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La orquesta Baobab transformó la música africana

Dakar, capital de Senegal, es también la capital musical de África Occidental, y en los años setenta estaba en su apogeo la Orquesta Baobab, un grupo panafricano que convirtió el son cubano en un ritmo africano
De gran trayectoria, la agrupación vuelve a grabar un compacto titulado Hecho en Dakar, y Discos Corasón lo lanza en México Además, los integrantes del grupo musical vendrán al país en 2008 para presentar su nuevo repertorio y sus temas clásicos En 2003 ya estuvieron en México
El sonido “baobab” se forjó en 1970 de la fusión del ritmo afrocubano y la melodía portuguesa criolla con la rumba congolesa, el high life, y toda una gama de estilos de Dakar Así, inició una renovación musical en Senegal La orquesta se desintegró en 1985, pero el enorme interés internacional en su música condujo a su reagrupación triunfal en 2001 y continúa trabajando hasta ahora
Nick Gold, de la disquera World Circuit, y el cantante senegalés Youssou N’Dour, éste último admirador del ritmo “baobab”, se encargaron de reunir a los miembros de la orquesta Arreglaron que apareciera en un concierto especial dedicado a Dakar en el auditorio Barbican de Londres en 2001, con la condición de que el guitarrista original Barthélemy Attisso estuviera de acuerdo en participar

Encontraron a Atisso en Togo, donde ejercía como abogado comercial y no había tocado una guitarra en 15 años Thierno Kouyate, quien ha sido socio de N’Dour y hermano del percusionista de Baobab, Mountaga Koite, fue llamado para tocar el alto sax y Assane Mboup, estrella de la música popular mbalax, ocupó el lugar de Laye Mboup, cantante de la orquesta
El mbalax, que remplazó al sonido baobab en los años ochenta, ya había perdido su novedad, así que con Nick Gold empezó a pensar en juntar a la orquesta Al lograrlo le produjo un CD, Estilistas versátiles, y la Orquesta Baobab ganó dos premios de la BBC y tuvo una nominación al Grammy La agrupación grabó programas especiales en los canales de televisión más importantes de Europa y fue invitada a tocar en el concierto del Premio Nobel de la Paz en Oslo
En Dakar, la agrupación de nuevo se posesionó Ofrece conciertos en el Club Just 4 U los sábados por la noche Allí empezaron a desarrollar el material que compone Hecho en Dakar
El inicio
Dakar, como puerto y ciudad capital, siempre ha sido un lugar cosmopolita: un punto de encuentro de los diferentes países de África Occidental Mientras que los países vecinos de Mali y Guinea producían música con fuertes raíces tradicionales, Dakar seguía con su gusto por la música cubana hasta la llegada de la Orquesta Baobab en 1970
El cantante y percusionista Balla Sidibe, de 65 años de edad, participó en el grupo desde sus inicios Antes de que surgiera la Orquesta Baobab, era uno más entre los músicos semiprofesionales que trabajaban en los centros nocturnos de Dakar y rotaban de un grupo a otro en busca de un buen desarrollo
Sidibe había sido gendarme y soldado, y había tocado en las bandas musicales de su natal Casamance, en el sur de Senegal Al llegar a Dakar, quería formar parte del cuerpo militar de elite de la guardia presidencial, pero al poco tiempo el mundo musical absorbió su atención, junto con la de otro joven cantante de la misma región, el estudiante de idiomas Rudy Gomis
Sidibe recuerda que eran jóvenes y buscaban emociones:
“Tocábamos en el Café Palladium todos los lunes, después de la orquesta de la casa Pero no sabíamos que estábamos preparando nuestras carreras musicales Tocábamos para tener unos cuantos francos en el bolsillo No éramos casados; no teníamos responsabilidades La vida era hermosa”
Hacia 1970 Sidibe y Gomis de la Orquesta Standard pasaron al grupo más importante del momento, la Star Band del club nocturno Miami Ibra Le Grand Kasse, el dueño del Miami, había fundado la Star Band en 1960 para celebrar la independencia de Senegal La orquesta era una institución por la que todo músico importante tenía que pasar Kasse animaba a sus músicos a cantar en su lengua materna, a interpretar piezas tradicionales y a tocar instrumentos autóctonos, como el tama o tambor parlante
