1 para 1, la comedia fílmica del individualismo nacional

Llega a nuestro país el tercer largometraje 1 para 1 de la mexicana Carolina Rivas y el inglés Daoud Sarhandi, sátira fílmica que expone el individualismo nacional y la corrupción política imperante en tiempos de crisis. En afinidad con el lema mosquetero “Uno para todos y todos para uno”, de Alejandro Dumas, desde Barcelona, donde la mancuerna cinematográfica radica, confía en que su cinta sea un llamado a la esperanza, y despertar así a la comunidad mexicana en términos de humanidad y conciencia.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El sucio juego del poder, la corrupción, la supervivencia de los migrantes en las urbes, el ambiente de las elecciones políticas y sobre todo, el individualismo de la sociedad mexicana (que además sufre de violencia y crisis económica) son los temas reflejados con buena dosis de humor negro en la película 1 para 1, de Carolina Rivas (México) y Daoud Sarhandi (Londres).

A pesar de los bruscos tópicos que abordan los realizadores, su intención “es un llamado a la esperanza para despertar a la comunidad mexicana en términos de humanidad y conciencia”, insisten.

1 para 1, que se proyecta en la Cineteca Nacional y en las salas de Cinemanía, es una comedia ubicada en tiempo de elecciones del país y un candidato a gobernador atropella a una mujer migrante embarazada.

Tras el accidente y para cubrir el posible escándalo, el candidato la esconde en un edificio de su propiedad; pero presionado por su jefe político y para no arruinar su carrera, el aspirante a gobernador echa a la calle a la chica. Otras historias se entrecruzan alrededor de la muchacha, quien busca conseguir algún cuarto para vivir, aunque su triste situación no parece importarle a nadie. El guión fue escrito por los mismos directores.

Rivas –egresada del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) y de la Escuela de Escritores (Sogem), y con estudios de teatro danza Butoh– expresa que el individualismo no sólo lo padece México, sino también el resto del mundo.

“En momentos de crisis parece que el individualismo cobra mayor fuerza. Es como la fórmula en la que únicamente el ser humano ve por sí mismo y no por los demás cuando yo creo que debería ser al contrario, pues justo en las épocas de dificultades se nos presenta la gran oportunidad de ser mucho más solidarios y más humanos, deberíamos darnos todos la mano pero en la realidad pasa al revés, por eso intitulamos al filme 1 para 1 porque ésta es la ‘fórmula’ del individualismo.”

A su vez, el productor y director de arte en 1 para 1 Daoud Sarhandi –quien estudió cine en Londres y trabajó como editor en documentales para la BBC, pero es asimismo guionista, montador, fotógrafo y diseñador sonoro de cine– menciona a Proceso que tardaron cinco años en realizar la cinta.

A pesar de que la idea central del filme gira en torno a una migrante embarazada que es desalojada y anda en busca de un lugar dónde habitar, existen diversas situaciones más que él observó en nuestro país, apunta:

“Cada circunstancia que pasa en la cinta es algo que hemos vivido de una manera u otra. El individualismo nunca se ha presentado en el cine e intentamos integrar muchos detalles de la vida cotidiana que jamás aparecen en la pantalla grande, además de que incluimos gente que nunca está personificada en el séptimo arte. Soy de Inglaterra, pero he vivido en México diez años. Hay muchas personas excluidas del cine por no ser narcos o porque no son folclóricos y por eso nosotros rescatamos a muchos personajes muy distintos, pero reales.”

Se les glosa una frase que destacan varias veces en 1 para 1: “Es la ley de la selva, ¡sálvese quien pueda!”, y Rivas –autora del cortometraje Zona cero (2003), seleccionado en el festival de Cannes, y del libro Cine paso a paso: metodología del autoconocimiento– señala que dicha máxima manifiesta y sitúa el contenido del largometraje.

 –Otro aspecto atrayente es que la trama de 1 para 1 es muy teatral, ¿pensaron siempre en esa forma de narrar?

–Al principio pensamos que la película debía ser un drama convencional rodado en locaciones, pero influyó que no hayamos encontrado el mecanismo financiero. Luego, poco a poco nos dimos cuenta que tampoco queríamos realizar un cine realista, sino todo lo contrario. Queríamos que el público se quedara con el espíritu de la sociedad mexicana, pero sin distraerse en el decorado o una escenografía inútil, quisimos que no perdiera el contenido y trasfondo de la historia por ver una serie de locaciones reales.

–Abordan la corrupción política, la manipulación electoral, la pobreza y en fin, varios aspectos sociales, ¿qué interés les surgió al incluir tantos asuntos?

De nuevo interviene Carolina Rivas:

“Es como ver a México en muchas dimensiones, en muchas capas y no quedarnos sólo en la superficie de criticar al gobierno o a un candidato sino colocarlo en una dimensión humana, donde él también tiene contradicciones porque al principio es muy humano y sin embargo, como también recibe órdenes de alguien más arriba que él, entonces le resulta inevitable ser corrupto.

–Pero en la historia de plano nadie ayuda a nadie, ¿cierto?

–Ese es el problema. Incluso la niña que quiere ayudar a la migrante embarazada buscándole casa se ve imposibilitada, los padres la castigan y la echan de su hogar…

Advierte que en 1 para 1 no hay ninguna respuesta, ni negativa ni positiva (“es muy difícil ostentar una conclusión en el filme, eso se lo dejamos al espectador”). Por supuesto, indica, no es una trama completamente local: “Creo que la cinta es un retrato de todas las sociedades del mundo”.

Creador del volumen Evil doesn’t live here: Posters from the Bosnian war (El mal ya no vive aquí: Carteles de la guerra de Bosnia) publicado en Nueva York y Londres, Sarhandi ejemplifica con lo que sucede en Inglaterra:

“¡Imagínate, ahora mismo en el Reino Unido hay 25 niños viviendo en la pobreza!”

Coinciden los realizadores que ese dato los impresiona. Toman el teléfono desde Barcelona, España, donde ahora residen como pareja, y platican que al ver 1 para 1, el público ibero tomó la cinta como una advertencia pues “hacia allá van”. Rivas suma:

“Pensé que no iban a comprender aquí en España el largometraje porque existe mucho contexto mexicano, pero curiosamente la entendieron y manifestaron que existen casos muy parecidos en otros lugares. Me gusta la palabra ‘advertencia’, y si a través del humor negro se puede despertar la autocrítica, eso sería muy beneficioso. Es como una tragedia donde siempre está incluido el humor. Las imágenes te hacen reflexionar sobre ti mismo.”

El reparto principal lo conforman Nallely Cardona (la mujer migrante), Itzel Mendoza (la niña), Fernando Rojasbarr (el candidato), Tony Alva (el músico), Clarisa Rendón (la mesera) y Ricardo Mendoza (tío de la niña).

El proyecto es de Creadores Contemporáneos, la empresa productora fundada en México hacia el 2008 con la que Rivas y Sarhandi realizaron los documentales El color de los olivos (México-Palestina, 2006), ganador de siete reconocimientos internacionales, y Lecciones para Zafirah (México, 2011), el cual obtuvo ocho premios mundiales.

Al subrayar si los temas no dificultaron la distribución en México, despuntan que no, ya que siempre Macondo Cine Zafra Video ha mercantilizado sus trabajos anteriores, “cuando les ofrecimos esta nueva película estuvieron muy entusiasmados, nosotros estamos contentos porque la película se proyecta ya y en breve recorrerá algunos estados de la República Mexicana”, finalizan.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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