Exposición del escritor José Saramago, en San Ildefonso

MÉXICO, D.F. (apro).- Bajo el título La consistencia de los sueños, El Antiguo Colegio de San Ildefonso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junto con la Fundación Saramago, presenta una gran exposición retrospectiva y creativa que reúne más de 500 documentos originales, además de escritos, gráficos y audiovisuales de la vida y trabajo del Nobel de Literatura en 1998, el portugués José Saramago (1922-2010).
Curada por el doctor Fernando Gómez Aguilera, esta muestra de grandes proporciones se une a una serie de proyectos en torno del escritor, que incluyen el montaje de la puesta en escena, Don Juan el disoluto –que dirigirá Antonio Castro para finales de febrero de 2011–, la publicación de una antología, Palabras para Saramago, donde se reunirán ensayos de autores internacionales escritos con motivo de su muerte, el estreno de una cátedra, y un premio internacional para jóvenes sobre la obra del escritor. Todas estas propuestas se han realizado en colaboración con la UNAM y la Fundación Saramago.
La consistencia de los sueños ha sido montada en varias salas de exposiciones del museo, abarcando aproximadamente 600 metros cuadrados, de tal manera que el espectador puede acercarse al trabajo del escritor de manera dinámica y original, ya que reúne manuscritos, mecanoescritos, primeras ediciones en portugués y español, traducciones, cartas… Acertadamente los audiovisuales y los gráficos permiten que el recorrido resulte ágil e interesante.
Para todos los seguidores del escritor es una delicia contar con tanto material para adentrarse a su mundo íntimo; se exhiben sus agendas personales, fotografías y cuadernos de notas, correspondencia, obras pictóricas pertenecientes a su colección particular, las calificaciones escolares de cuando era niño, etcétera, así como los cuadernos de notas que lo acompañaron a escribir obras como Casi un objeto, El Evangelio según Jesucristo y Ensayo sobre la ceguera, entre otros.

La investigación de todo este trabajo llevó dos años al curador y colaboradores. Se exhiben manuscritos inéditos realizados en 1944, así como crónicas y poesías.
Como es sabido, el escritor dedicó muchos años de su vida a la militancia y el compromiso social; esto ha sido cubierto, por ejemplo, con varios de sus ensayos y conferencias.
Se exhiben fotografías del célebre brasileño Sebastián Salgado con textos de Saramago del proyecto Terra; serigrafías de Álvaro Ziza sobre su trabajo sobre Ernesto Che Guevara, y un grabado del artista español Antoni Tápies con textos del lusitano.
Se ha montado un apartado relativo a la entrega del Premio Nobel, con audiovisuales de la ceremonia y el discurso pronunciado en Estocolmo, Suecia.
Como es de esperarse, el material de la obra del escritor, mundialmente reconocida, ha sido un acierto, pues también se exhiben cuatro instalaciones realizadas por el artista escocés contemporáneo Charles Sandison (1969), elegido especialmente para esta exposición.
También se exhiben textos en pantallas y paredes creados en la computadora para ser el soporte de la obra. Muchos de los fragmentos utilizados por el artista cobran una nueva lectura, como por ejemplo aquellos que se proyectaron sobre rocas basálticas de la isla de Lanzarote inspirada en la novela La balsa de tierra; otra pieza que se inspiró en la novela Todos los nombres ha sido proyectada también sobre las paredes, el techo y el suelo, palabras que se van trasformando de manera conceptual en hombres, mujeres, padres, madres e hijos en movimientos lentos alrededor de las rocas y multiplicándose ante la mirada del espectador.
Además hay otra instalación con fotos de Saramago desde su infancia, intercalándose con vocablos que conforman los nombres de los protagonistas de las novelas.
Las actividades complementarias, así como las diversas propuestas, logran que este homenaje tenga un atractivo especial y permita ver el mundo tanto interior como exterior de un escritor de nuestra época, que logró con su trabajo y su vida una proyección magnifica y valiosa.
Sin duda vale la pena estar enterado de todas las actividades y, por supuesto, visitar la exposición en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, ubicado en Justo Sierra 16, Centro Histórico, a unos pasos del Zócalo captalino (www.sanildefonso.org.mx).

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