Entonces, Sidibe tradujo los clásicos del repertorio cubano a las cadencias suaves de su mandinga natal, y Gomis se especializó en las rítmicas baladas melancólicas del portugués criollo, pero Kasse ejercía una autoridad dictatorial, y Gomis se cansó de sus arranques y se fue Sidibe, sin embargo, se quedó
Situado en el barrio obrero de la Medina, el Miami era un club africano típico y en el corazón del barrio europeo, un nuevo club con un ambiente muy distinto estaba abriendo sus puertas Este club tendría un impacto tremendo en la música senegalesa
Era 1970, y un grupo de jóvenes empresarios y políticos creó un lugar exclusivo de reunión cerca de la Asamblea Nacional: el Club Baobab La decoración, a cargo de los mejores artistas de Senegal, incluía una barra que imitaba el tronco del majestuoso árbol de la sabana, el baobab
Así, que el Club Baobab contrató al veterano saxofonista de la Star Band, Baro Ndiaye, para que se ocupara de la música, y éste rápidamente atrajo a los más prometedores de los jóvenes músicos de su anterior agrupación: Sidibe, Gomis, y un joven estudiante de leyes, el togolés Barthélemy Atisso, que tocaba para pagar sus estudios, pero que rápidamente se distinguió como uno de los guitarristas más talentosos de la ciudad
Attisso, quien nació en Togo, cuenta que cuando llegó a Senegal en 1968, lo único que se escuchaba era música cubana:
“De donde yo venía, se escuchaba el high life nigeriano y la guitarra congolesa, pero si pasabas por cualquier club en Dakar, hubieras jurado que el grupo tocando dentro era cubano, y sin embargo, ¡eran todos senegaleses!”
El apogeo
Por su parte, Sidibe rememora otra vez:
“El Club Baobab era hermoso Se aplicaba una estricta etiqueta de vestido: la gente venía de traje y corbata o con vestido tradicional completo Los músicos nos dábamos cuenta que teníamos que producir música de la calidad que la gente esperaba en un lugar así”
Las voces ásperas de Sidibe y Gomis funcionaban maravillosamente juntas Attiso estaba desarrollando su propia versión del florido estilo congolés de guitarra de Franco y Dr Nico, filtrados a través de influencias tan variadas como Wes Montgomery, BB King y Carlos Santana
Laye Mboup, quien fue crucial para la orquesta, aportaba los sonidos más secos del Dakar neoislámico Mboup era un griot, un cantante tradicional de alabanzas, que trabajaba con el Ensamble Nacional Instrumental y cantaba en wolof, la lengua franca de Dakar que se convertía en un indicador cada vez más importante de la identidad nacional El lenguaje arcaico de los griots, combinado con el carisma y el sex appeal de Mboup, añadió considerable valor a la orquesta, especialmente entre las mujeres Su voz poderosa se escuchaba en la ardiente pieza Nijaay, de su primer disco LP, lanzado en la disquera del club en 1972 Pero Mbuop murió trágicamente en un accidente automovilístico en 1974
Mientras la elite masculina de Dakar bailaba con sus mujeres elegantes y atestaba el recinto cinco noches a la semana, la Orquesta Baobab se establecía como el mejor grupo de Senegal Algunos de los músicos mayores, como Ndiaye y el bajista Sidath Ly, se retiraron de la orquesta, y la alineación clásica fue tomando forma gradualmente: Latfi Bengeloune, el guitarrista, era de familia marroquí; el bajista Charlie Ndiaye venía del Casamance, y el baterista y percusionista Mountaga Kouyate, del oriente de Senegal
El cantante Ndiouga Dieng, en cambio, era de Dakar, otro griot que cantaba en wolof, e introdujo a Thione Seck, un adolescente con una voz luminosa y anhelante Medoune Dialo, otro miembro clave de este primer período, tenía la voz rica y llena de vibrato de un rumbero cubano, pero con el inconfundible timbre nasal del senegalés Todavía más importante para el sonido y la imagen Baobab fue el saxofonista tenor Issa Cissoko, cuya familia venía originalmente de Malí
Cada miembro tenía su propio estilo individual y su atractivo Entonces, todo se mezclaba en un sonido inconfundible Cualquiera que fuese el idioma o el ritmo, el elemento más fuerte de todas las piezas de Baobab era el cálido, vivaz y fabulosamente melódico sonido baobab
