Más en torno a El golpeador que quiere ser delegado en Benito Juárez De Jesús González Schmal

Señor director:

Me refiero a la carta de respuesta de Christian von Roehrich (edición 2015) al reportaje de Álvaro Delgado que, con el título de El golpeador que quiere ser delegado en Benito Juárez, se publicó en Proceso 2013.

“Von” –como se autopublicitó en la pasada campaña hasta obtener un supuesto triunfo para el PAN como delegado de la Benito Juárez– pretende sorprender al lector al darse por “inocente” de los delitos de lesiones, amenazas y daño en propiedad ajena en agravio del ciudadano Román Lázaro Tapia, simplemente porque dice no haber sido “citado por ninguna autoridad competente” respecto de la averiguación previa registrada en febrero de 2014 como FBJ/BJ-3/T2/00328/14-02.

A año y medio de ocurridos los hechos, la víctima denuncia la lenidad de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, así como la obstaculización de la investigación ministerial por parte de la Asamblea Legislativa. No se han atrevido a molestar al acusado para que responda de sus actos.

El denunciante soporta su dicho en acta formal levantada al efecto y con testimonios irrefutables. Lo avalan también los numerosos videos que circulan, en donde “Von”, en estado de ebriedad y bajo el efecto seguramente de estupefacientes, agrede a otras personas en un antro, y recientemente en un taller mecánico, donde pretende golpear a uno de sus empleados.

Si alguien tiene el valor civil de hacer una denuncia no puede ser revictimizado por las autoridades encargadas de procurar justicia ni, mucho menos, por los órganos de representación a los que pertenece el delincuente.

En Brasil no valieron las influencias de dos sujetos de la administración panista actual de Jorge Romero (Eguren y Medina Pederzini), y los sometieron a proceso por una conducta delictiva contra una dama y su esposo. Por lo que se ve, aquí sí, la prepotencia y la violencia entrarán en su tercer lustro de impunidad.

Atentamente

Jesús González SchmalT

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