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HRW: Obama solapa a Calderón

CHICAGO.- Con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, el gobierno de Barack Obama solapa al de Felipe Calderón al no hacerle ningún reclamo cuando el Ejército, la Marina y la Policía Federal cometen violaciones a los derechos humanos y gozan de impunidad, denuncia la organización internacional Human Rights Watch (HRW).

“El gobierno de Obama ha tenido un papel muy decepcionante en su política bilateral con México y en el contexto de la lucha contra los narcóticos”, dice en entrevista con Proceso José Miguel Vivanco, director de la División para las Américas de HRW.

“Hasta ahora (Obama) ha querido poner oídos sordos al récord de impunidad y de abusos cometidos en nombre de la lucha contra los cárteles, teniendo a su alcance instrumentos como las condiciones en materia de derechos humanos para suspender el apoyo o ejercer una presión eficaz sobre el gobierno de Calderón”, explica.

Una semana después de que HRW presentó su informe Ni seguridad ni derechos: ejecuciones, desapariciones y tortura en la “guerra contra el narcotráfico” de México, el activista señala que desde 2007, cuando en el Congreso federal estadunidense se debatía la aprobación de la Iniciativa Mérida, la organización advirtió al Capitolio que con esta medida se daría “un cheque en blanco” al gobierno de México en materia de violaciones de derechos humanos.

“En nuestro primer pronunciamiento oficial sobre la Iniciativa Mérida (octubre de 2007), dijimos que nos oponíamos a cualquier tipo de ayuda a México en el combate al narcotráfico”, subraya Vivanco.

Creada por Calderón y el entonces presidente George W. Bush, e impulsada por Arturo Sarukhán, embajador de México en Washington y quien aseguraba que con esta medida Estados Unidos se haría corresponsable del problema, la Iniciativa Mérida fue utilizada por Los Pinos para restarle importancia a la muerte de decenas de miles de personas desde que Calderón declaró la guerra a los cárteles.

“Nos opusimos a la Iniciativa Mérida tomando en cuenta los antecedentes de impunidad y abusos del Ejército mexicano contra los derechos humanos”, dice Vivanco.

Recuerda que cuando el instrumento bilateral se discutía en Estados Unidos, HRW y otras organizaciones defensoras de los derechos humanos convencieron al Capitolio de que condicionara el paquete de ayuda a que México sometiera al fuero civil los casos de violación a derechos humanos cometidos por integrantes de las Fuerzas Armadas involucradas en los objetivos del convenio.

Inicialmente el Capitolio accedió, pero Vivanco opina que el cabildeo del gobierno mexicano, posiblemente del propio Sarukhán, impidió que se preservaran adecuadamente las garantías individuales de los mexicanos en la lucha contra las drogas. “Finalmente se aprobó el paquete de la Iniciativa Mérida con un lenguaje que era menos de lo que hubiéramos querido en materia de derechos humanos”, lamenta el activista.

El Congreso estadunidense únicamente condicionó la entrega de 15% de los fondos a que cada año el Departamento de Estado le “notificara” que el gobierno y las Fuerzas Armadas de México respetaban los derechos humanos. Hasta la fecha el Departamento de Estado no ha interpuesto objeción a la entrega de apoyo antinarco al gobierno de Calderón, pese a los aproximadamente 50 mil muertos que le han valido a esta administración el apelativo de “el sexenio de la muerte” por parte de varios analistas y columnistas mexicanos.

“Por lo que ha ocurrido en México desde el inicio de la guerra contra el narcotráfico que lanzó Calderón, un Congreso estadunidense congruente nunca hubiera entregado ni un solo recurso, dentro de la Iniciativa Mérida, al gobierno mexicano –sostiene Vivanco–. Calderón ha permitido un incremento notable e impune por parte del Ejercito en términos de las violaciones de derechos humanos”. Añade que el gobierno federal minimiza las denuncias constantes y “bien fundadas” de delitos cometidos por militares y policías.

 

Escepticismo

 

Con el gobierno de Obama la Iniciativa Mérida sólo cambió un poco de rumbo. En vez de proveer de equipo militar a la Marina y al Ejército mexicanos como en tiempos de Bush, los fondos que aprobará el Capitolio (unos 350 millones de dólares) se destinarán a fortalecer a la sociedad civil, la reforma judicial y el intercambio de información de inteligencia.

Este nuevo enfoque no es suficiente para convencer a HRW de que cambiará la situación de los derechos humanos en México. En estas semanas Vivanco se ha reunido con funcionarios del Pentágono, el Departamento de Estado, la Casa Blanca, igual que con legisladores federales, para solicitar que se bloqueen los fondos de la Iniciativa Mérida hasta que el gobierno mexicano someta a juicio, bajo el fuero civil, a todos los militares acusados de violación a los derechos humanos en el contexto del combate al narco.

De acuerdo con Vivanco, Calderón no está haciendo nada para procesar a los militares que violan derechos humanos y el gobierno de Estados Unidos tendrá pruebas irrefutables de ello.

–¿Cambiarán las cosas? –se le pregunta.

–Tengo escepticismo porque se avecina una etapa electoral tanto en México como en Estados Unidos, y estos temas son de fácil distorsión y manipulación en un contexto donde se juegan las decisiones presidenciales en ambos países.

El lunes 14 visitó Washington Enrique Peña Nieto, exgobernador del Estado de México y precandidato a la Presidencia por el PRI, al que Vivanco le preguntó qué haría distinto en materia de derechos humanos en el marco del combate al narcotráfico si ganara la elección de 2012. El mexiquense, que asistió a un foro organizado por el Centro Woodrow Wilson, se limitó a decir que él “gradualmente” ordenaría el regreso del Ejército a sus cuarteles.

–¿Confía usted en los políticos mexicanos y en sus promesas de defender los derechos humanos? –se le plantea.

Se le escapa una larga carcajada. Cuando logra contenerse, respira y, nuevamente entre risas pero menos intensas, responde: “Nosotros tenemos la responsabilidad de seguir trabajando con el que esté al frente, del color político que sea, tratando de reflejar en los términos más objetivos la realidad de los derechos humanos y formulando recomendaciones; buscando en lo posible una relación constructiva y eficaz. Pero no puedo hacer un juicio genérico sobre el establishment político en México o en cualquier país”.

–¿Es México el país de América Latina con el peor récord en derechos humanos durante los últimos cinco años?

–No hacemos comparaciones como esa entre los países, pero México se convirtió lamentablemente en una de nuestras prioridades en América Latina.

Abunda que para HRW la situación de los derechos humanos en México no tiene remedio en lo que resta del sexenio de Calderón, quien no mejorará su desempeño mientras no enfrente el problema de fondo: la falta de rendición de cuentas del Ejército y la Marina frente a sus víctimas.

“Si no hay una reforma, como lo estableció la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el caso de Rosendo Radilla Pacheco y el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y se deje de incluir a la violación de derechos humanos en el fuero militar, este problema va a continuar latente.

“El retorno de los militares a los cuarteles de aquí a un año, de forma gradual, no va a esclarecer las causas de derechos humanos ni va a reparar los daños a las personas que han sido víctimas de hechos atroces por parte del Ejército, la Marina y la policía en México”, advierte Vivanco.

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