Los días de gloria de Baobab en su club duraron cinco años, durante los cuales también recorrieron Camerún, Túnez y Guinea, en gira Pero fueron bajas las ventas de cinco discos grabados en una sesión maratónica y empujados al mercado estadunidense Por ello, empezaron las malas relaciones entre la agrupación y los empresarios del club
En 1975, la Orquesta Baobab aceptó un contrató muy favorable para mudarse al club nocturno Jandeer, pero las cosas no resultaron bien, y se pasó al Balafon, dirigido por Madame Michel, antes de salir hacia París en 1978, donde estuvieron seis meses y produjeron dos álbumes muy apreciados, grabados con el entonces productor Ibrahim Sylla: Baobab a Paris, volúmeners 1y 2 Sin embargo, el viaje no fue una experiencia satisfactoria La orquesta volvió a Senegal sin dinero y sin contrato de residencia en un club
Pronto empezó a tocar en el Ngalam y volvió atener éxito Ese club tuvo que remodelar sus instalaciones para recibir a las multitudes que la orquesta atraía Buena parte del mejor material del grupo data de este período En ese momento los músicos iban y venían a su antojo y la orquesta nunca logró ser completamente estable
La caída
En 1982 granaron el álbum Dou Werente, que incluía algunas de sus más famosas canciones: Coumba, Ledi njemme mbodj’y Utru horas, pero el disco, que debía haber sido la obra maestra que los definiera, fue recibido con indiferencia
Al mismo tiempo, en Senegal todo iba cambiando, pero la Orquesta Baobab no se había percatado de ello En los enormes y empobrecidos suburbios que durante la década bogante de Baobab se habían extendido aún más, una revolución musical estaba por estallar Y en el centro de estos cambios estaba la antigua alma mater de Baobab, la Star Band Aunque el grupo se había visto relegado durante el ascenso triunfal de Baobab, la llegada de otros talentos, entre ellos, el extraordinario joven cantante Youssou N’Dour, le habían infundido nueva vida En 1979 estos jóvenes innovadores formaron la Etoile de Dakar, un grupo cuyo arribo a la escena musical tuvo un impacto similar al del género punk en occidente
El sonido duro de los sabar y el tambor parlante, el tama, definieron el nuevo género: mbalax Y aunque los ritmos mbalax estaban presentes en la música de Baobab –de hecho, lo que Laye Mboup había estado tocando con ellos diez años antes no era otra cosa– este elemento había estado siempre inmerso en sonido baobab, y para tocarlo habían preferido no el sabar, sino las congas afrocubanas
El éxito del mbalax, comenta el bajista Charlie Ndiaye, estaba ligado al fenómeno de la urbanización:
“La gente abandonaba sus pueblos para emigrar a la ciudad y no sabía cómo bailar bien la salsa, o siquiera el R&B En cambio, el sabar les parecía fácil Y era cosa de mujeres A las mujeres les gustaba, y eso decidió el asunto Donde las mujeres vayan, los hombres las siguen, sobre todo en cuestiones de baile Las mujeres se iban a bailar al ritmo del sabar al club de Youssou, y los hombres se iban con ellas”
Según Attisso, la orquesta no quiso seguir la moda “Eso significaba ir perdiendo lugar, pero preferimos aceptar nuestro declive antes que cambiar nuestra originalidad, nuestra identidad”
Entonces, todos los músicos fueron desertando Sidibe se quedó como el solitario custodio del nombre Orquesta Baobab
No obstante, cuando la Orquesta Baobab estaba en el punto más bajo de su popularidad en Senegal, Occidente estaba redescubriendo su música, en la ola de creciente interés por la música del resto del mundo
El olvidado álbum de 1982, Ken Dou Werente, se convirtió en uno de clásicos más buscados En 1989 fue reeditado por World Circuit con gran éxito, bajo el título Pirate’s choice
Sidibe, Ndiaye y Latfi Bengeloune se empezaron a tocar en salones de hoteles, mientras que Gomis era director de una escuela de idiomas africanos para extranjeros y Attisso retornó a Togo
Los esfuerzos para reunir a la orquesta se iniciaron en 1997
Youssou N’Dour, quien en 1985 organizó un concierto por la liberación de Nelson Mandela, manifiesta que ya era hora de que regresara la Orquesta Baobab:
“Era tiempo de que este estilo retornara Habíamos construido demasiadas barreras en nuestra música La gente joven entiende ahora lo importantes que fueron los años setentas, para nuestra música”
Por lo pronto, en México ya está en venta el nuevo disco

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