ESPACIO DE ARTES PLASTICAS “TRAS EL TRAZO”

Fernando García Ponce en la colección “círculo de arte”
México, D F (apro)- Este año que se conmemoraron los cincuenta años de la llamada “Ruptura”, la colección “Círculo de Arte”, editada por Conaculta, lanza el título “Fernando García Ponce La atracción por poblar el vacío”, de Roberto Vallarino
Considerado como un movimiento de rebeldía o simplemente búsqueda de caminos diferentes al muralismo y la Escuela Mexicana de Pintura, para García Ponce fue de rechazo absoluto a la ruta trazada por los llamados “tres grandes” Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, a quienes llamaba despectivamente “periodistas” en el terreno de la pintura”
Así lo narra Vallarino en el libro, en donde cuenta también la “azarosa y no en pocas ocasiones trágica vida” del pintor nacido en Mérida, Yucatán, el 25 de agosto de 1933, once meses después que su hermano, el escritor Juan García Ponce, fallecido en 1987, a los 54 años

Vallarino describe a García Ponce de niño travieso e inquieto dedicado a las más terribles travesuras, pero con vocación ya para dibujar Y un adolescente tímido que optó por estudiar arquitectura, “tal vez porque era lo más cercano a la posibilidad de dibujar”
Lo compara con el escritor inglés Malcolm Lowry, quien vivió en tierras mexicanas y se inspiró en el Popocatépetl para escribir su obra cumbre “Bajo el volcán”:
“Creo que Fernando, en la medida en la cual hizo del alcohol y de las cervezas –así, en plural– sus acompañantes inseparables hasta el fin de su vida, se parecía internamente mucho más a Malcolm Lowry y, como éste, vivía bajo un volcán activo que, en dos direcciones, la estética y la vital, lo conducía a tener una obsesión, en ocasiones insana, por poblar el vacío, por llenarlo de símbolos y signos y gritos y dolor, y colores…”
Para Vallarino, García Ponce fue un rebelde nato que rompió siempre con los convencionalismos sociales y la religión Pese a haberse formado en una escuela marista, el pintor declaró en alguna ocasión:
“Toda mi primaria la hice en un colegio de religiosos, los Hermanos Maristas Me sirvió de mucho porque hizo que me diera cuenta de lo inútil que es la religión”
Así, aunque García Ponce inició su vida como pintor profesional haciendo retratos y réplicas de “Los girasoles” de Van Gogh, rompió pronto con esa tendencia para encontrar su propio camino en el abstraccionismo
Su primera exposición fue en abril de 1959 en la Galería de Arte Mexicano, y el catálogo de la misma fue escrita por el coleccionista Alvar Carrillo Gil Recuerda Vallarino:
“Fernando entraba al mundo de la pintura por la puerta grande, no obstante la incomprensión de los mexicanistas ortodoxos y de los críticos y pintores ideologizantes y chatos, así como del público en general, si es que podía hablarse de un público general en materia de arte moderno”
Y es que entonces, dice el autor, no existía siquiera el Museo de Arte Moderno y eran incipientes los espacios que exhibían obras no “mexicanoides”
El libro reproduce en color algunas obras del pintor que, con Lilia Carrillo y Manuel Felguérez, a quien conoció cuando formaban parte de la misma pandilla de scouts, hizo de la abstracción su propia ruta
Amigo de la familia de Fernando y Juan García Ponce, Felguérez fue uno de los primeros en constatar la muerte del pintor Lo cita Vallarino:
“Dentro del horror era una escena muy bella Estaba en la cama, bocabajo, vestido, tal y como se había dormido Su cuarto no tenía puerta y se veía al final del pasillo como enmarcado en el arco de madera Me pareció que era una cuidada escenografía Sobre la mesilla tenía un libro de Schwritters abierto, y sobre una especie de chimenea una decoración de botellas de cerveza vacías Un cuadro recientemente acabado recostado en un librero y otro, ya absolutamente armado en el piso, a medio pintar… Murió en el trabajo total Una imagen hermosa y muy triste que me quedó grabada para siempre”

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