Coahuila: en busca de desaparecidos, “macro operativo” falaz

En el estado de Coahuila, donde se calcula que hay cerca de 900 desaparecidos a manos del crimen organizado, se inició este año un operativo para buscar en narcofosas a alrededor de 300 personas que en 2011 fueron masacradas por disputas entre Los Zetas. Los resultados han sido magros.  Pero además, familiares de los plagiados cuyos restos se buscan rompieron su relación con el gobierno porque, afirman, éste no ha cumplido con varios acuerdos, y anunciaron que recurrirán a instancias internacionales que puedan emprender una búsqueda profesional…

SALTILLO, Coah. (Proceso).- Durante varias semanas de 2011, la barbarie asoló los pequeños municipios de Nava y Allende, Coahuila. En esos días los semidesérticos poblados del norte del estado sufrieron la peor masacre en la historia del México contemporáneo, superando las ocurridas en San Fernando, Tamaulipas. Tres años después, el Estado mexicano comenzó un gran operativo para buscar los restos de más de 300 personas que fueron plagiadas y asesinadas. Para ello utilizan alta tecnología, pero también  métodos rudimentarios, como la tortura, con el fin de que algunos delincuentes confiesen dónde enterraron a sus víctimas.

El 18 de marzo del 2011 arribaron a la comunidad de Allende  decenas de camionetas con sicarios que tomaron la plaza principal tras cerrar los accesos por carretera. En esa fecha, los pistoleros incendiaron 10 viviendas y se llevaron a alrededor de 50 personas, entre ellas ancianos, mujeres y niños.

Los ataques a la población de cerca de 22 mil habitantes prosiguieron las siguientes semanas. En otra ocasión los sicarios llegaron cuando los lugareños realizaban una fiesta en la plaza central. Durante varios días destruyeron más casas, para lo cual utilizaron trascabos y maquinaria pesada. En total derribaron y quemaron 80 inmuebles, desde humildes viviendas hasta  residencias lujosas.

Las incursiones de los pistoleros se prolongaron hasta el mes de mayo.   Siguieron “levantando” a familias enteras, y los pobladores atestiguan que se llevaron a cerca de 300 personas.

Por los ganaderos y comerciantes secuestrados exigieron rescate. Cuando no hubo pago por ellos, los mataron y a sus familias les quitaron sus ranchos, vehículos y todo tipo de propiedades. Los hombres ricos que quedaban abandonaron sus residencias y se fueron a refugiar a Estados Unidos.

Las hordas de sicarios asolaron enseguida los poblados de Nava, Zaragoza, Nueva Unión y se extendieron hasta Ciudad Acuña y Piedras Negras, donde continuaron “levantando” personas y familias enteras durante  tres meses.

(Fragmento del reportaje principal que se publica en Proceso 1946, ya en circulación)

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