Acecha pobreza extrema a 200 millones de personas en el mundo

Londres (apro).- Unas 200 millones de personas más en todo el mundo quedarán atrapadas en un círculo de pobreza extrema para 2030… a menos que sus ingresos salariales aumenten a un mayor ritmo que aquellos que perciben las personas ricas, advierte un informe de la organización no gubernamental Oxfam.

Esta organización con sede en Londres utilizó cifras oficiales del Banco Mundial para hacer sus proyecciones. Con base en ellas advierte que si las autoridades mundiales no actúan rápidamente, dentro de los próximos 15 años al menos 200 millones de personas más en el planeta vivirán con poco más de un dólar diario, insuficiente para cubrir sus necesidades básicas.

Oxfam pide que los gobiernos establezcan medidas globales –entre ellas, profundas reformas impositivas–, y un aumento de salarios e inversión en servicios públicos como salud y educación, para hacer que la erradicación de la pobreza extrema “se convierta en una realidad”.

La organización hizo tal llamamiento en vísperas de que en la sede de Naciones Unidas en Nueva York los líderes mundiales aborden los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio. Se trata de ocho propósitos de desarrollo humano fijados en el año 2000 por 189 países de la ONU, entre ellos: erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, garantizar la sustentabilidad del medio ambiente y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

En enero pasado, el reporte anual de Oxfam había concluido que al menos que se combatan los altos niveles de desigualdad social, para el próximo año el 1% de la población más rica del planeta tendrá más riqueza que la del resto de la población mundial combinada.

Francoise Vanni, directora de campañas y políticas internacionales de Oxfam, afirmó que el fin de la pobreza extrema “está a la vista, pero se requieren acciones concretas”.

“En los próximos 15 años podríamos estar en un mundo donde todas las personas tengan los recursos básicos que necesitan para vivir y alimentar a sus familias. Pero esto no ocurrirá a menos que las autoridades globales actúen para reducir la creciente desigualdad que condena a millones de mujeres, hombres y niños vulnerables a vidas mucho más difíciles y cortas que las que deberían tener”, destacó la experta británica.

“Los líderes mundiales enfrentan un desafío histórico. Ellos saben que las riquezas de sus países no necesariamente llegan a los que menos tienen, así que para que estos objetivos del milenio se hagan realidad, las autoridades deben desafiar intereses personales que están ampliando la brecha entre los más ricos y aquellos que menos tienen”, continuó Vanni.

En su reporte, titulado Desigualdad y fin de la pobreza extrema, Oxfam concluyó que si los ingresos del 40% de las personas más pobres en los países en desarrollo crecieran un 2% más rápido que el promedio registrado entre 1990 y 2010, los niveles de pobreza extrema en el mundo se reducirían hasta 5.6%.

Agregó que si ello ocurriera, al menos 700 millones de personas escaparían de la pobreza extrema en las próximas dos décadas, en muchos casos evitando la hambruna y la muerte.

Con respecto a los riesgos por el cambio climático y la creciente vulnerabilidad para los más pobres por eventos climáticos extremos como inundaciones, sequías y temporales, señaló que “muchos países no están haciendo suficiente”.

“Lograr un acuerdo climático en la próxima reunión de París (COP21) para prevenir el calentamiento del planeta en más de dos grados centígrados y proveer a los países más pobres de recursos para ayudarlos a adaptarse, será crucial si se busca reducir el número de personas que viven en la pobreza extrema”, agregó.

Oxfam explicó que 3% de la población mundial sufrirá además de pobreza extrema “esporádica” como resultado de conflictos, desastres naturales y otros “shocks externos”.

Además, sostuvo que una mayor inestabilidad en Medio Oriente por guerras, y la incapacidad de los gobernantes y de la comunidad internacional para resolver los conflictos bélicos a largo plazo “seguirán interrumpiendo cualquier progreso logrado hasta ahora”.

“Hemos reducido la pobreza en los últimos 15 años, pero podríamos haber hecho mucho más. Si los líderes mundiales buscan mantener sus promesas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio para erradicar para siempre la pobreza extrema en los próximos 15 años, es esencial que combatan la desigualdad”, continuó Vanni.

De acuerdo con OXFAM, los ministros de Finanzas del G-20, que se reunirán el próximo mes en Lima, “tendrán una oportunidad única para aumentar la lucha contra la evasión fiscal de grandes corporaciones, al tratar de progresar hacia reglas impositivas globales”.

