PANAMA PAPERS GANA PULITZER

Recuerda la cédula real para que en México se hable sólo castellano

Con respecto a la propuesta que la Academia Mexicana de la Lengua dirigió al Congreso de la Unión para reformar la Constitución y declarar explícitamente al español como lengua oficial de México, permítame expresar lo siguiente.

Aunque las diferentes Constituciones de México nunca han especificado una lengua oficial, y eso ha de subsanarse, ello no significa que no la hubiere. En las páginas 17 a la 20, bajo el número 9, de Legislacion mexicana, ó colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República, ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano (edición oficial, tomo I, Imprenta del Comercio, a cargo de Dublán y Lozano, hijos, México, 1876), se encuentra la Real Cedula para que se destierren los diferentes idiomas que se usan en estos dominios, y solo se hable el castellano, del 16 de abril de 1770, que en tanto no ha sido derogada, ni antes ni después de 1876, cuanto respecta al uso del castellano como vehículo de comunicación universal, éste sigue vigente.
A pesar de las discontinuidades institucionales del siglo XIX, los legisladores y constitucionalistas mexicanos tuvieron presente la mencionada cédula. Es prudente recordar que la actual Constitución, llamada de 1917, es, en realidad, la propia de 1857 reformada, y que los constitucionalistas eran parte de una tradición jurídica. El olvido actual de esta cédula, más que a una fractura abrupta, se debe a la conjunción de las discontinuidades institucional y cultural, establecidas paulatinamente, que provocó la Revolución Mexicana.
Por su rareza, anexo algunos fragmentos del texto de la cédula, que se reproducen literalmente.

“EL REY (…) todo mi desvelo y el de los Sres. Reyes mis gloriosos predecesores, y de mi consejo de las Indias ha sido publicar leyes, y dirigir Reales cédulas á mis Virreyes, y Prelados Diosesanos á fin de que se instruia á los Indios en los dogmas de nuestra Religion en castellano y se les enseñe á leer y escribir en este idioma que se debe estender, y hazer unico y universal en los mismos dominios por ser el propio de los Monarcas, y conquistadores para facilitar la administracion, y pasto espiritual á los naturales, y que estos puedan ser entendidos de los superiores, tomen amor á la nacion conquistadora, destierren la idolatria, se civilizen para el trato, y comercio, y con mucha diversidad de lenguas no se confundan los hombres como en la Torre de Babel (…) y diferentes idiomas en que los Indios estan cerrados, reusando aprender el castellano (…) á demas de que en los naturales es propensa la inclinacion á retener su propia lengua dificultando los arbitrios para aprender otra agena añadiendo algo de malicia para ocultar sus acciones de los españoles, y no contestarles derechamente quando conciben que no les tiene cuenta (…) Que es cierto que el pastor debe entender la voz de sus ovejas, y por esta regla han creido algunos ser mas estrecha la obligacion de que los parrochos sepan el idioma de cada pueblo de la América; pero esta rason en nada convence por que los obispos son los primeros pastores que han de vicitar todos los pueblos, y curar las enfermedades de sus obejas á los que ni entienden, ni pueden entender todos sus diferentes idiomas, y nunca han pensado mis Predecesores ni Yo colocar con preferencia á los que lo saben por que ninguna utilidad resultaria de ello, y acaso muchos perjuicios. Que si solo se hablasse megicano en una Diocesis, ya fuera natural, y mas urgente la obligacion de proveer parrochos de este idioma; pero haviendo en el mismo Arzobispado á demas de aquel otros mui distintos, como son el Otomi, Huasteco, Mazahua, Tepehua, y Totonaco, y en cada Diócesis otros mui diferentes mediante que en el de la Puebla á demas de los referidos hai Chocho, Misteco, Tlalpaneco, Olmeco, dos generos de Totonaco, y en Oaxaca Tasco, y Zapoteco, resulta un desorden que solo con la esperiencia se puede conocer, viendo pueblos mui inmediatos mantenerse cada uno en su propio idioma, como si distaran muchas leguas, y aun en Tlaxco de la Diocesis de la Puebla se ve que de dos varrios que tiene uno es otomi, y otro Tepehua. (…) y finalmente por todo lo espresado se podrian entender por todos los Ministros Reales dentro de pocos años á los naturales, sin necessidad de interpretes que con facilidad se pueden corromper: (…) Por tanto por la presente ordeno, y mando á mis Virreyes del Perú, Nueva España, y Nuevo Reyno de Granada, á los Presidentes, Audiencias, Governadores, y demas Ministros, Jueces, y Justicias de los mismos distritos, y de las Indias Felipinas, y demas adiacentes (…) de aquellos mis Dominios que cada uno en la parte que respectivamente les tocare guarden, cumplan, y egecuten, y hagan guardar, cumplir y egecutar puntual, y efectivamente la enunciada mi Real Resolución, disponiendo que desde luego se pongan en práctica, y observen los medios que van espresados, y ha propuesto el mencionado Muy Reverendo Arzobispo de Megico, para que de una vez se llegue á conseguir el que se estingan los diferentes idiomas de que se usa en los mismos dominios, y solo se hable el castellano como está mandado por repetidas Leyes, Reales Cedulas, y ordenes espedidas en el asunto: (…) Fecha en Madrid á 16 de Abril de 1770. – YO EL REY…”

Atentamente
Rainer Hurtado Navarro

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