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Peligra el mural de Covarrubias del Vips

A 100 años del nacimiento del pintor mexicano Miguel Covarrubias, una de sus obras sufre el descuido y la negligencia de los empleados de un Vips, lugar donde se localiza el mural Una tarde de domingo en Xochimilco Los dueños han decidido vender el fresco: aún no se sabe si se quedará en el Centro Histórico o se irá del país, como le ha ocurrido a otras piezas de Covarrubias La historia de esta obra ha estado regida por el azar
Son muchos los avatares de Una tarde de domingo en Xochimilco, del pintor Miguel Covarrubias -de quien en noviembre próximo se celebra su centenario-, mural que ahora pasa sus días entre jarras de café y platos sucios La obra de corte costumbrista se localiza en el restaurante Vips de la calle Madero, en el Centro Histórico de la Ciudad de México En la parte inferior hay una barra donde usualmente se depositan las charolas del servicio, trapos para sacudir y restos de comida Además de los vapores de la cocina que llegan hasta él, el área de fumadores
Pero no es todo, la incertidumbre lo acompaña: Los dueños pretenden venderlo, y no se sabe en dónde se ubicará, si en México o en el extranjero
En el paisaje recreado por Covarrubias figuran un par de vendedoras de flores y dos trajineras: una transporta turistas estadunidenses y otra mexicanos de clase media En la última, una mujer yace recostada sobre la embarcación, toca la guitarra e interpreta una canción: todos la miran, con excepción de un personaje: un hombre de traje gris con prominente bigote, que fija su atención hacia el frente (el enigmático oficinista parece contar ahora los platos sucios que se acumulan en la barra del restaurante, o acaso apunta la vista en las manos que se encargarán de desprender el mural, con la técnica que se elija, y llevarlo a otro sitio)

¿Qué sucederá? Lo único cierto son las condiciones inadecuadas en que sobrevive
Incendios, añadidos
Originalmente, Una tarde de domingo en Xochimilco fue realizado para el bar del Hotel Ritz (Madero 50), que a partir de 1998 pasó a ser rentado a la cadena Vips Se detectan fragmentos sin color, algunas grietas y manchas No es lo único que ha alterado al fresco
José Benítez Muro, realizador de documentales sobre Covarrubias, especula que el dueño del Ritz, el señor Enrique Corcuera Palomar (abuelo del actual propietario), le pidió a un pintor que le añadiera una etiqueta de la cerveza Carta Blanca a la botella colocada en la mesa de la chinampa También se dice que la pieza fue cortada unos centímetros para que sus dimensiones se ajustaran a la nueva arquitectura del restaurante En 1999 tuvo lugar un incendio en la cocina, y el mural, situado a escasos cinco metros de distancia, pudo haberse convertido en cenizas
Dueño de la pintura mural, Pablo Corcuera Martínez del Río se sorprende al conocer el trato que recibe la obra en el Vips:
“Me extraña que no estén respetando el mural, eso no fue lo pactado Voy a hablar con los encargados”
Confiesa que a los responsables del establecimiento no les agradaba la pintura sobre Xochimilco, “incluso, querían taparlo con una tela, pero finalmente lo dejaron y se comprometieron a no colocar nada sobre la barra que se encuentra en la parte inferior del fresco”
Luego, el personal de Vips pensó dedicarle más espacio en sus paredes a Covarrubias y se hicieron de varias reproducciones de otras obras suyas
El paisaje dominical presenta un marco de madera que no tenía cuando formaba parte del bar El añadido, según confirma Benítez Muro, hizo que la obra perdiera unos centímetros El documentalista midió y se percató que había sido adaptado al estilo arquitectónico del Vips
“Colocaron alrededor una especie de galería de madera y mutilaron 10 centímetros de arriba y 10 de abajo”, señala
En su momento, lo denunció a los directivos del INBA, pero no le hicieron caso Pablo Corcuera Martínez del Río, propietario de la obra, asegura que dicho marco tapa unos centímetros del fresco, que está sobrepuesto a Una tarde de domingo en Xochimilco y conserva las mismas dimensiones
Los riesgos
