WSJ balconea de nuevo a Videgaray por la “compra inusual” de la casa de Malinalco

MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El empresario favorito del presidente Enrique Peña Nieto, Juan Armando Hinojosa no habría obtenido ninguna ganancia al vender la famosa casa de Malinalco al titular de Hacienda, Luis Videgaray, reveló el diario estadunidense The Wall Street Journal (WSJ).

Con ello, destaca la publicación neoyorquina, se “socava la sugerencia del señor Videgaray que el trato fue hecho exclusivamente por interés comercial”.

Datos del Registro Público de la Propiedad revisados por WSJ, muestran que Hinojosa, “el hombre que está en el centro de las acusaciones de tráfico de influencias turbulentas de la administración del presidente Enrique Peña Nieto”, vendió la propiedad a Videgaray en octubre de 2012 al mismo precio que la firma inmobiliaria de Hinojosa la compró 10 meses antes.

El nuevo reportaje de WSJ, firmado por el reportero Juan Montes, compara datos del gobierno que muestran que los precios al consumidor subieron un 3.5 por ciento en el tiempo entre las dos ventas. Entre el cuarto trimestre de 2011 y 2012, los precios inmobiliarios en el Estado de México, donde se encuentra la casa, también subieron un promedio de 3.5 por ciento.

Dice WSJ. “A pesar de que (Videgaray) no ha sido acusado de un acto ilegal, ésta y otras ofertas de propiedad han alimentado un escándalo por supuesto tráfico de influencias y expuesto los amplios vínculos entre políticos y empresarios del Estado de México”.

Videgaray Caso ha negado las acusaciones de irregularidades, y en una respuesta escrita a las preguntas del propio WSJ dijo que la compra de la propiedad se realizó a valor de mercado “tanto en términos de la cantidad pagada y la tasa de interés”

El diario estadunidense recuerda que las empresas propiedad de Hinojosa Cantú han ganado cientos de millones de dólares en proyectos de obras públicas durante el tiempo en que Peña Nieto fue gobernador del Estado de México, de 2005 a 2011, y donde Luis Videgaray sirvió como Secretario de Finanzas, entre 2005 y 2009.

Esas ganancias de contratos, dice el periódico, se han extendido ahora que Peña es Presidente.

La compra “fue inusual”, describe la nota de WSJ, pues Videgaray tomó una hipoteca con una pequeña firma inmobiliaria propiedad de Hinojosa en lugar de una institución financiera. Esa empresa le prestó unos 532 mil pesos, de acuerdo con lo divulgado el mes pasado por el propio titular de la SHCP. La tasa de interés aplicada fue del 5.31 por ciento, que está por debajo de la tasa promedio de más del 12 por ciento que los bancos locales ofrecían en 2012, según datos del Banco de México.

“Videgaray defendió la tasa de interés que pagó, diciendo que era más alta en comparación con los rendimientos de renta fija en el mercado. La tasa de interés se contrató ‘con un prestamista privado que no aplica los costos bancarios de capitales vinculados a los requisitos de capital, las cargas regulatorias y similares’”, cita.

Por razones financieras, agrega, el funcionario dijo que él pagó la hipoteca en su totalidad 15 meses más tarde.

“Videgaray dijo que el acuerdo de propiedad fue transparente y que los registros que documentan la compra son de dominio público, aunque se negó a una petición para mostrar un recibo de la transacción real”, plantea la información del WSJ.

El WSJ recuerda que “las acusaciones de tráfico de influencias surgieron en noviembre, cuando un equipo de periodistas locales de investigación (Carmen Aristegui) reveló que otra empresa propiedad del señor Hinojosa” construyó la ya famosa Casa Blanca, donde vive o vivía la familia presidencial.

El diario reporta que el empresario Hinojosa, de 59 años, se ha negado a comentar su participación en las transacciones tanto con Angélica Rivera como con Luis Videgaray.

Finalmente, WSJ destaca que “los índices de aprobación de Peña Nieto han caído a su mínimo, luego de que él forcejeó para contener el escándalo de la propiedad de su esposa, justo cuando el país estaba paralizado con el secuestro de 43 estudiantes por la policía local en el sur de México y entregados en manos de una banda de narcotraficantes locales para ser asesinados”.

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