El retorno de la serpiente… muestra para conocer a Mathias Goeritz

MÉXICO, D.F. (apro).- Una serie de cuestionamientos sobre la obra pero también acerca de la vida y la persona de Mathias Goeritz (Danzig, 1915-DF, 1990) llevaron al historiador y crítico de arte Francisco Reyes Palma a realizar una suerte de viaje por archivos, libros, obras e incluso llegar físicamente al sur de España donde el escultor y arquitecto se nutrió de la creatividad de otros artistas.

Parte del resultado de ese trabajo es la exposición El retorno de la serpiente. Mathias Goeritz y la invención de la arquitectura emocional, inaugurada el 28 de mayo en el Palacio de Iturbide, luego de haberse presentado en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, de noviembre de 2014 a abril pasado, curada por el especialista del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Justo en aquel recinto español, en el cual la muestra fue visitada por 130 mil personas, el investigador ofreció una conferencia, como parte de las actividades paralelas, en la cual hizo ver que no obstante Mathias Goeritz fue una figura crítica, que cuenta en su haber con varias publicaciones y estuvo siempre presente en la prensa, en donde “fue muy querido”, es un personaje poco conocido.

Recordó incluso que en cierta ocasión le pidieron una nota para una revista y decidió titularla El enigma de Mathias Goeritz porque hay información “que enturbia el panorama” y es necesario despejarlo, hacer menos especulación, e introducirse realmente en el trabajo del artista.

El investigador del INBA relató que en su trabajo partió de “una batería de preguntas: Si sufrió persecución en el régimen nazi o como alemán de su tiempo cumplió con el programa militar; si las autoridades españolas lo acogieron bien, como a tantos alemanes, o lo acosaron por sus actos de disrupción cultural; si fue protestante, judío o una especie de artista beatífico-católico, un judío católico beato o no beato”.

En su larga disertación recordó, en alusión a ese desconocimiento, que artistas como Gabriel Orozco se desmarcaron del artista germano-mexicano cuando se abrió el edificio El Eco, “una de sus obras fundamentales”. Evoca que Orozco dije:

“Nosotros nos desmarcamos del autor porque era reaccionario.”

Y él reviró:

“De entrada, quiere decir que hay un gran desconocimiento sobre el trabajo de Goeritz para reducirlo a una frase de artista reaccionario y católico.”

La exposición, que cuenta con la asesoría de Cristina Gálvez Guzzy, exdirectora del Museo de Arte Internacional Rufino Tamayo, reúne 500 obras de diversos formatos, pertenecientes a alrededor de 50 colecciones de México, España, Inglaterra y Estados Unidos. Hay pintura, escultura, fotografía, maquetas y dibujos, además de material bibliográfico y documental.

Reyes Palma explicó en su presentación en el Reina Sofía que en el proceso de definición de la exposición fue afinando un eje que consideró clave. Se refirió entonces a su participación en lo que llamó “la guerra fría cultural”, iniciada aproximadamente en 1948.

En esa “pugna cultural” Mathias Goeritz “jugó un papel fundamental”, y adoptó “una línea de defensa de una cierta modalidad de arte no representativo, no figurativo y no de mensaje”.

Y es ahí cuando decide que su investigación no puede dejar fuera a España, pues ahí están las raíces de ese conflicto cultural. En la muestra se pueden ver las obras donde denota “los préstamos” artísticos que se hace: Toma la línea expresiva de Joan Miró y la idea de la escultura del madrileño Ángel Ferrant, iniciador de la escultura cinética:

“De Ferrant, en combinación con Calder toma esta idea de la escultura como un elemento móvil.”

Elabora esculturas articuladas, ensambladas e incluso realiza algunas en las cuales el usuario del objeto puede transformarlas.

Se incluyen también en la selección de obras creaciones de Alexander Calder, Lucio Fontana, Yves Klein, Kati Horna y Germán Cueto, para complementar el discurso de la exposición.

Como parte de la exposición se editó un catálogo que permite un acercamiento al trabajo de Goeritz, desde su llegada a México en 1949. Incluye un listado de escritos, manifiestos y catálogos, entre otros documentos, que forman el archivo que Mathias Goeritz reunió y que actualmente se encuentra en el INBA.

La exposición estará abierta al público en el Palacio de Iturbide (Madero 17, Centro Histórico) hasta septiembre próximo. La entrada es gratuita, posteriormente estará en el Museo Amparo de Puebla.

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