Una carrera delictiva documentada

El Zar del Juego, Juan José Rojas Cardona, tiene un expediente criminal abierto en Estados Unidos, país del que huyó para evadir los cargos de narcotráfico, latrocinio y agresiones contra el pudor, según se desprende de los documentos contenidos en un expediente obtenido por este semanario. Pese a ello y a que desde entonces lo vigilan agentes de la DEA y del FBI, el “gran corruptor” hace negocios a sus anchas en México y teje redes de protección, no sólo entre políticos panistas (como ha revelado Proceso en sus ediciones 1819 y 1820), sino entre destacados militantes del PRI…

Juan José Rojas Cardona, El Zar del Juego, tiene abierto en Estados Unidos un expediente criminal que lo relaciona con diversos delitos, entre ellos tráfico de drogas, cargo por el que fue detenido el 11 de febrero de 1994 tras ser descubierto en posesión de ocho kilos de mariguana.
En aquella ocasión las autoridades estadunidenses también lo acusaron de fraude, latrocinio y de ser “un agresor contra el pudor” en el estado de Wisconsin. Pese a su historial criminal, Rojas Cardona pudo huir de Estados Unidos para llegar a México a tender las redes con las que capturó tanto a políticos panistas como a priistas de todos los niveles y cuyas relaciones le permitieron convertirse en el “amo del juego en México”.
Su caso criminal, como se pone de manifiesto en el expediente 163A-MX-13126, quedó registrado en Estados Unidos con el número 94-056M-01, donde se da cuenta de que Rojas Cardona utiliza varios alias para moverse en el mundo de los negocios.

Según el expediente 163A-MX-13126, con frecuencia se hace llamar Juan José Guajardo o Brian D. Dekerson, personas que corresponden al mismo sujeto –Rojas Cardona–, según verificaron las autoridades estadunidenses.
Desde que su nombre comenzó a ser objeto de escándalo por sus relaciones con políticos y empresarios presuntamente ligados al lavado de dinero, de Rojas Cardona sólo se sabía que se había fugado de una prisión de Estados Unidos.
Dicho expediente se reforzó en México hacia 2002 y se incluyeron nuevos datos que hicieron crecer el legajo hasta contar actualmente con 46 documentos incriminatorios. Entre otros el que refiere que Rojas Cardona estuvo implicado con una banda dedicada al robo de automóviles de lujo, los que vendía a altos funcionarios de la Secretaría de Gobernación.
Y respecto de cómo El Zar del Juego se fugó de una prisión de Estados Unidos, el expediente sostiene que tras ser detenido por latrocinio y tráfico de mariguana, huyó del Departamento del Alguacil del condado de Johnson, en Iowa City, y desde 1994 comenzó a ser buscado también por el Buró Federal de Investigación (FBI), en particular por la delegación de New Haven, Connecticut.
Seis años después de que Rojas Cardona se fugó de una prisión de Estados Unidos, la embajada de ese país en México le entregó al gobierno de Nuevo León el expediente criminal de los hermanos Rojas Cardona. Luego, las autoridades regiomontanas enriquecieron el expediente e incluyeron nuevos delitos cometidos por Rojas Cardona, como fraudes, y datos sobre el atentado que sufrió en San Pedro Garza García, donde pudo salvar la vida pese a que le dispararon cerca de 100 balazos.
En aquel momento se sospechó que sicarios del narcotráfico lo pretendieron asesinar, pero nadie investigó a fondo a Rojas Cardona, quien desde entonces se mantiene impune.
El 20 de diciembre de ese año, por ejemplo, la embajada de Estados Unidos en México entregó al procurador de Nuevo León, Fernando Domínguez Jaramillo, el expediente criminal 163A-MX-13126, que incluía los nombres de los presuntos socios de Juan José Rojas Cardona y todos los alias que utiliza.
En el documento se lee: “Asunto: Ana Carolina Teresa Luna Quiroga; José Rojas Guajardo, alias, Juan José Rojas Cardona, Juan J. Rojas Cardona, Juan José Rojas, Juan José Cardona, Juan José Caronda-Rojas, Pepe Rojas, Brian D. Derkson, Arturo Rojas Cardona, Carlos Rojas Cardona, José R. Cardona, Joseph Cardona, Guillermo Chapas Flores, César Hernández, Vladimir Ivanov, Carlos Díaz León, Ezequiel García Márquez, César Rodríguez, Javier Rojas, Carlos Rojas Cardona, Verónica Carvajal Castillo, Regina Chapas”.
Poco después de la llegada de los hermanos Rojas Cardona a Nuevo León, el FBI comenzó a seguir sus pasos y los de sus presuntos socios o cómplices, así como a los políticos que los protegían.
También se establece que El Zar del Juego fue detenido en 1994 junto con su hermano Arturo Rojas Cardona, quien actualmente es dueño de varios permisos otorgados por la Dirección de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación.
“Cuenta con antecedentes penales en Monterrey, Nuevo León, por el delito de fraude desde febrero de 2001. (Tiene) antecedentes penales en la Ciudad de México y Puebla por robo de vehículos, los cuales le vendía a personal de la Secretaría de Gobernación, y está acusado por delitos contra la salud en la ciudad de Monterrey.
“Se cuenta con un boletín informativo de fecha 20 de diciembre de 2000, número de expediente 163A-MX-13126, que envía la oficina del agregado jurídico de la embajada de Estados Unidos de Norteamérica a la Dirección de Inteligencia del estado de Nuevo León, del cual se desprende que el señor Juan José Rojas Cardona cuenta con el alias de Juan José Guajardo, quien tiene antecedentes penales en los EEUU, quien es prófugo de la justicia, huye del Departamento del Alguacil de Johnson, en Iowa City, por el delito de latrocinio.
“Al sujeto también lo busca la delegación de New Haven, Connecticut, de la Oficina Federal de Investigación (FBI) por el delito de fraude; Guajardo también fue identificado bajo el nombre de Brian D. Dekerson, señalado como agresor contra el pudor en el estado de Wisconsin”, establece el expediente.

