza es un mundo, yo mismo estudio administración de Empresas y no pienso dedicarme al alpinismo, pero cada alpinista tiene diferentes razones para subir una montaña y también tienen metas diferentes La mía sí era subir al Everest, pero hay gente que sube determinadas montañas por el éxito y por las repercusiones económicas que le puede representar el subir tal o cual montaña, principalmente al Everest
—¿A qué se refiere con “las repercusiones económicas”?
—Hay gente que puede explotar su logro de mil formas; por ejemplo, yendo con sus patrocinadores y chantajearlos, pedirles más dinero o que salga en comerciales, no sé, tal vez lucrar con su imagen
Reconoce que el ascenso al Everest sería prácticamente imposible si no se contara con la ayuda de los sherpas, pero que “mucha gente no les da el crédito que merecen por ególatras y egocéntricos” Comenta que en su pasada expedición a la montaña más alta del mundo requirieron cuatro guías y que a cada uno de ellos se le pagó un “bono de cumbre” de 500 dólares por acompañarlos hasta a la cumbre y ayudarles a cargar algunas cosas
Por otro lado niega que, como algunos alpinistas aseguran, haya rutas más fáciles que otras para subir al Everest:
“Eso es un mito, depende del ego de la persona que te diga que la ruta que él hizo es la más difícil Probablemente un experto que haya hecho todas las rutas del Everest pueda decir cuál es la más difícil, depende de cada persona, lo cierto es que la montaña no tiene ninguna ruta sencilla”
—¿Es el montañismo un deporte suicida?
—No, definitivamente no, incluso nuestro último ascenso fue absolutamente limpio En la montaña sabes que te puedes arriesgar hasta cierto punto, pero las medidas de seguridad son impresionantes; además, tenemos muchísimas razones por qué regresar: la familia, los amigos Claro que es extremo, por la temperatura y las tormentas, pero el estar ahí hace que valga la pena tanto tiempo de trabajo y desesperación
“La razón para ascender una montaña tiene que ver con el por qué cada día nos levantamos, por qué querer ser el mejor periodista, fotógrafo, por qué tener un título profesional; es exactamente lo que nosotros hicimos allá Es una escala distinta pero representa una meta como otras que puede tener la gente”
“La ilusa está en la cumbre”
“Como mujer es muy importante lograr grandes cosas porque el alpinismo no es considerado un deporte femenil, es duro y a veces los mismos hombres se quejan Es sorprendente que con determinación se pueden lograr muchas cosas, aunque seas mujer”, asegura Karla Wheelock
El pasado 29 de mayo se convirtió en la primera mujer latinoamericana en alcanzar la cima del Everest por la cara norte, considerada por muchos como la ruta más difícil, y la segunda mujer mexicana en alcanzar la cumbre Con ella son 10 los mexicanos que han conseguido la hazaña
—¿Hay machismo o discriminación sexual en el alpinismo?
—Definitivamente; de entrada, en las expediciones te compadecen y aseguran que no vas a poder, para los hombres eres una ilusa; sin embargo, al rato los tronados son ellos y la ilusa está en la cumbre Te subestiman, y no es que se trate de ir a lucirte, pero sí de demostrarles que no necesitas que te hagan las cosas, que te carguen la mochila; eso es lo que hace que te consideren como miembro de un equipo y te respeten
“Otra cosa es que la gente no se explica por qué hago esto y me preguntan por qué subo montañas, si no estoy tan fea Se imaginan que soy como un orangután que tuve que salir a las montañas a esconderme porque estaba tan fea que no conseguí esposo”
Dice que el machismo es común, pero más que el triunfo de un sexo sobre el otro, la satisfacción que le da el alpinismo es la de poder “poner un granito de arena para representar bien a México a nivel internacional, bien en estilo, es decir, subiendo y bajando bien, nada que me tuvieron que rescatar o me bajaron cargando, porque en México así se hace y es una gran responsabilidad
“Antes había dos o tres alpinistas mexicanos que estaban haciendo cosas a nivel internacional, siempre hubo alpinismo regional en México y Sudamérica Pero finalmente se han dado resultados positivos porque ahora hay gente mejor preparada que le está dando mayor difusión al deporte”
—¿La federación contribuye a la difusión?
