La CNDH exhibe omisiones de la PGR en caso Ayotzinapa

MÉXICO, D.F., (apro).- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exhibió fallas en la investigación de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre los hechos violentos del 26 y 27 de septiembre pasados en Iguala, Guerrero, en los que desaparecieron 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

El ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, informó en conferencia que, además de fallas, hubo omisión en la práctica de diligencias ministeriales federales y locales y falta de atención a las víctimas del caso por parte de los gobiernos federal, estatal y municipal.

Durante la presentación del documento “Estado de la Investigación del Caso Iguala”, dijo que la CNDH hizo 32 observaciones y propuestas a autoridades de los tres niveles de gobierno para evitar la repetición de los hechos, los cuales calificó como “el más grave conjunto de violaciones a los derechos humanos –además de un cúmulo de crímenes de todo orden–, de cuantos haya memoria reciente en este país”.

Entre las observaciones hechas por la Comisión destaca la petición a la PGR de realizar una “adecuada reconstrucción” del ataque y desaparición de los estudiantes.

Jesús Murillo Karam fue el encargado de esa investigación como titular de la PGR, luego reconocido por su famosa frase de “Ya me cansé”. Ante la demanda de justicia de la sociedad, el pasado 27 de febrero dejó la dependencia y fue relegado a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

Según el documento de la CNDH, en el expediente (de la PGR) “se advierten recreaciones individuales de un segmento de la ‘Ruta de desaparición’ de acuerdo a testimonios singulares de algunos involucrados, diligencias aisladas que, a juicio de esta Comisión Nacional no reúnen los requisitos legales para estimarlas como una reconstrucción de hechos”.

El organismo consideró necesario la implementación de medidas para lograr un “mayor acompañamiento y apoyo” a la víctimas y a sus familiares pues “a la fecha no han recibido toda la atención, asistencia y apoyos a los que tienen derecho conforme al marco normativo vigente en México sobre la materia”.

También señaló la falta de realización de diligencias ministeriales, tanto federales como locales, que, dijo, “serían de utilidad para lograr una investigación exhaustiva e integral de los hechos; la no ejecución de órdenes de aprehensión”.

Incluso, destacó la omisión del gobierno por “la falta de medidas que contribuirían a generar un entorno con mayores condiciones de seguridad en el municipio de Iguala”.

Barbarie, abandono y olvido

Durante la presentación del documento, el presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, consideró de “extrema gravedad” los hechos ocurridos hace diez meses, debido a “su deshumanizada naturaleza, por la forma como se ha hecho evidente el rompimiento del Estado de Derecho, por la violencia contra los valores fundamentales de las víctimas, y por el respeto a la vida, la libertad, la seguridad, la integridad y la dignidad humana”.

Por estas razones, dijo, “no es momento ni de callar ni de olvidar”.

Según su valoración, el caso Iguala “ha probado el grado de barbarie al que se ha llegado, el abandono de la ley y el olvido de la justicia”.

Acompañado de José Larrieta, titular de la Oficina Especial para la Investigación del Caso Iguala, el ombudsman nacional comentó que en estos hechos “se visibiliza el desprecio por la vida, la inhumanidad, la connivencia entre autoridades y delincuentes, el triángulo perverso entre encubrimiento, complicidad e impunidad, miserias que han sido mezcladas para sepultar el respeto y la convivencia justa y civilizada”.

Esta tragedia, añadió, se acentúa “más allá de Iguala, por los hallazgos de cadáveres sepultados en decenas de fosas clandestinas, sin nombre, sin identidad, sin tiempo, sin nada”.

González Pérez dijo que el compromiso y obligación de la CNDH es “intensificar su trabajo y esfuerzo, tomando como premisa el que estos horrores no se repitan jamás”.

Y llamó a “romper la alianza entre el crimen y el poder, entre la delincuencia y la autoridad”, pues advirtió que “sin esa ruptura nunca se alcanzarán ni la paz ni la justicia en México”.

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