Verónica Cruz Sánchez, primera mexicana en obtener el premio de HRW

Guanajuato, Gto , 31 de octubre (apro)- Verónica Cruz Sánchez es la primera mexicana que, en su calidad de defensora de los derechos humanos, obtiene el premio que anualmente otorga la organización internacional Human Rigths Watch (HRW), el cual le será entregado el próximo jueves en Nueva York
Nacida en León, Guanajuato, trabajadora social de profesión y fundadora del Centro Las Libres –defensa e información de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y los jóvenes–, Cruz Sánchez se hizo acreedora a éste reconocimiento por una labor que también por primera vez es reconocida por la organización: los derechos humanos de las mujeres, en la temática del reconocimiento y acceso al aborto legal en Guanajuato y en México
Apoyada por organismos mexicanos –integrantes y no del movimiento feminista en el país–, Cruz Sánchez obtuvo la nominación, luego de pasar por el cuidadoso proceso de revisión que aplica HRW a los seleccionados, que incluye una investigación de campo
Junto con los otros dos galardonados, la mexicana será objeto de honores en varias cenas de gala en Estados Unidos y Canadá, con la presentación de videos sobre su trayectoria, y la presencia de los directivos de los principales organismos, fundaciones y cortes internacionales de los derechos humanos, de Naciones Unidas y de representantes de los gobiernos de ambos países