Y sigue corrompiendo

Amplios son los vínculos políticos de los que se ha valido Juan José Rojas Cardona para mantenerse impune y para incrementar su fortuna y sus negocios preferidos: los casinos, que se multiplican por todo el país.
Hábil como empresario, con un fuerte poder corruptor, Rojas Cardona supo tejer con finura sus redes políticas. Sus antecedentes penales no impidieron que Santiago Creel Miranda, secretario de Gobernación durante el gobierno de Vicente Fox, le otorgara 30 permisos para operar en cualquier parte de la República una red de casas de apuestas, un hipódromo-galgódromo, 30 salas de sorteos y números y otros tantos centros de apuestas remotas.
Las autorizaciones se otorgaron a la empresa Juegos y Entretenimiento de Video de Monterrey, S.A., propiedad de los hermanos Rojas Cardona. Pronto ambos comenzaron a abrir establecimientos en Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Distrito Federal, Estado de México, San Luis Potosí, Veracruz, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, donde los Rojas Cardona tejieron complicidades con autoridades estatales y municipales.
Adiestrados en Estados Unidos en el negocio del juego y las apuestas, Juan José y Arturo Rojas abrieron el club Bellavista en Monterrey. El 15 de noviembre de 2002 las autoridades municipales clausuraron el negocio, que abrió sus puertas gracias a las relaciones de sus propietarios con el Poder Judicial.
Esa vez Gobernación perdió otros dos amparos ante los Rojas Cardona: uno fue interpuesto el 7 de marzo de 2003; otro, el 25 de julio de 2004. Según el expediente, los negocios fueron clausurados porque había la sospecha de que Juan José Rojas estaba violando la Ley de Juegos y Sorteos.
Tiempo después, y aun cuando pesaba la sospecha de que los hermanos Rojas estaban ligados al narcotráfico, al lavado de dinero y que violaban la Ley de Juegos y Sorteos, fueron los primeros empresarios que se anotaron en una larga lista para tramitar permisos para operar casinos en territorio nacional.
No solamente se coludieron con las autoridades regiomontanas, en particular con el entonces alcalde de Monterrey, Adalberto Madero, y con Fernando Larrazabal, quien hoy está al frente del ayuntamiento de esa ciudad, sus tentáculos se extendieron por todo el país.
El 15 de diciembre de 2005, Carina Loreli Acevedo, encargada de Desarrollo Urbano en el municipio de Naucalpan, Estado de México, informó a Manuel Ferro Evans, titular de la Unidad de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, que la empresa de los hermanos Rojas Cardona había solicitado uso de suelo para instalar máquinas de videojuegos de habilidad y destreza o similares en el Centro de Juegos Infantiles Divertido, ubicado a poca distancia del Parque Naucalli.
Cuatro días después, Ferro Evans contestó que la dependencia federal no tenía ningún inconveniente para acceder a la petición. El día 20 de ese mes se inauguró el lujoso casino Palmas, que pronto abrió sucursales en otros estados.
Los negocios de los hermanos Rojas Cardona comenzaron a crecer a pesar de sus antecedentes criminales, que ya eran ampliamente conocidos por las autoridades federales y las del estado de Nuevo León y sus municipios desde en año 2000.

