Crepúsculo, la saga: Amanecer parte 2: El final final

MÉXICO, D.F. (apro).- De todas las películas de la saga de Crepúsculo, sólo vi la primera, la penúltima y, por supuesto, esta última, y la verdad me arrepiento, pero no porque me hubiese gustado verlas todas, sino por la convicción de que esas tres son una verdadera pérdida de tiempo.

Dirigida por Bill Condon, Crepúsculo, la saga: Amanecer parte 2 (The Twilight Saga: Breaking Dawn-Part 2, EU-2012) es una cinta sumamente aburrida y cursi, donde los personajes viven enfrascados en emociones barateras. Sufren porque son vampiros, porque no tienen lo que quieren, porque son hombres lobo…. Sufren, sufren, sufren.

A todos los personajes de la saga les vendría bien entrar a las sesiones de “Pare de sufrir”.

El desenlace de la saga, basado en las novelas homónimas de Stephanie Meyer, comienza donde nos dejó la cinta anterior: Bella (Kristen Stewart) ha renacido, ahora más pálida y con colmillos.

Y ahora hace drama porque debe decirle a su padre que es vampira y porque Jacob se ha “improntado” en su hija Bella (o sea, la va a cuidar de por vida, en una variación del mecanismo de aprendizaje de los animales conocido como impronta). También sufre porque el grupo de vampiros más poderoso, los Volturi, quiere destruir al clan Cullen, etc., etc., etc.

De igual manera sufre Edward (Robert Pattison), y Jacob se enoja y corre por todos lados, y llegan más vampiros y todos hablan, hablan y hablan cosas sin importancia, pero sufridoras, y se preparan para una batalla final.
Todo se reduce a un montón de paja que va construyendo un camino hacia un esperado y cantado final feliz.

La única razón para ver esta cinta es mero morbo, o sea que millones de personas en el mundo somos una bola de morbosos.

Crepúsculo, la saga: Amanecer parte 2 es de las peores cintas de los últimos años, y desgraciadamente de las más taquilleras.

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