El mundo de los Pilates pierde a uno de sus más grandes visionarios

MÉXICO, D.F. (apro).- El estadunidense Ron Fletcher, responsable de la popularidad de la técnica Pilates, murió el 6 de diciembre dejando tras de sí un legado de conocimientos que va más allá de las modas inmediatas y la proliferación de negocios de aficionados que aseguran dominar el tema.

Nacido en Arkansas en 1921, Fletcher viajó desde muy joven a Nueva York buscando fortuna; al principio se dedicó a hacer trabajos haciendo escritos y realizando toda clase de empleos insólitos para salir adelante y hacerse de un lugar para vivir y alimentarse.

Su vida cambió cuando tuvo la oportunidad de asistir a una de las funciones que el grupo de la prominente coreógrafa Martha Graham daba en la Gran Manzana. El impacto de los cuerpos en movimiento, la virilidad de los bailarines y la fuerza expresiva de las bailarinas lo impresionaron, pero más aún le impactó el dramatismo y fuerza de las puestas en escena.

No dudó que la danza sería lo suyo. Sin ningún tipo de formación física, inició de cero sus primeras lecciones. Y fue gracias a su determinación y confianza en sí mismo que logró convencer a Graham de darle una oportunidad de estar en su compañía.

El trabajo de la ahora llamada Técnica Graham no es nada fácil, para poder realmente dominarlo hay que tener cualidades físicas como grandes extensiones, fuerza abdominal y gran flexibilidad.

En el trabajo con Graham y posteriormente con el visionario coreógrafo Yeichi Nimura, el bailarín encontró dos formas fundamentales de entender el movimiento y la creación, pero también pasó por la condición que define el trabajo de aquellos que se dedican a la danza: una rodilla empezó a darle muchos problemas a causa de una lesión, buscó la mejor forma de rehabilitarse sin tener que pasar por la sala de un quirófano y llegó al estudio de Joseph y Clara Pilates.

Su carrera de 30 años como profesional de la danza se amplió e incluso llegó a la industria del espectáculo, incluyendo los míticos musicales de Broadway, películas en el auge del género musical en Hollywood, shows de cabaret de alto nivel en París, Chicago y Nueva Orleáns.

Siempre se mantuvo saludable y su rodilla no le generó mayores problemas porque paralelamente a su trabajo en la escena, Fletcher mantenía una estrecha relación con Joseph y Clara Pilates.

A pesar de las vicisitudes que se viven en el mundo del espectáculo y de su lucha por haber caído en las garras del alcoholismo, Fletcher se adentró en el mundo de los Pilates. Se convirtió en un discípulo formal de la pareja y su protegido. A la muerte de Joseph, su viuda sabía que quien debería mantener vivo el conocimiento que ella y su marido habían desarrollado era Fletcher.

Ron decidió entonces que su estilo de vida cambiaría radicalmente y que lo que deseaba para el resto de su existencia era practicar Pilates, enseñar la técnica y dedicarse exclusivamente a ese fin. Se comprometió con Clara a preservar sus enseñanzas para el mundo no sólo de la danza, sino particularmente el de la rehabilitación y organización corporal de aquellos que no tenían ningún tipo de experiencia con la fisicalidad.

En 1971 abrió su primera clínica de Pilates en la costa oeste de Estados Unidos, justo en la zona de Beverly Hills. De inmediato obtuvo un éxito inusitado. Logró poner en equilibrio los cuerpos de sus alumnos y se puso de moda debido a que muchos artistas de la farándula cinematográfica asistían a sus sesiones. Saltó a la fama y fue llamado “el gurú del acondicionamiento físico”. La publicidad y fama que adquirió y la que recibió su estudio fueron fenomenales.

En 1978 publicó su famosísimo libro Todo cuerpo es hermoso, que se convirtió y es hasta hoy en día un best-seller. Tal como Clara Pilates le había sugerido, siguió investigando y desarrollando el método de sus maestros incorporando aspectos dancísticos aprendidos en la compañía de Martha Graham como la respiración abdominal profunda, la respiración percusiva, trabajo en el piso, trabajo en la barra de ballet e incluso cómo trabajar intensamente con sólo una toalla.

Fue en el 2003 que Fletcher autorizó y supervisó profesionalmente la difusión de su trabajo. Sistematizó sus enseñanzas y formó capacitadores profesionales que certificaran el conocimiento atesorado durante toda su carrera.
Al diseminarse y convertirse en una forma popular de entrenamiento físico entró a las universidades. Se decidió a convertir su método en una licenciatura especializada que hoy en día se enseña en cinco universidades de Estados Unidos, al igual que en ocho países del mundo.

Fletcher fue definido por sus alumnos como un hombre generoso y dueño de sí mismo, con una condición física inmejorable y siempre alerta en aprender nuevos aspectos corporales.

En México son pocos los lugares donde realmente se enseña el método Pilates difundido por Fletcher, aunque han aparecido nuevas versiones y los gimnasios ofrecen clases de algo parecido pero que en ocasiones es contraproducente.
Hay que buscar por ello la certificación profesional de quien la enseña, y entonces entrar al mundo del ejercicio a través de todo tipo de aparatos como el Reformer y el Cadillac.

Comentarios