También el PRI

A pesar de sus antecedentes penales, Juan José Rojas Cardona se ha mantenido impune. La red de funcionarios que lo encubre no sólo incluye a panistas, sino también a connotados priistas y empresarios con quienes se asoció para extender su emporio de casas de apuestas por todo el país.
En 2005, en Monterrey se integró un expediente con los antecedentes criminales de Rojas Cardona, según se sabe a petición o con la colaboración de la Drug Enforcement Administration (DEA) y del Buró Federal de Investigación (FBI), cuyos agentes seguían los pasos de Rojas Cardona y de sus socios y cómplices en México.
Por esas fechas, las autoridades federales mexicanas comenzaron a reunir detalles y pormenores de Rojas Cardona: sus amigos, sus socios, los negocios que maneja, a los políticos que presuntamente le brindan protección, así como sus antecedentes criminales.
El expediente, copia del cual obtuvo Proceso, detalla que dentro del amplio mundo de relaciones que presuntamente le brindan protección a Rojas Cardona figura Felipe Enríquez Hernández, exdiputado local del PRI por Monterrey y actual delegado de ese partido en Michoacán.
Felipe Enríquez, de acuerdo con el documento, es compadre de Enrique Peña Nieto, exgobernador del Estado de México, quien encabeza la lista de preferencias para ser el candidato del PRI a la Presidencia de la República.
En la red de relaciones de Rojas Cardona también aparece Cristina Díaz Salazar, la actual secretaria general del PRI, a quien conoció por medio de Anuar Michele Garalé, uno de sus socios en los casinos.
El expediente también apunta que Felipe Enríquez fue abogado de Rojas Cardona; hoy se le identifica como su socio y su principal enlace con la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, y con el empresario local Arturo Millet Reyes, acusado por despojo de tierras, así como por presuntas ligas con el narcotráfico y lavado de dinero.
En su edición del 18 de noviembre de 2007, por ejemplo, el periódico meridano Por Esto! informó que Millet Reyes tiene vínculos con el narcotráfico:
“Ha sido precisamente el empresario yucateco Arturo Millet Reyes quien en mayo de 2002, con 200 mil dólares del cártel de Guadalajara, adquirió la franquicia de Century 21 Real Maya. Y fue también, a través de esa casa inmobiliaria internacional, que Los Zetas lograron alquilar el casco de la exhacienda situada en la comisaría Sodzil, al norte de la ciudad de Mérida, de donde el pasado martes 13 del mes en curso, en horas de la madrugada, lograron huir no menos de 15 de los sicarios del cártel del Golfo.”
En agosto de 2010 se suscitó un escándalo a raíz de que el lujoso yate Making waves, cuya propiedad se atribuyó a Millet Reyes, fue robado de una marina de Cancún, Quintana Roo, y posteriormente apareció varado en una playa de Florida, a 500 millas de distancia.
Y aun cuando las autoridades locales no despejaron el misterio que envolvió el caso, circularon versiones sobre ese hecho, según las cuales se trató de un autorrobo y que el navío fue utilizado para transportar indocumentados.
Luego se aclaró que el propietario del yate era Felipe Enríquez Hernández, quien fue delegado del PRI en Yucatán y socio de Millet Reyes. En el Caribe mexicano a los dos personajes se les conoce como miembros de la llamada “mafia agraria”, pues tienen antecedentes por presunto despojo de terrenos.
El expediente detalla que Felipe Enríquez utiliza su militancia en el PRI para acercar a Rojas Cardona con gobernadores y funcionarios de todos los niveles, con quienes se confabula para obtener no sólo impunidad, sino permisos, así como facilidades y protección para abrir centros de apuestas.
Y añade que Felipe Enríquez también es compadre de la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, quien se ha reunido en varias ocasiones con El Zar del Juego. Incluso existe una fotografía –que forma parte del expediente criminal de los hermanos Rojas– en la cual aparecen Anuar Michele, Cristina Díaz y Juan José Rojas Cardona en pleno baile. Los tres se ven orondos y sonrientes en un palenque amenizado por el cantante Juan Gabriel.

Las fotos

El expediente de Juan José Rojas Cardona no sólo contiene datos sobre sus andanzas criminales: también fue enriquecido en Nuevo León con fotografías tomadas durante la etapa de investigación y seguimiento por agentes de la DEA, el FBI y la PGR en varios estados del país a donde El Zar del Juego acudía a comidas, fiestas, reuniones privadas de negocios con políticos, gobernadores, alcaldes, funcionarios de Gobernación y empresarios de dudoso historial.
También contiene fotografías en las que aparece Rojas Cardona con la gobernadora de Yucatán, la priista Ivonne Ortega Pacheco. Él viste un traje gris y aparece al lado de Felipe Enríquez Hernández, quien lleva una playera rayada. Cerca de ambos aparece David Jiménez, abogado de Rojas; a la izquierda está la gobernadora, quien momentos antes se había entrevistado con El Zar en una comida privada.
En otra, Héctor Gutiérrez de la Garza, jefe de la oficina de la gubernatura de Nuevo León, fue fotografiado cuando salía de una comida con Rojas Cardona; una más muestra a David Jiménez Rodríguez, abogado de Juan José y hermano de Gerardo Jiménez, director de la Oficina de Alcoholes regiomontana, quien estuvo preso por cerrar ilegalmente los casinos de la competencia de Juan José Rojas.
Rojas Cardona fue retratado incluso con el magistrado Jorge Meza, acusado por sus presuntos vínculos con Rojas y por otorgarle amparos para impedir que clausuraran sus casinos en Nuevo León.
A pesar de que desde el año 2000 se conocen los antecedentes criminales de Juan José Rojas Cardona, en México ninguna autoridad lo investigó; tampoco se investigó el atentado que sufrió en 2007 en el municipio de San Pedro Garza García, en el que murió su escolta Jesús Martínez Lozada.
En aquella ocasión, Rojas Cardona fue emboscado por presuntos sicarios del narcotráfico, quienes le dispararon cerca de 10 tiros al vehículo en el que viajaba. El Zar del Juego sólo resultó herido.

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