Acerca de Los partidos le advierten al “Bronco”: negocia o negocia

De Noé Jaén Pérez

Señor director:

Le solicito difundir en Palabra de Lector las siguientes reflexiones, motivadas por el reportaje que, en Proceso 2016, se tituló: Los partidos le advierten al “Bronco”: negocia o negocia.

Los dirigentes estatales del PRI, Eduardo Bailey Elizondo, y del PAN, José Alfredo Pérez Bernal, se equivocan al afirmar que Jaime Rodríguez Calderón, gobernador electo de Nuevo León, debe negociar con los partidos o sus representantes para poder gobernar eficientemente la entidad.

Esas declaraciones no hacen más que confirmar el dolor que les causó el revés político que tuvieron el pasado 7 de julio mediante el voto popular.

Se olvidan de que constitucionalmente el fin de los partidos políticos es promover la participación del pueblo en la vida democrática, haciendo posible el acceso de los ciudadanos al poder público de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan. Sin embargo, las candidaturas independientes rompieron con un esquema cansado y explotado a mansalva, puesto que cualquier ciudadano que no comulgue con los estatutos y fines de un partido puede, constitucionalmente también, proponerse como candidato a un puesto de elección popular con sus propios programas, principios e ideas para obtener el apoyo popular. Esto significa que no es necesario transigir de modo alguno con cualquier plataforma partidista.

Lo anterior no significa que Jaime Rodríguez concentre el poder en su persona, puesto que los partidos no son los contrapesos del Poder Ejecutivo. Para eso están el Legislativo y el Judicial. Así, es correcta la afirmación y el objetivo del gobernador electo de dialogar directamente, sobre todo, con los alcaldes y diputados, no así con sus cúpulas partidistas, puesto que se debe dejar bien claro que en última instancia los puestos de elección popular son del pueblo y para el pueblo, no de y para los partidos políticos. Que en un momento dado los alcaldes y diputados deban defender y/o hacer valer los programas, principios e ideas que los llevaron a la representación popular, es una cuestión muy diferente a promover los intereses partidistas e inclusive personales.

Yo veo en las declaraciones de Bailey y Pérez Bernal una expresa amenaza de no permitir que Rodríguez Calderón realice su plan de gobierno si éste, más que negociar, no se ajusta a las pretensiones de sus institutos políticos.

En efecto, cuando ambos dirigentes señalan que Rodríguez Calderón “no creó las reglas del juego político ni de la gobernabilidad”, se olvidan de que ésta se halla regida y marcada por la ley, y que en el juego político cada quien elige o desecha a los jugadores que desee. Rodríguez Calderón ha decidido gobernar conforme a la ley y ha escogido a sus jugadores políticos, que son los alcaldes y diputados.

Hasta el momento las propuestas del gobernador electo son buenas, y por ello se debe dar un puntual seguimiento al desarrollo de las mismas, pues la mesa está puesta y las cartas repartidas, esperando únicamente que en verdad los ganadores sean los gobernados.

Atentamente

Noé Jaén Pérez

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