Los detectores moleculares y la ingenuidad mexicana

Un par de carísimos productos milagro, los llamados “detectores moleculares” que el gobierno de Felipe Calderón compró a montones para combatir al narco, resultaron ser un fraude, juguetes de plástico. Contra las advertencias del gobierno británico, la experiencia del FBI estadunidense y los argumentos de la comunidad científica mexicana, el Ejecutivo y los jefes militares siguen arriesgando la seguridad del país, de su personal y del resto de los ciudadanos al usarlos para “detectar” bombas o drogas y justificar cateos.

Los detectores moleculares ADE651 y GT200, empleados por el gobierno mexicano para localizar cargamentos de droga, armamento y explosivos en aire, mar y tierra, son aparatos “fraudulentos”, una “burla” a la inteligencia y un riesgo para la seguridad nacional. En realidad no detectan nada.

Casi 2 mil de estos detectores moleculares fueron comprados en 2007, al inicio de la administración de Felipe Calderón. El Ejército y la Marina anunciaron la adquisición de un instrumento capaz de detectar a varios kilómetros hasta un nanogramo –una milésima de millonésima de gramo– de prácticamente cualquier sustancia ilegal y de armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. En resumen, tenían un arma “mágica” contra el narco.

Por medio de la prensa, el Ejército ha atribuido cuantiosos decomisos de droga y armas al GT200 y al ADE651, y los han empleado para justificar cientos de cateos. De hecho, su uso ha provocado cerca de 500 quejas en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos e incluso algunos juicios penales contra la Secretaría de la Defensa Nacional.

Ahora el doctor Luis Mochán Backal, expresidente y actual investigador de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice a Proceso que, después de muchas dificultades, sometió al GT200 a una prueba. Hoy está convencido de la inutilidad de los aparatos. Relata:

“Me enteré de estos detectores en marzo de 1999, en Atlanta, Estados Unidos, durante una charla en el Congreso de la Sociedad Americana de Física. Acudió Games Randy, famoso por denunciar la seudociencia. Él fundamentó la falsedad del Quadro Tracker, uno de los primeros detectores moleculares”. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la revista Proceso 1838, ya en circulación)

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