Madres del 10 de mayo

MÉXICO, D.F. (apro).- “Quiero decirle a mi chiquito, mi Brandon, que sigue siendo el ‘Principito de Mami’ y que hasta el último latido de mi corazón estaré con él y jamás, jamás, me daré por vencida hasta encontrarlo, que sigo de pie, día a día por él y que estoy orgullosa y agradecida a Dios por haberme elegido para ser su madre (…) Dios te bendiga siempre mi niño hermoso, te amo tanto y tu amor me hace fuerte, mi caballerito.”

Esta fue una de las tantas cartas que este 10 de mayo leyó una madre frente a la columna del Ángel de la Independencia, según reportó la compañera Marcela Turati en el portal de Proceso.

La carta fue para el niño Brandon Esteban Acosta Herrera, desaparecido en Coahuila a los 8 años de edad, junto con su papá. Su mamá, Lulú, es otra de las 27 mil madres que a lo largo del sexenio de Felipe Calderón perdieron a sus hijos.

Como las Madres de la Plaza de Mayo, que durante años, desde 1978, salían a las calles cada jueves para exigir la presencia de sus hijos, desparecidos durante la dictadura de Rafael Videla, las de México marchan por la principal avenida del país (Reforma) este 10 de mayo y desde ahí escupen y gritan al gobierno que les devuelva a sus hijos, que investigué dónde están, qué les sucedió.

Mientras, el gobierno representado en la figura de Enrique Peña Nieto, se placea por Tlaxcala para seguir evidenciando su estulticia; él ofrece reformas constitucionales como regalo a las madres, mientras éstas exigen que actúe, le demandan justicia.

Según cifras de diversas organizaciones, en el sexenio de Calderón hubo 27 mil desaparecidos. Hoy las madres de estas víctimas siguen doliéndose por su ausencia y se llenan de rabia por la inacción del gobierno.

Hay otras madres, las de los muertos, de esos cien mil muertos que dejó la atroz guerra del calderonismo en complicidad con los priistas, con quienes cogobernó y quienes nunca lo frenaron a pesar de haber podido hacerlo. Por eso también son cómplices de las decenas de miles de muertes y miles de desaparecidos.

Hoy el peñismo se ufana de llevar 14.4% menos muertos que Felipe Calderón en un periodo similar, de diciembre a abril. ¡¡Qué reporte tan más insultante!! Peña Nieto tiene ya en su haber 5 mil 296 muertos; poco más de mil vidas por mes que no debieron ser aniquiladas.

En un país libre, democrático, con justicia social y penal, estos hechos no tendrían por qué suceder, pero existen porque nada de eso tenemos; sólo simulaciones de una vida libre, simulaciones de vidas sin preocupación, pero en la realidad, que no asume Peña Nieto, sigue habiendo asesinatos, muertes por hambre, desaparecidos e infinidad de reclamos.

En este país las instituciones están podridas, desde el IFE, pasando por la Cámara de Diputados, no se diga la Presidencia de la República o los partidos políticos y sus “líderes”. Pero eso no lo ve Peña Nieto, como nunca vio a las madres que hoy exigieron justicia y lanzaron de nuevo sus corazones llenos de una tristeza infinita para que algún medio los pudiera recoger y así hacer que el mundo se entere de su desgracia.

Según el reporte de Marcela Turati, en la marcha apareció un grupo de hombres que se hizo uno con el reclamo de las madres. Se trató de los hijos de don Mario Enrique Salgado Miranda, un hombre de 62 años, propietario de una gasolinera y desaparecido el 3 de enero pasado. “Don Mario es quizás el primer desaparecido durante el gobierno de Enrique Peña Nieto”, dice Turati.

De confirmarse el dato, entonces el infame gobierno ya se está tardando en vanagloriarse y equipararse con el gobierno de Calderón, en cuanto a desaparecidos se refiere.

¿Acaso no entiende el gobierno que no debe haber ningún desaparecido, ningún asesinado, ningún muerto por hambre? Las reformas, de las que tanto alarde hace Peña Nieto, nos dan la respuesta: no, no comprende que nadie debe ser asesinado por el crimen organizado, que nadie debe ser orillado a formar parte de las bandas del narcotráfico, no entiende, ni un solo joven, ni un solo niño, ni un solo doctor o periodista deben tener como destino ser asesinados o desaparecidos.

Las madres de este 10 de mayo, que hoy se manifestaron en plazas públicas, sedes militares y recintos legislativos o palacios de gobierno, son la síntesis del dolor que todos debiéramos sentir, pues son el resumen y consecuencia del gobierno insensible y abusivo que padecemos.

Las madres de este 10 de mayo que llegaron a la columna de la Independencia son como las Madres de la Plaza de Mayo de Buenos Aires: mujeres que nos enseñan a pelear por la vida y nos restriegan su derecho a exigir que aparezcan sus hijos con vida.

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