Cuando ocurrió el incendio, en 1999, Susana Corcuera Martínez del Río le pidió a Walter Boelsterly, actual director del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), que restaurara el mural En entrevista, recuerda Boelsterly:
“En la parte superior había una franja ahumada, se retiró el ollín y se le hizo una limpieza general; aprovechamos para restaurar unos golpecitos que tenía, para quitarle grasa y humo acumulado”
El seguro de la empresa pagó los gastos por la reparación
José Sol, restaurador de arte y exdirector de ese centro del INBA, observa que el Vips no es un lugar para una obra de arte:
“Los riesgos que corre una obra de arte que se ubica en un comedor son varios, por ejemplo: la condensación de materiales producto de la combustión o de la evaporación de algunos alimentos, que forman una especie de filtro o depósito de cochambre”
Es evidente que la obra de Covarrubias ha sido dañada; pero Walter Boelsterly insiste en que el Cencropam lo ha vigilado siempre, así como hace con el resto de la pintura mural realizada durante el siglo XX Sol, a su vez, elabora un diagnóstico de la obra:
“Muestra fisuras que lo atraviesan en toda la superficie Al parecer no han causado inestabilidad ni desprendimientos considerables Lo que se ve como deterioros son abrasiones, posiblemente se deben a que quisieron limpiar un líquido que lo salpicó Hasta donde tengo memoria, el mural exhibe algunas intervenciones de reintegración de color, controladas, en áreas muy pequeñas Nunca ha habido realmente un proyecto grande de restauración para esta pieza”
Del imaginario colectivo
La historia del paisaje sobre Xochimilco ha estado regida por el azar
En primer término, en cuanto a la fecha: no hay un dato exacto, sólo suposiciones El 6 de octubre de 1936, Miguel Covarrubias firmó un contrato con el ingeniero Francisco Martínez Negrete, encargado de la construcción del Hotel Ritz, en el que el artista se comprometió a realizar una pintura sobre el muro de respaldo de la barra del bar, con una medida aproximada de 625 por 250 metros El precio convenido por el trabajo fue de mil 300 pesos, cantidad que se dividió en dos pagos: 500 al suscribirse el acuerdo y el resto cuando estuviera terminado En el recibo de la transacción se estipula que Covarrubias debía finalizar la obra el 31 de octubre de 1936; era un plazo corto y quizá la terminó el año siguiente
Adriana Williams, biógrafa de Covarrubias, da cuenta de que en enero de 1937 apareció en la revista Mexican Life un cuadro similar al mural, pero sin la presencia de los tres turistas estadunidenses Otro dato significativo es que en la pintura figura un personaje de otro cuadro del artista, El hueso, óleo de 1935, en el que retrata a un hombre con traje negro que porta en la solapa una insignia tricolor y se encuentra sentado en una silla de mimbre como en la actitud del político que espera recibir algo
Y es que en esa época Miguel Covarrubias hizo varios viajes a Estados Unidos, donde sus dibujos, óleos, murales, acuarelas y gouaches fueron muy apreciados En 1937, el pintor y su esposa, Rose Rolando, permanecieron más tiempo en la Ciudad de México, los meses suficientes para que Covarrubias concluyera el proyecto que le fue solicitado
La crítica de arte Sylvia Navarrete, especialista en la obra de Covarrubias, corrige una fecha que había publicado en investigaciones anteriores: “El mural no es de 1947, sino de 1937”
Distingue que a partir del primer viaje que hizo el pintor a la isla de Bali, en los años treinta, cambió su temática:
“El mural sobre Xochimilco resulta ser una evocación del imaginario colectivo, propio de la clase media mexicana Cuando el costumbrismo aparentemente ya no tiene razón de ser, él lo retoma de manera ejemplar y retrata a personajes arquetípicos de la sociedad mexicana”
Cirugía mayor
Hace aproximadamente año y medio, la familia Corcuera decidió poner a la venta el mural Adriana Williams, quien recientemente visitó la capital del país, externa su preocupación por que el fresco alusivo a Xochimilco se venda fuera de México