“Esto garantizará que las multinacionales paguen sus impuestos en los países donde generan las ganancias, como también ponga fin a los gravámenes impositivos para los más pobres, que fuerza a los países en desarrollo a perder ingresos vitales”, sentenció.

Según el organismo humanitario, eliminar la pobreza extrema estructural “será un esfuerzo hercúleo”.

“El éxito logrado en la reducción de la pobreza durante los años de los Objetivos de Desarrollo del Milenio se basó en el éxito de las economías emergentes. Lograr los nuevos objetivos precisará de más progreso en las economías emergentes, en particular de India, donde el 30% de su población vive en la pobreza extrema, aunque también en países como la República Democrática del Congo, Etiopía y Níger”, agregó.

“Todos los gobiernos, ricos o pobres, deben luchar contra la desigualdad extrema en sus estrategias nacionales, y responsabilizarse con políticas destinadas a asegurar que todos tengan una oportunidad razonable para prosperar, no sólo algunos pocos”, indicó el informe.

En lugar de tratar los ingresos desiguales como uno de muchos problemas, “las riquezas extremas y la pobreza extrema deberían ser vistos como dos síntomas concurrentes de una sociedad disfuncional”.

“Los gobernantes mundiales merecen reconocimiento por haber hecho semejantes promesas ambiciosas para erradicar la pobreza extrema, y reconocer que para lograrlo deben luchar contra la desigualdad. Ahora deben mostrar que están preparados para tomar las acciones necesarias y cumplir con las promesas hechas”, concluyó.

Un estudio reciente del Instituto de Desarrollo Internacional (ODI), con sede en Londres, había indicado que 200 millones de los mil 100 millones de personas que vivían en la pobreza extrema en 2010 podían haber escapado a esos niveles de necesidades “si los más pobres se hubieran beneficiado igualitariamente de los ingresos de ganancias durante el período en que se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Ese documento también concluyó en los países en desarrollo los ingresos del 40% de la población más pobre “crecieron a un ritmo más lento que el promedio durante los últimos diez años”.

El informe del ODI dio como ejemplo los casos de China y Vietnam, cuyos ingresos por habitante crecieron en promedio 5% entre 1990 y 2010.

“Mientras que en ambos países los niveles de pobreza cayeron rápidamente en las últimas dos décadas, los ingresos en Vietnam fueron mejor distribuidos y ahora la proporción de personas que vive en la pobreza extrema ha caído del 64% al 4%”, indicó ese informe.

En el caso de China, que contaba con niveles de pobreza del 55%, una distribución menos equitativa de las ganancias en la población, “hizo que la reducción de la pobreza extrema cayera al 11%”.

“En China la población tiene el doble de chances de vivir en la pobreza extrema comparado con Vietnam”, destacó.

El efecto acumulativo de la creciente desigualdad en los países tiene un impacto significativo en las cifras de pobreza global.El ODI calculó que si en todas las naciones el crecimiento fuera equitativo, con un 40% de la población más pobre cuyo salario crece al mismo ritmo que los ingresos del promedio de la gente, los índices de pobreza extrema habrían sido sólo del 13% en 2010, tres puntos menos que los índices actuales, del 16%.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) considera que algunos países han logrado grandes progresos en el logro de reducir la pobreza extrema. Sin embargo, señala que “los resultados siguen siendo desiguales”.

Explicó que India y China se encuentran bien encaminadas para alcanzar por lo menos el objetivo relativo a los ingresos, pero advirtió que alrededor de 221 millones de indios y 142 millones de chinos están crónica o gravemente desnutridos.

También subrayó que más de la mitad de las personas desnutridas, 60%, se encuentran en la región de Asia-Pacífico. 30% de los recién nacidos en Asia meridional en 2003 tenían bajo peso, el mayor porcentaje en el mundo, explicó UNICEF.

“Casi con toda seguridad, la mayoría de los países de África Sub-sahariana no lograrán alcanzar los objetivos para erradicar la pobreza extrema. En esta región hay 204 millones de personas hambrientas y es la única del mundo donde hay cada vez más casos de hambruna. Más de un 40% de los africanos no pueden incluso conseguir los alimentos suficientes para resolver sus necesidades diarias”, denunció el organismo.

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