—La Asociación Internacional de Alpinismo tiene su representación en México a través de la federación, pero los problemas a los que uno se enfrenta es que ahí nunca hay nadie Yo hablaba y hablaba y me decían que el presidente estaba de vacaciones; pedía por alguien que me pudiera atender y me decían que no había nadie
Los reporteros de este semanario comprobaron estas declaraciones ya que durante una semana se trataron de comunicar con el presidente de la federación, pero éste nunca se encontró en su oficina y durante un día entero su extensión estuvo ocupada La explicación de la telefonista fue: “Deben estar metidos en internet”
Dice que para conseguir el aval de este organismo “te ponen muchas trabas”, por lo cual ha preferido acudir a la Comisión Nacional del Deporte (Conade), donde “siempre recibí apoyo”
Abunda:
“La federación ni me conoce; alguna vez pedí el aval y me dijeron que no me lo podían dar porque tenía que demostrar que estaba capacitada, siendo que ya tenía una trayectoria que me respaldaba, aquí, en Sudamérica y en Asia”
—Entonces, ¿cuál es la función de la federación en cuestión de permisos?
—No sé, no sé qué es lo que pasa por la cabeza de los de la federación, como que no hay interés en que haya una representación de México en el extranjero Lejos de apoyarte y platicar contigo para ver quién eres y qué has hecho, simplemente te dan largas y te piden más cosas para que nunca completes los requisitos Por eso es mejor pegarte a una expedición extranjera, aunque vaya en nombre de otro país
—¿Qué tan positivo o negativo ha sido que las empresas se involucren en el alpinismo?
—En lo personal ha sido positivo porque si no, yo no tendría un peso para irme La cosa es que yo sí soy muy clara con mis patrocinadores, formamos un equipo para lograr algo, pero ni yo me convierto en la marca ni la marca en mí Desgraciadamente, las expediciones son caras; la mía costó 50 mil dólares en el Everest y hay otras en otros lugares que salen en 15 mil ó 20 mil Pero, sin importar el lugar, sin patrocinios no podría haber logrado lo que he hecho
Origen y tradición familiar
Cada 21 de marzo, desde hace 59 años, se repite el ritual El lugar es lo de menos, lo importante es que uno a uno llegan los siete hombres que en 1940 conquistaron las cumbres de la “trilogía mexicana” (Iztaccíhualt, Popocatépelt y Pico de Orizaba) en cinco días
Hay de todo: nuevos padecimientos, uno que otro bastón y aquél a quien le tuvieron que amputar una pierna por los estragos de una enfermedad que podría ser gangrena El cansancio es progresivo y la memoria se desvanece; sin embargo, todos llegan dispuestos a escuchar las mismas anécdotas, detalles más detalles menos
Los asistentes son: Eugenio, Angel y Salvador Pons, Luis Bravo, Ricardo Lujambio, José Vizcaíno y Manuel Calderón Este último, de 79 años de edad, evoca esas reuniones y con ellas la expedición que emprendieron hace 59 años y que los consagraría como los pioneros del alpinismo en México
“Recuerdo que en nuestras expediciones subíamos con lo más rudimentario, utilizábamos botas mineras con estoperoles para no resbalarnos en la nieve, unas garrochas con regatón en las puntas y, eso sí, íbamos bien abrigados porque siempre nos daba frío en los pies por el contacto con la nieve”
Comenta que el montañismo “siempre ha sido un deporte muy caro” y que antes no había tantos recursos como ahora, por lo que lo practicaban como una actividad de fin de semana
“En un principio nos tacharon de raros”, balbucea mientras hojea un álbum con fotos de aquella expedición en 1940 Señala una de ellas e identifica a Luis y Miguel Costa, alpinistas de origen vasco, radicados en México, y que fueron los primeros en el mundo en subir el Aconcagua
“En esa época los montañistas mexicanos no salíamos del país porque no teníamos las facilidades que tienen ahora, no había patrocinio —quién iba a creer en unos locos que exponían su vida—, no existía la federación de alpinismo, así que los hermanos Costa tuvieron que ahorrar mucho para concretar su hazaña
“La realidad es que antes el alpinismo se realizaba con mucho mayor esfuerzo y no había grandes aspiraciones, incluso en Europa y en otras partes del mundo no se hizo mucho alpinismo, sino hasta la conquista del Everest en los cincuenta”
—¿Eran mejor los alpinistas de antes a los de ahora?
