Acusa a autoridades de evadir un caso de alienación parental

Señor director:

Hago del conocimiento público la dilación e indiferencia por resolver un caso de “alienación parental” sobre el que las autoridades tienen elementos para actuar.

Lo anterior se deriva de la actitud insensible e incongruente de la juez del Segundo Juzgado Familiar del DF, Miriam Olimpia Lozano Rodríguez (expediente 971/2011).

Fueron varias las determinaciones que hice valer mediante la Sala Cuarta Familiar o Juzgados de Distrito porque la juez se desentendió. Es un descrédito que ella “ya no quiera llevar el caso” y lo remita a otro juzgado cuando ha sido de su competencia. ¿En qué trabajo alguien se desliga de su responsabilidad sin mayor consecuencia? Sólo ocurre en México, y es lamentable la existencia de un sistema judicial anquilosado, soberbio y que goza de privilegios absurdos.

Resulta igualmente inadmisible que este asunto haya llegado ante instancias de la PGJ, donde los agentes del MP mencionan reiteradamente que existe “alienación parental”. Inclusive remitieron el caso al Área Biopsicosocial, sin que mi contraparte se presente a realizarse pruebas psicológicas y sin que se le sancione por incumplimiento de sus obligaciones de crianza.

Además, en audiencia pasada, el representante legal de la contraparte, Norberto Enrique Garmendia Flores, me empujó y ofendió al secretario de Acuerdos. No hubo por ello mayores consecuencias. Cabe señalar que, anteriormente, otro representante legal de la contraparte, Óscar Rivera López, igualmente me agredió y amenazó en la vía pública. Esto denota la vileza con que algunos abogados de la materia familiar trabajan como mercenarios.

Es indignante que el tema de “alienación parental” no sea tratado con el debido rigor, penalidad y eficacia en nuestro sistema jurídico mexicano. Es del conocimiento del secretario de Acuerdos de la Cuarta Sala Familiar, Claudio Subías Fuentes (Toca 55/2015), que en torno a este caso expresé, sin remordimiento, “que la impartición de justicia en México es un asco”.

Para mí no es un aliciente saber, como recientemente me dijo el licenciado Subías, que, “como mi caso, hay otros peores”. Quisiera que por un momento mi hija fuera de su familia, y que en su ámbito estuviera el resolver la “alienación parental”.

No es posible que las autoridades del DF sean ajenas e insensibles ante este problema psicosocial de la mayor relevancia. He recurrido ante la CNDH, la PGJ, la Cámara de Diputados y la Judicatura, pero nadie toma cartas en el asunto.

Los que más resultan afectados ante dicha problemática son los menores, quienes son tratados como “moneda de cambio” o “carne de cañón”, envueltos en deseos de venganza y pecuniarios de quien ejerce “guardia y custodia”.

Desafortunadamente, son cada vez más frecuentes los expedientes de “alienación parental” ligados a los “Centros de Convivencia” adscritos al TSJDF. Para mí es incongruente que un supuesto “gobierno de izquierda” se desentienda de la realidad y prefiera enfocarse en cambiar el nombre del DF por “Ciudad de México”, o bien, convertir en campo de beisbol la Plaza de la Constitución, cuando hay asuntos de mayor relevancia que afectan a los niños y niñas del DF.

Atentamente

José Luis Hernández Jiménez

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