Cuenta que en la página de Internet de la Galería Emma Molina, de Monterrey, pedían por él 800 mil dólares El señor Corcuera afirma que nunca tuvo contacto con la galerista regiomontana; luego se enteró de que la corredora de arte lo estaba ofreciendo en una cantidad que él nunca fijó Después de seis meses, Sylvia Navarrete se enteró de que los propietarios lo habían cotizado en 400 mil dólares
El precio desciende y quizá se deba al riesgo que corre la pieza al desprenderlo José Sol, con una larga trayectoria en el INBA, dice:
“Cualquier intervención para mover un mural presenta un riesgo y complejidades grandes En el caso de Covarrubias, la capa de color es muy delgada y el sustrato endeble Sería cuestión de hacer un estudio para ver cómo fue ejecutado”
Por el contrario, para Boelsterly no hay duda de que el INBA puede realizar el traspaso del mural, con la técnica del strapo (consistente en arrancar la capa de color utilizando un adhesivo muy fuerte) Asegura:
“La posibilidad de pérdida es mínima Si a eso le sumamos que se trata de una técnica mixta de óleo y temple sobre aplanado de yeso, el material se desprende con facilidad”
Hace un par de meses, Sol fue consultado por los propietarios sobre el traspaso del mural y, en su momento, al director actual del Cencropam La propuesta de Sol era demoler la barra del Vips que está al frente para abrirse camino a través del plafón El siguiente paso es comprobar si cuenta con una cámara de aire entre el metal desplegado y el muro:
“Si no existe esa cámara, entonces el problema es serio, porque quiere decir que hay que trabajar sobre un muro de colindancia y no tenemos forma de llegar por detrás”
Desde el punto de vista del restaurador, cualquier intervención de este tipo se considera una cirugía mayor, y los riesgos son grandes Enfatiza:
“Recordemos lo que ocurrió recientemente con los murales del Casino de la Selva, en Cuernavaca; sé que hay pérdidas importantes”
Al preguntársele a Boelsterly si un particular puede intervenir en el desprendimiento de la obra, subraya que se le invitaría a que cediera el lugar a Bellas Artes, y que “no se trata de meter a la cárcel a alguien por intentar restaurar una pieza de arte, contamos con un control bastante férreo de todos los procesos de restauración, y ya se tiene catalogada la obra”
Corcuera Martínez del Río tendrá que decidir si la pieza se queda o no en México Aunque ya ha expresado que la familia quiere que el mural permanezca en el país, solamente podría cambiar su decisión en caso “de que sugiera una oferta muy atractiva” Indica que la obra se vende a través de Teresa Molina de Campero, corredora de arte Y que el precio está basado en un avalúo efectuado por Sotheby’s Los dueños no quisieron confirmar la cantidad exacta, pero se conoce que el monto no excede los 400 mil dólares Sobre este punto, el propietario afirma que el precio no ha variado y descarta que el mural sea menos cotizado por el proceso de desprendimiento
La idea de vender el mural surgió a raíz de una propuesta formulada por el coleccionista Andrés Blainstein, quien ofreció 20 mil dólares, “una cantidad ridícula”, califica Pablo Corcuera Blainstein explicó que no se dieron las condiciones necesarias y que, por seguridad del comprador, recomienda a la familia Corcuera que se evite hacer pública la adquisición de la obra Corcuera Martínez confirma que sostuvo pláticas con la directora del Fideicomiso del Centro Histórico, Ana Lilia Cepeda, y que queda abierta la posibilidad para el próximo año de efectuar la operación
“Ya se habían animado, pero luego dijeron que ya no tenían presupuesto”, puntualiza el propietario
Al parecer existe interés de que el mural no salga del Centro Histórico y que sea colocado en el Museo Carlos Monsiváis, de próxima apertura, en donde se mostrará una serie de caricaturas elaboradas por Covarrubias que el escritor planea donar al Distrito Federal
Mientras tanto, el mural sigue padeciendo los estragos de su cercanía a la cocina en constante movimiento, y la faena cotidiana de los meseros de Vips en colocar los sobrantes de alimentos (los “muertos”, en la jerga restaurantil) junto a la obra
(*) Periodista cultural, coordinó las páginas culturales de la revista Cambio

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