Descubren entierro olmeca en Puebla

PUEBLA, Pue. (apro).- Un entierro prehispánico, de aproximadamente 3 mil 500 años de antigüedad –que por las características de los objetos que integran su ofrenda se asocia con la cultura olmeca– fue descubierto en la antigua Casa del Mendrugo, en el Centro Histórico de Puebla.

En un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señaló que el hallazgo de este entierro prehispánico y de los materiales coloniales se presentó en el Primer Congreso Internacional de Estudios Antropológicos del estado de Puebla, que se realiza del 5 al 9 de diciembre en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

“El hallazgo de los materiales arqueológicos, que se estima datan del periodo que va del Preclásico Temprano al Medio (1500-1200 a.C.), fue registrado recientemente por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), como parte de la supervisión arqueológica de trabajos arquitectónicos realizados en la Casa del Mendrugo, inmueble adquirido y utilizado durante el siglo XVIII como casa administrativa —para recibir impuestos y donaciones monetarias— de la orden jesuita”, explica el boletín del INAH.

De acuerdo con Arnulfo Allende, arqueólogo del Centro INAH-Puebla y responsable de las labores de supervisión, “es la primera vez que se descubren restos de arquitectura, material arqueológico y evidencia humana prehispánica en un mismo contexto en el centro de Puebla, pues en casos anteriores sólo se han hallado vasijas de cerámica negra en el Estanque de los Pescaditos (1996) y en el Hospital de Bubas (2004)”.

Explicó que primero se encontraron en el centro del patio principal de la Casa del Mendrugo alrededor de 49 piezas de cerámica semicompletas —entre platos, tazones y jarritas— y una gran cantidad de restos óseos de animales (cerdo, carnero y aves), todos los cuales corresponden de la segunda mitad del siglo XVI hasta la primera mitad del siglo XVIII.

Cuando el ingeniero Ramón Lozano Torres, propietario de la casa, quiso hacer una cisterna en el lado izquierdo del predio, se detectó un pozo hecho por los religiosos y un piso de ladrillo rojo del siglo XVIII, debajo del cual había otro piso del siglo XVII. Al extender la excavación se encontraron los vestigios prehispánicos que quizá sean de la cultura olmeca, consistentes en fragmentos de cerámica, un muro de contención —que quizá delimitaba alguna vivienda— y un piso de piedras calizas unidas con lodo.

Debajo de este último piso también se hallaron 26 piezas cerámicas de colores negro y blanco, y esqueletos humanos de dos individuos, de los cuales el más completo es del sexo femenino, mientras que el otro sería de un hombre. En este último caso sólo se halló 30% de la composición ósea, correspondiente a fragmentos de cráneo, clavícula y ambos húmeros.

Según Allende, también se descubrió una ofrenda funeraria dentro de una olla de barro naranja, conformada por alrededor de 35 objetos, entre figurillas antropomorfas (15 y 8 cm de altura) y pectorales hechos con piedra verde, dos espejos completos de magnetita y varios fragmentos de otro.

“Además, en el interior del recipiente había figurillas incompletas de barro que representan a mujeres, artefactos de obsidiana negra (un núcleo para sacar navajillas, una punta de flecha y una lasca) y pectorales de conchas de agua salada, de las cuales se harán estudios para precisar su procedencia.

“Debido al estilo de la cerámica y de las figurillas humanas que estaban dentro de la olla, suponemos que tanto el entierro como la ofrenda se relacionan con la cultura olmeca, debido a que presentan rasgos que esta antigua civilización daba a las esculturas antropomorfas, como rostros felinos, ausencia de cabello y volumetría redonda (vientres, caderas y piernas abultadas”), precisó el arqueólogo.

Allende añadió que posiblemente el entierro corresponda al lapso entre los periodos Preclásico Temprano y Medio (1500-1200 a.C.), lo cual se ha inferido preliminarmente a partir de la antigüedad de los objetos cerámicos asociados.

En lo que respecta a los esqueletos, mediante los primeros estudios aplicados, a cargo del arqueólogo y antropólogo forense de la UNAM, Oswaldo Camarillo, se determinó que la osamenta encontrada en mejor estado corresponde a una mujer, que al morir tenía aproximadamente 55 años de edad. La osamenta muestra evidencias de fracturas en costillas, húmero derecho y cráneo, así como en las rótulas.

El arqueólogo Arnulfo Allende comentó que además se harán estudios de ADN a partir de un molar, para precisar el grupo étnico al que pertenecieron las osamentas.

De igual forma, especialistas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla efectuarán pruebas de espectrografía, microscopía electrónica y rayos X a las figurillas de piedra verde y a los espejos de magnetita, a fin de establecer la procedencia de los yacimientos donde se obtuvieron los materiales con que fueron hechos.

El INAH anunció que la Casa del Mendrugo se convertirá en 2012 en un Centro Cultural, que albergará dos salas de exposición, a manera de museo de sitio, para que el público conozca uno de los hallazgos prehispánicos más importantes que se han registrado en Puebla.

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