“El Yugo Zeta” en Coahuila: control de penales, secuestros, matanzas, quema de cuerpos…

Ante “la represión sufrida por la CNTE”, urge a la solidaridad

Señor director:

Abramos los ojos. Desde el regreso del PRI al gobierno federal, los dueños del poder, la plutocracia, decidieron hacer del régimen autoritario un poder fascista; imponer un modelo económico que atenta contra la vida, el pueblo y la cultura; propiciar o ejecutar masacres y atentados cometidos por grupos delincuenciales o fuerzas gubernamentales; realizar reformas antipopulares y antinacionales, así como recurrir al uso masivo de policías y militares para reprimir abiertamente a opositores.

Es indiscutible: Para los dueños del poder, ésta es una guerra dirigida a acrecentar su dominio en contra del pueblo, el cual, según ellos, no tiene derecho a oponerse a sus privilegios y planes de explotación, despojo y exterminio.

Creo entender que el movimiento social, cualesquiera que sean sus expresiones, da por hecho que todos los escenarios de la lucha son adversos: electoral, medioambiental, sindical-laboral, educativo, defensa territorial, soberanía alimentaria, legislativo, resistencia cultural, protección de la economía popular, feminicidios, tratados internacionales que nos subordinan, transgénicos, abusos fiscales, derechos humanos… Estas luchas sociales se expresan en manifestaciones, rechazos, boicots, votos, ocupaciones, paros, huelgas…

Algunas acciones son de carácter reivindicativo, otras de resistencia, unas más de oposición al régimen y algunas antisistémicas. Todas son realizadas por sectores del pueblo, unos hartos de su situación injusta e inhumana, otros con una visión política radical y transformadora. Todas, ocurriendo en el marco del sistema capitalista neoliberal, superexplotador, despojador, depredador, delincuencial, genocida.

La represión sufrida por la CNTE y los trabajadores de la educación de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Puebla y otros estados es un golpe asestado al conjunto del movimiento social y, por lo tanto, es urgente la solidaridad y la denuncia. Actualmente Juchitán, como en 1977 y 1983, rechazará un nuevo estado de sitio policiaco-militar.

Es hora de hacer a un lado nuestras diferencias e identificar lo que nos puede unir: Quizá la unidad pueda darse entre aquellos que andamos con dignidad el mismo camino; entre quienes criticamos, resistimos y nos oponemos al mismo enemigo; entre los que estamos, en menor o mayor grado, en la misma franja de riesgo; entre los que,  aun  teniendo objetivos diversos, consideran que éstos no se contraponen y por eso pueden construir y pugnar por una agenda de todo el pueblo. (Carta
resumida.)

Atentamente

Leopoldo de Gyves de la Cruz

Juchitán, 8 de junio 2015

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