Biblioteca digital, ¿ahora, sí?

MÉXICO, D.F. (apro).- En el número 499 de La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, el escritor Jorge von Ziegler, actual director de la Biblioteca Fernando Benítez –ubicada en la ciudad de Monterrey–, expone la necesidad de crear en México una Biblioteca Digital Nacional, a la manera de la Biblioteca Pública Digital de Estados Unidos, impulsada por el historiador Robert Darnton, o la Europeana.

En su texto ¿Una Biblioteca Pública Digital Mexicana?, Von Ziegler sugiere:

“Lo ideal sería que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes(Conaculta) –o en su defecto otro organismo con la iniciativa y el poder de convocatoria necesarios– llamase a un esfuerzo, precisamente nacional, para establecer el consenso de las políticas que México debe adoptar para hacer posible el acceso a su gran patrimonio bibliográfico y documental, para no referirnos a los demás, y crear los instrumentos idóneos (técnicos, materiales, jurídicos e institucionales) que permitan lograrlo.”

Antes explica la razón por la cual este “organismo, encargado de diseñar la política cultural del Estado mexicano y coordinar a las instituciones federales que la llevan a la práctica”, sería el indicado para un proyecto de esta naturaleza:

“… tiene no sólo la facultad, sino aun la obligación, de dar un lugar en la política cultural a la digitalización y el acceso digital al patrimonio como asuntos hoy estratégicos.”

Según él, ya inició de hecho la digitalización de acervos de algunas instituciones y dependencias del Conaculta, como la Fonoteca Nacional, la Cineteca Nacional, la Dirección General de Bibliotecas y las colecciones y fondos reservados de la Biblioteca de México José Vasconcelos.

Sobre esta última, cabe señalar que cuando iniciaba su edificación –cuyos gastos hasta la fecha no han quedado claros, pues inicialmente se dijo que se invertirían 800 millones de pesos, pero el exintegrante de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Inti Muñoz, señaló que la cifra llegó a 2 mil millones de pesos–, el historiador Guillermo Tovar pidió a la entonces presidenta del Conaculta, Sari Bermúdez, no construir un edificio que terminara siendo “una bodega de libros”.

Propuso invertir los recursos en la digitalización y puesta en línea de acervos, para que pudieran ser consultados por los millones de mexicanos que jamás visitarán la Biblioteca Vasconcelos. El historiador consideró que con ello México se incorporaría a iniciativas del tipo de las que ya había iniciado Estados Unidos con la World Digital Library, y la Unión Europea con Europeana.

En entrevista con el semanario Proceso, Óscar Mondragón, especialista en digitalización y medios como internet, aseguró que bastaba un millón de pesos al mes para poner en línea entre 70 mil y 80 mil libros.

Pero la respuesta nunca llegó, ni por parte de Bermúdez ni por parte de Jorge von Ziegler. El edificio de la megabiblioteca terminó de construirse, se inauguró en medio de prisas políticas del momento y hasta hoy no es el gran “cerebro digital” que conectaría electrónicamente a todas las bibliotecas de la red nacional, como se pretendía.

No se sabe si por la mancha en el manejo poco transparente de los recursos o porque ya no resultó estratégica para las políticas culturales, pero la megabiblioteca no fue ya un tema prioritario en las administraciones de Sergio Vela y Consuelo Sáizar, quienes sucedieron a Bermúdez.

Pero, además, para concretar un proyecto de digitalización de la envergadura de una biblioteca nacional se requiere atender varias aristas, entre ellas –como lo dice el propio Von Ziegler– la brecha digital, tomando en cuenta los recursos, las bases legales (que implican los derechos de autor, por ejemplo) y el libre acceso a la información en la era de la sociedad del conocimiento.

Y todo ello hace recordar que desde el momento en el que Tovar propuso la digitalización, hasta ahora, se han perdido casi 12 años.

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