Cumple 25 años la revista ‘Generación’, de Carlos Martínez Rentería

MÉXICO, D.F. (apro).- Llega al cuarto de siglo la revista Generación, fundada en noviembre de 1988 por el periodista e investigador Carlos Martínez Rentería (DF, 1962), quien para la página editorial que abre el reciente número 95 de dicha publicación vocera del universo contracultural mexicano a su cargo, con desparpajo festivo escribe:

“Contra toda expectativa, incluso más allá de nuestra imaginación y de nuestras más pretenciosas aspiraciones, la revista Generación cumple ya 25 años de fallida existencia. Su periodicidad no ha sido exacta pero tampoco interrumpida, nunca ha sido una empresa rentable pero sí una aventura gozosa. Por lo regular nuestros enemigos son silenciosos, pero nuestros amigos muy divertidos y viciosos…

“Más allá de la necedad y del promiscuo amor que une a todos los que han participado en nuestras páginas, el principal impulso para continuar publicando Generación ha sido la fidelidad de nuestros lectores que en verdad existen y se diluyen en menos de tres generaciones que van de los 50 a los 20 años.”

A lo largo de esta ruta rodada por Generación destacan temas dedicados a las expresiones marginales de la cultura juvenil en el postmodernismo: músicas alternativas y de rock; chaviza punk, cholos, pandillas y tribus urbanas; teatreros de protesta y paradoja, del strip-tease y del performance; onirismos y psicologías demenciales, poesía Beat o crónicas bukowskianas, y narrativas de la llamada Generación del Crack, amén de montones de artículos provocadores sobre arte fronterizo y poder político, feminismo, drogas, alcoholes, hedonistas y plurisexualidades, con generosas dosis ilustrativas de cuerpos humanos a calzón quitado.


Por ejemplo, entre sus célebres ediciones recordamos la de 1994, que documentó el apoyo de los estudiantes en torno al levantamiento contra el gobierno salinista del Ejército Zapatista de Liberación Nacional chiapaneco, cubriendo con rigor analítico e informativo la gestación del movimiento de rock Serpiente sobre ruedas (y su proceso de tocadas 12 Serpiente un año después), enarbolado por La banda de guerra de Memo Briseño, Santa Sabina de Rita Guerrero, Maldita Vecindad, Café Tacvba, El Tri, Fito Páez, Andrés Calamaro, Mercedes Sosa y cientos más.

La sobrevivencia casi inaudita de una publicación contracultural como Generación le ha permitido el privilegio de que ahora no exista en su consejo editorial un grupúsculo de mafiosos intelectuales (soberbios que satanicen a quienes se opongan a sus contenidos e ideología, en cuestiones como la legalización de la mariguana, digamos), sino que en cambio haya lo que Carlitos Martínez Rentería designa como “una pequeña cofradía de autores que se ha venido formando paralelamente al surgimiento de esta revista”: Guillermo Fadanelli, J.M. Servín, Edgardo Bermejo, Antonio Calera, Carlos Blas Galindo, Gabriel Santander “y una larga lista a la que se suman muchos nuevos autores”.

Un acierto de la inteligencia para Generación (o Generación Alternativa, como se nombra actualmente) es la sana inyección de autocrítica sin conmiseraciones que Martínez Rentería ha inoculado a sus colaboradores, abiertos a discutir otras temáticas fundamentales del quehacer cultural (hace algunos números, centraron una importante edición en la antropología, tomados de la mano guía de Sergio Raúl Arroyo; y en el #95 de agosto-septiembre pasado disertaron acerca de la verdad o falsía en una venerada frase del romántico William Blake, tomada de Los proverbios del infierno: “El camino de los excesos…¿conduce al palacio de la sabiduría?”). Leemos:

“En las páginas de esta promiscua publicación han desfilado las plumas de reconocidos autores como: Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, José Agustín, Enrique Vila Matas, y Luis Racionero, así como pintores y fotógrafos como Juan Soriano, José Luis Cuevas, Gilberto Aceves Navarro, Héctor García y Pedro Valtierra, por mencionar sólo algunos…”

Aquel primer número de Generación apareció un 8 de noviembre de 1988. El más reciente, “Historias en pedales”, en trilogía metafórica evoca el periplo de Dante en su Divina Comedia, situando ingeniosamente por la sección del Purgatorio a la cultura de “los bicitekas”, tan de moda hoy por hoy al utilizar sus protagonistas ecológicos la bicicleta como medio cotidiano de transporte entre las calles y las cloacas de la gran ciudad, en vez de vehículos contaminantes. Incluye “El retorno de la bici al paisaje urbano”, de Gerardo Pimentel, alias El Zopi, músico líder del conjunto de reggae Rastrillos, escrito con sus colegas José Luis Aragón y María Rivera, del Colectivo Bicitlán Radio.

También, del historiador del INAH Axayácatl Gutiérrez Ramos, “Las biclas psicodélicas”, relación de roqueros con el mundo de las bicicletas (más pinceladas de LSD), citando rolas como “Bike” (“bici”), del primer álbum de Pink Floyd, o la canción homenaje al guitarrista Syd Barret por XTC “Bike Ride to the Moon” (“rol en bici a la Luna”), de 1985. Ruth Capullo de Metal y Francisco Oyarzábal traducen dos temas del disco Jazz, grabadas en 1978 por el grupo británico Queen y su gritón Freddy Mercury. Una de ellas, “Bycicle Race” (“carrera de bicicletas”) reza:

Tú dices Rolls, yo digo Royce…

Dices Señor, digo Cristo

No creo en Peter Pan, Frankestein o Supermán

Todo lo que quiero es montar mi bicicleta…

Y finalmente, “Fat Bottomed Girls” (“chicas nalgonas”):

Al otro lado de la alambrada, a través de la tierra

En el camino he visto a todas las putas de ojos azules

Pero su belleza y estilo

Se acaba después de un tiempo…

Chicas nalgonas ponen el mundo a girar

Chicas nalgonas ponen el mundo a girar…

“De esta manera, seguimos desafiando toda lógica y la revista Generación se acerca peligrosamente a la senectud. Mientras tanto, hay que decir salud”, concluye Carlitos Martínez Rentería.

Eusebio Ruvalcaba nos pinta su retrato en el apartado infernal “Elogio de la inconformidad”:

“Carlos Martínez Rentería pertenece a la jauría de los combativos con obra. Ha salido incorrupto. Como yo lo veo, por dos cosas. La primera, porque es un periodista congruente con sus principios… hombre de una sola pieza que a través de su palabra –hablada o escrita– denuncia la corrupción, la violencia cultural, el canibalismo literario. Y la segunda razón por la que ha salido bien librado de este lodazal es por su revista Generación… Si hubiese que pensar en un adjetivo para definirla, no me viene otro a la cabeza más que punzocortante.

“En el sentido más estricto del término es un romántico. Un despiadado y alucinante hombre de fe… Escribe poesía porque no hay otro vehículo capaz de transportarlo hacia sus interiores más profundos. Ni el alcohol ni la coca.”

Para el ascenso al paraíso, Generación rinde sentido homenaje “al amigo y colaborador tijuanense” Rafa Saavedra, fallecido en septiembre pasado.

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