—No, indudablemente que son mejores los de ahora, por el entrenamiento que tienen que es fantástico y porque se dedican realmente a practicar, a escalar en roca, en fin, hacen todo lo que se necesita para tener un organismo propio para lograr las hazañas
Andrés Delgado, nieto de don Manuel y otro de los 10 mexicanos que han ascendido hasta la cima del Everest, es tajante: “El presidente de la Federación Mexicana de Excursionismo y Montañismo no tiene la menor idea de alpinismo y sólo se dedica a ponerte trabas
“He tenido que asociarme a la Federación Polaca para poder obtener la carta de aval para escalar el Everest, he tenido que hablar a la Federación Vasca de Escaladores y hasta a las de Perú y Bolivia para pedir ser miembro suyo porque ahí se hacen todos los trámites y se obtienen los requisitos de manera más sencilla”
Asegura que hay que comunicarse con la Federación Mexicana “con al menos seis meses de anticipación” para hablar con el presidente Raúl Gómez y tramitar un permiso Sin embargo, comenta que eso “no es garantía”, ya que el trámite, según Gómez, lo tiene que hacer a través de su club de montañismo
“El problema es que esta persona me sale con que mi club es el que me representa ante la asociación mexicana de no sé qué rayos del DF y que esa asociación, que es la que da el aval para que seas parte de la federación, no ha dado sus cuotas”
Indica que al estar haciendo “campañas deportivas meritorias” a nivel nacional e internacional, el país podría ayudarles un poco más y aplicar con mayor exactitud la ley nacional de fomento al deporte
—¿Qué hace la federación con el dinero que percibe por concepto de patrocinios de los alpinistas?
—No sé qué haga con ese dinero pero tardan un mes en darme mi parte y eso representa gastos Si yo doy mi propia factura tengo que pagar el IVA y el ISR y acabo pagando 30%, claro que me conviene más dárselo a la federación porque ellos se quedan con 15%, pero con eso podrían dar algún servicio, podríamos tener entrenadores, servicio médico Pero no tenemos nada de eso
Explica que por cuestiones propias del deporte se tiene que operar un pie para que le hagan la limpieza de un hueso que tiene una calcificación; sin embargo, apunta que él tiene que pagar su seguro y costear los gastos de la intervención
Habla del boom de alpinismo como la moda de subirse al Everest, ya que es la más alta del mundo: “Es compleja pero no es la mejor hazaña; en el mundo hay 14 montañas de 8 mil metros o más y todas tienen una ruta normal Si consideras todas las rutas normales la más difícil es la del K2, combinando altura, dificultad técnica, verticalidad, condiciones de nieve y hielo
“Claro que hay que llegar a la meta, pero la verdadera transcendencia de tu ascenso la va a dar el estilo en el que estás escalando, no si vas con 15 sherpas y colocas una línea continua de cuerda entre el campamento base y la cumbre y colocas muchos campamentos con mucho gas y comida
“Hay mucha gente que lo hace así y así lo hará por secula seculorum, pero eso no tiene valor deportivo, es una hazaña logística de planeación y, claro, tiene su nivel deportivo, pero es inferior al que tiene un ascenso al estilo alpino, aunque muchos alpinistas se valen de sus hazañas logísticas para decir que son iguales o mejores que tal o cual otro”

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