Las fotos de Pedro Tzontémoc: “locuralocúralo”

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Esperando hallar alivio a la esclerosis múltiple diagnosticada hace más de una década, el fotógrafo Pedro Tzontémoc (D. F., 1964) llevó su cámara para retratar aquel peregrinaje hacia la salud que emprendió de 1999 a 2010 por salas de hospital, consultorios de doctores practicantes de medicinas tradicionales y terapistas New Age, sumando 55 expedientes de un proceso vital cuyas imágenes y textos ofrecen las 157 páginas de su libro locuralocúralo, editado por Artes de México y apoyos de Conaculta.

Tras la introducción El caso de Pedro: la enfermedad, el paciente y la consulta, de José Luis Díaz (investigador titular del departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, en la Facultad de Medicina de la UNAM), Tzontémoc abre las siguientes palabras de advertencia al lector:

“El presente trabajo es un registro de mi recorrido en busca de la salud, en el que me he sometido a diversas terapias y alternativas de curación, un registro que responde al concepto de la fotografía vivencial en que se basa todo mi trabajo.

“A lo largo de 10 años tomé notas de cada procedimiento terapéutico y fotografías de los protagonistas. Es importante tomar en cuenta que los textos de los expedientes están basados en dichas notas y que responden a las primeras impresiones. Cada una de las experiencias aquí descritas –cada texto, cada imagen– es inherente a mi proceso existencial y, por lo tanto, toda apreciación es absoluta y necesariamente subjetiva, o como diría Cyril Stanley Smith, La única verdad absoluta es: ‘depende’.”

Algunos protagonistas clínicos no fueron fotografiados por diversas razones “explicadas en su oportunidad”, dice el autor; “en su lugar, realicé una fotografía con los elementos formales y sensoriales evocados por la experiencia”.

Así como arte y ciencia parecen fundirse con claroscuros por medio del hilo visual que la lente de Tzontémoc va captando en torno a cada sesión terapéutica, igual estas visitas de esperanza y desolación están acompañadas de comentarios de fatalidad y desatino muy íntimos en los diarios que el paciente escribió. Luego de una hospitalización en Marsella, Francia, leemos:

“Esclerosis múltiple, embrujado por una mujer despechada, un nervio lastimado y algunas otras sospechas, han sido los diagnósticos de los 52 tratamientos a los que me he sometido hasta que la medicina oficial da su última palabra: ‘Dejen de buscar…’ Son ellos quienes deberían seguir buscando, los médicos han dejado de ser hombres de ciencia.

“Nueve años recorriendo un camino que parece cerrarse en el punto de partida. Hace nueve años no tenía idea de lo que estaba ocurriendo; hoy tampoco… Me he enfrentado a la soledad, me he obligado a la paciencia y he sobrevivido, no sé cómo, a la frustración. Es tiempo de dirigir la búsqueda hacia dentro de mí mismo: entender la inmovibilidad como consecuencia de la somatización de algún asunto no resuelto, perdido en el laberinto de mi memoria. Podría estar equivocado, pero todos lo han estado hasta el momento.”

Pedro Tzontémoc siguió buscando y en 2010, confirmada su esclerosis múltiple por la doctora Milka Greiner desde París, hay tiempo para un Epílogo del epílogo:

“Durante 10 años me he movido entre la cura y la locura, me he desterrado a mí mismo para ser otro y he crecido… Mi disposición para aprender ha hecho de este viaje una aventura rica en experiencias. Lo único que no perdono a la enfermedad es el dolor que ha causado a los que amo y me aman.”

El volumen de Tzontémoc será presentado por él y por el sociólogo Gerardo Zalpa en un acto organizado por el Instituto de Cultura de Aguascalientes, este 23 de septiembre a las 19 horas en la Casa de la Cultura de esa ciudad, en Venustiano Carranza 101. (http://pedrotzontemoc-bitacora.blogspot.mx/)

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