STC Metro: De nuevo la corrupción parece ganar la partida

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Las autoridades del STC Metro no hallan cómo encontrar la cuadratura al círculo. Ni lo harán porque no existe. He dedicado diversas entregas de esta columna con datos verificables de cómo el nudo gordiano es la corrupción transversal y horizontal. Ante un enorme problema de corrupción nos salen con que se trata de un asunto presupuestal. Si esto pasara en Chile o en Colombia ardería Troya, pero en México no pasa gran cosa por los bajos niveles de participación y porque vivimos una democracia de baja intensidad. Veamos lo que se hace aquí en una de las orbes más grandes del mundo.

Primero. De manera sesgada el director del @stcmetroDF, Joel Ortega solicita un aumento de 3 a 5 pesos, sin plan de negocios, programa de trabajo y omitiendo, por supuesto, los problemas internos que van de los vagoneros, negocios que deberían estar prohibidos, las detenciones arbitrarias para esquilmar al ciudadano, y un largo etcétera, que pasa de autorobos en vagones a líneas y proyectos arquitectónicos mal hechos para ahorrar dinero para que llegue a las arcas del titular. Biombos de seguridad que están prendidos pero no funcionan porque sólo están ubicados como si de un mostrador se tratara. ¿Casualmente? salidas del Metro directas a centros comerciales como el de Liverpool Insurgentes en la estación insurgentes de la línea 12. Tan sólo por citar algunos de los grandes problemas del STC Metro. Por supuesto, a los corruptos que son casi todos, empezando por Joel Ortega, Director General del STC Metro, que por acción u omisión deja que las cosas sigan como están.

Segundo. En estos días el exsecretario de seguridad y ahora director del STC Metro, Joel Ortega, cabildea que se aumente el precio del boleto en perjuicio del ciudadano bajo el sofisma de que es para “mejorar el servicio”. Se trata en realidad de una estrategia para afectar a los que menos tienen en beneficio probable de los bolsillos de los gobernantes de la ciudad de México. Veamos por qué.

A) De manera sesgada Joel Ortega brinda información a la sociedad a través de los medios de que el precio del boleto del Metro de la Ciudad de México es muy barato, razón por la cual no se puede dar el servicio ideal. Esto es una abierta falsedad en razón de los siguientes elementos: 1. El costo del servicio del Metro se paga a su precio real, pero tiene dos vías de ingreso: a) El ingreso proveniente del presupuesto de egresos; es decir, de los impuestos directos e indirectos de los ciudadanos que pagan el servicio donde los que más tienen subsidian en parte a los más desfavorecidos bajo la lógica de que el Metro cumple un servicio público de la mayor importancia para la capital del país: medio de transporte e instrumento para la estabilidad de la economía, la administración pública y la seguridad de la ciudad de México; y b) El ingreso proveniente del precio del boleto que es complementario al costo real del servicio. Aumentar el precio del boleto no sólo es ajeno a una Estado democrático y social que tanto pregona el PRD sino un atentado contra el funcionamiento de la ciudad para empobrecer a los más pobres y, paradójicamente, subsidiar a los más ricos.

B) El director del STC Metro, Joel Ortega, explica como justificación del aumento del precio del boleto del Metro las tarifas existentes en las principales ciudades del mundo con datos parciales abusando de la ignorancia del pueblo y mezclando verdades a medias con mentiras completas. Conviene recordar estos datos para ubicar las cosas en su justa dirección. Efectivamente el precio del boleto en la mayor parte de las ciudades del primer mundo es mucho mayor al de 3 pesos que tiene en la ciudad de México. De manera muy conveniente Ortega omite datos fundamentales para hacer un análisis completo: el salario mínimo en la Ciudad de México es de 64.76 pesos diarios. En Nueva York, en cambio, es de 841 pesos diarios. El precio del boleto en el Metro de Nueva York es de 33 pesos. Si se compara el salario mínimo diario en Nueva York que es 13 veces mayor al del DF, y que el costo del boleto en Nueva York es 11 veces mayor que el de la capital del país, la lógica aconseja que debe bajar el precio en el DF al menos a 2.5 pesos para tener una analogía. Y debe quedar claro que en Nueva York el costo de Metro no está subsidiado ¿Por qué entonces aquí cuesta en términos comparativos más el Metro que en Nueva York? La respuesta es muy sencilla: por la gran corrupción con impunidad que hay aquí y que de haberla en Nueva York no se tolera y se sanciona. Y más o menos con algunas diferencias pasa lo mismo en las capitales más importantes del mundo, donde, por ejemplo, en Londres el precio del boleto tiene descuentos según se trate de hora pico o de horas con menor afluencia.

Tercero. Se afirma que la encuestadora Parametría arrojó como resultado que los capitalinos estarían saltando de gusto porque el STC Metro suba más de 65%. S esa encuesta está bien hecha entrevistaron a un segmento de bajo nivel social y si la hiciera a modo, como es el sello de la casa, no representa nada; es tan sólo una coartada para dar la bandera de más corrupción. No se dice nada de transparencia, menos de rendición de cuentas, lo que constituye un gran aliento a la corrupción. Se podría discutir el precio del boleto siempre y cuando los principales auditores y transparentólogos del país hicieran un estudio serio.

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