“Es la primera vez que gana un mexicano, una mujer, pero además por un tema específico de defensa de derechos humanos de las mujeres, porque tradicionalmente, en el movimiento de derechos humanos temas como genocidio, guerra y desaparición forzada, siguen siendo los más fuertes en el mundo El tema de los derechos humanos de las mujeres tiene poco tiempo colocándose en la discusión nacional y mundial, y menos aún el del acceso al aborto legal, que es en el que yo estoy trabajando”, dijo, en entrevista, Cruz Sánchez, fundadora y actual vocera del Centro Las Libres, con sede en esta capital
“Es un gran honor para mí, para la gente que nos dedicamos a estas cuestiones, y más para la sociedad, porque finalmente es un trabajo y una lucha de la sociedad civil organizada, y para nosotras es una oportunidad de seguir denunciando la violación sistemática de los derechos humanos que sigue haciendo nuestros gobiernos federal y estatal”, añadió
Cruz Sánchez, integrante de una familia de ocho hermanos, tuvo la posibilidad de hacer una carrera, y mientras tanto, alfabetizar a mujeres de su barrio, en su mayoría amas de casa, que poco a poco le fueron confiando una compleja realidad de abusos y sometimiento a sus cónyuges
“Cuando empecé a escuchar a mis amigas de la escuela o a esas señoras contar que les pegaban, pensaba que eso no podía ser Y fui entendiendo que era una injusticia”, señala
Cruz Sánchez formó parte de una de las escasas generaciones que creó un centro de educación popular que obreros de talleres de calzado y curtiduría en León fundaron, y al que trajeron a pensadores de las revoluciones sociales, como Paulo Freyre, quien fue uno de sus profesores
“Esa escuela fue la que me hizo tomar conciencia de lo que yo traía Me dio las herramientas En la década de los ochentas, me involucré en los movimientos populares, en este caso el de la vivienda, que en León tuvo fuerza en esa década, pues trabajamos en la organización de los habitantes de las colonias populares”, señala
Luego de su paso por Desarrollo Rural de Guanajuato –donde colaboró en tareas de organización comunitaria y capacitación a mujeres y hombres del campo guanajuatense–, Cruz Sánchez ingresó al movimiento Milenio Feminista, para participar en la Cuarta Conferencia de Beijín, y dar seguimiento a la aplicación de los acuerdos en México
“En 2000, cuando el Congreso local quiso quitar la causal de violación, las integrantes del movimiento feminista local y nacional nos movilizamos para evitar eso Fue entonces cuando vimos que las autoridades querían atribuirse una decisión que le compete única y exclusivamente a las mujeres, decisiones que iban a joder la vida únicamente a ellas”
–¿Ese fue el detonante de su interés en el tema? –se le pregunta
–De 2000 para acá, decidí, con claridad y con todo lo que eso implicaba –luego respaldada por el grupo, del que surgió el Centro Las Libres– dedicarme al tema fundamental y central del aborto legal, los derechos sexuales y reproductivos de los y las jóvenes Y decidí públicamente ser la vocera de esa temática
“A las mujeres, en general, nos cuesta mucho trabajo hablar del tema, porque está muy estigmatizado; a todo el mundo le incomoda Decidí que tenía herramientas para hacerlo, y me he dedicado a estudiar el tema del aborto Sabía que podía tener consecuencias o ser un blanco porque de ese tema no se quiere hablar públicamente, pero en estos cinco años hemos logrado que se empiece a hablar de él como una problemática que existe, que está en las casas Hay que empezar a despenalizar el debate, para luego buscar la despenalización del aborto”, dice
Y añade: “La sociedad no puede seguir legitimando el callarse, porque se está jodiendo la vida a las mujeres, principalmente”
–¿Cuál ha sido la reacción de los grupos que se oponen a la despenalización o a discutir el tema del aborto?
–Ha sido un proceso muy interesante, y no ha habido amenazas de ningún tipo Cuando el tema es público, cuando hay un debate, por ejemplo, en televisión, se interpreta como las que estamos a favor y los que están en contra, que es un planteamiento equivocado porque no se trata de las abortistas y las no abortistas; no se entiende de qué estamos hablando
“Cuando nos atacó la Iglesia, me acusaban de abortista Son personas que no tienen suficiente información A lo mejor es algo que está pasando en sus casas Es sabido que nuestras sociedades tienen una doble moral: cuando se tiene el dinero, sí se vale, pero que nadie se entere O si se es médico, públicamente se niega, pero clandestinamente se practica Es a las mujeres a las que se está prohibiendo decidir todo sobre sus vidas y las consecuencias”
No obstante, Cruz Sánchez recuerda cómo hubo actos de represión por parte de autoridades locales, cuando algunas mujeres intentaron poner en la agenda pública el tema del aborto legal
“Cuando Carlos Medina era presidente municipal de León, a Marta Lamas la corrieron de la ciudad con la fuerza pública por hablar del aborto Lo que no han terminado de aprender esos gobiernos es que, con esa actitud, tampoco están resolviendo nada Si no nos escuchan, estamos llevando el tema a otras instancias que tenemos”
Añade: “En la medida en que más mujeres sepan sobre sus derechos, más mujeres tendrán capacidad de exigirlos Y el gobierno tendrá que aceptarlo, le guste o no Los funcionarios, que tienen prejuicios morales, cumplen una labor pública y con recursos públicos para garantizar esos derechos”
–¿Qué tipo de trabajo hace el centro Las Libres?
–En lo que nos parece más estratégico e importante en este momento, principalmente con habitantes del medio rural, mujeres y niñas Primero, en la difusión, gestión y defensa de sus derechos; desactivar la violencia intrafamiliar, aprovechando las redes familiares que se dan mucho en las comunidades
“La otra parte es con los jóvenes, porque tenemos un grave problema de embarazo entre adolescentes, y el ejercicio de la sexualidad de los jóvenes Capacitamos y formamos líderes jóvenes para que ellos, a su vez, sigan instruyendo a otros jóvenes, para prevenir los embarazos no deseados, y el ejercicio libre y responsable de la sexualidad
“Por último, trabajamos en la sensibilización de los que toman decisiones Tenemos que seguir impulsando cambios a favor de las mujeres, aunque con este panorama sabemos que con estos gobiernos fundamentalistas y esta sociedad conservadora y la gran alianza de la Iglesia con los gobiernos actuales en México y en Guanajuato, tendremos qué defender lo que hemos ganado”, dice
Por eso, Cruz Sánchez considera el reconocimiento como una gran oportunidad personal, de la asociación y de Human Rights Watch, para “insistir en que el tema de los derechos reproductivos de la mujer, del aborto legal, sea reconocido públicamente, porque el mismo movimiento internacional aún tiene resistencia a reconocerlo A fin de cuentas, el aborto también termina siendo un genocidio: muchas mujeres siguen muriendo porque su práctica es clandestina, no gratuita, y muchas tienen que tomar una decisión arriesgando su vida y han muerto”
“Lo más importante –concluye– es que puedes alzar la voz, ser una referencia y volver a colocar a Guanajuato en el lugar internacional, porque el gobierno sigue sin reconocer un derecho elemental que existe desde hace muchos años, y que sólo tiene qué garantizar”

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