Denuncian que magnitud de desapariciones rebasó al Estado

MÉXICO, D.F. (apro).- Autoridades mal coordinadas, indiferentes o mal capacitadas, falta de recursos para los laboratorios forenses, ausencia de protocolos de búsqueda: el Estado mexicano está rebasado y carece de voluntad para enfrentarse a la magnitud de la desaparición de personas, comentaron hoy académicos, familiares de víctimas y servidores públicos durante el segundo día del Foro Internacional sobre Personas Desaparecidas en México, que se llevó a cabo en la Universidad Autónoma de México (UAM) Xochimilco.

Si bien afirmó que su propósito no consistía en “justificar o disculpar a los forenses”, Mariana Ruiz Hernández, experta en genética en el Instituto en Ciencias Forenses del Distrito Federal, lamentó que “la cantidad de trabajo nos rebasa, las técnicas desgastan mucho, y hemos pedido recursos, personal y capacitación que no nos han dado”.

“Algunos estados no tienen laboratorios de genética forense, lo que nos lleva una carga de trabajo complicada”, afirmó la especialista, al subrayar que “apenas estamos digitalizando las bases de datos genéticos”.

Sol Berenice Salgado Ambros se desempeña desde hace un año como titular de la Fiscalía Especial para la Investigación de Personas Desaparecidas, no Localizadas y Ausentes de la Procuraduría del Estado de México, lo cual representa una “tarea titánica”, según ella.

La funcionaria reconoció que “todavía existen fallas en los mecanismos de búsqueda”, citando el ejemplo de una madre que encontró al cuerpo de su hija en un Semefo mexiquense.

Pese que ella interpuso el reporte ante las autoridades de la entidad, éstas no habían encontrado el cuerpo, ya que estaba consignado como el de una mujer de 40 años.

“Existe un problema de malas descripciones de víctimas y de mala clasificación de los cuerpos”, reconoció para luego precisar: “Nos enfrentamos a mucha desconfianza que tiene mucha razón de ser”.

Y subrayó, con un tono condescendiente, que el encuentro que sostuvieron el pasado jueves 24 los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa con el presidente Enrique Peña Nieto “demostró que el Estado todavía tiene mucho que aprender de los familiares”.

Una madre, que lleva 10 años buscando a su hija, a la que desaparecieron policías mexiquenses, tomó el micrófono y preguntó a Salgado: “Hace 10 meses la Procuraduría nos dijo que los expedientes que recolectemos habían desaparecido. ¿Qué sigue? ¿A quién sancionamos? ¿Qué hacemos?”. La funcionaria prometió que el caso no quedará impune.

Búsqueda ciudadana

Frente a un público esencialmente conformado de madres de desaparecidos –en su mayoría de Nuevo León, Tamaulipas o el Estado de México–, los distintos ponentes reiteraron que el principal objetivo de las familias es encontrar a sus seres queridos.

Y para ello se han convertido en “expertas forenses”.

Conocen y respetan la cadena de custodia, saben recolectar evidencias sin contaminar las escenas ni los materiales, visitan con frecuencia los Semefos, tienen conocimiento en materia de odontología, genética y dactilografía, realizan mapeos de la criminalidad organizada, aprendieron a triangular posiciones y se enfrentaron con la incapacidad de las autoridades.

De hecho, desde hace cuatro años familiares de desaparecidos elaboran un “Biobanco” ciudadano de ADN con tecnologías accesibles y fáciles de utilizar, mediante las cuales recogieron los datos genéticos de 400 personas. La organización Ciencia Forense Ciudadana parte del principio de que no se puede esperar que el Estado resuelva las desapariciones.

A través de sus redes, los familiares organizados se capacitan y enseñan a los demás cómo actuar para buscar a sus desaparecidos.

Uno de los aspectos más importantes, subrayaron, consiste en describir con el máximo grado de precisión las características físicas, los tatuajes o piercings, la ropa, el llavero o la cartera, todo pues lo que traía esta persona en el momento de su desaparición.

“El tiempo es nuestro peor enemigo. Es implacable: borra todas las huellas, los rastros, las evidencias, todo”, explicó María Guadalupe Aguilar Jáuregui, integrante de Ciencia Forense Ciudadana.

“Están cambiando la forma de cómo se practican las ciencias forenses”, subrayó la criminóloga Arely Cruz Santiago, al recordar que este fenómeno de “búsqueda ciudadana” no es específico a México, pues se ha observado en Colombia, Argentina o Guatemala.

Sin embargo, aseveró que esta labor resulta más complicada y peligrosa en México, ya que muchas veces llevan a cabo las búsquedas en condiciones de conflicto.

“El agente del Ministerio Público me redirigió hacia la Marina y el Ejército para visitar el lugar donde desaparecieron mis familiares. Me dijo que la policía no iría, pues era un lugar muy peligroso”, recordó Graciela Pérez Rodríguez, al insistir en que, a raíz de sus propias investigaciones, tuvo que “llevar de la mano” al MP para que hiciera su trabajo.

“Muchas veces las autoridades ocultan los casos de desaparición para no hacer mala publicidad al estado, y no atraer la atención del gobierno federal o de la comunidad internacional”, lamentó la mujer, quien busca desde hace más de tres años a su hija, su hermano y tres sobrinos, desaparecidos en Tamaulipas.

Durante meses acudió a todas las instancias gubernamentales, pegó fotografías de sus familiares “esperando que gente bien intencionada me indique dónde están”, e incluso logró que un detenido le dibujara un croquis de la zona donde habían desaparecido a sus seres queridos.

Incluso un miembro de la Procuraduría General de la República (PGR) le confesó que no estaban preparados para la búsqueda de desaparecidos.

Oscar Sánchez Viesca, padre de Silvia Stephanie Sánchez-Viesca –quien desapareció en 2004 en Torreón, Coahuila–, exhortó a que primero “se haga una depuración en la policía”, al recordar que el actual delegado de la PGR, Fernando Adrián Olivas Jurado, estuvo señalado por proteger a secuestradores.

Durante la conferencia sonó la alarma sísmica. Todos los asistentes tuvieron que salir. Sánchez Viesca comentó: “Afuera miraba a todos los estudiantes, todos estos jóvenes. Me decía que si estuvieran con nosotros, otro gallo nos cantarían las autoridades”.

Otro testigo originario de Tamaulipas recordó que en la entidad son cientos los autobuses y automóviles que “desaparecieron con todo y ocupantes”, mientras se acumulan miles de cuerpos en los Semefos.

Reparación imposible

Los familiares ponentes y en la asamblea concordaron en que la reparación del daño es imposible en el caso de una desaparición.

“No podemos quedarnos tranquilos ni un sábado sin irlos a buscar. El gobierno no entiende que no vamos a parar. Ya no queremos mesas de trabajo, queremos acción”, declaró uno de los asistentes al foro, para enseguida añadir: “El Estado no puede, no quiere o no sabe cómo buscar”.

“No quiere”, comentaron madres.

“Es irreparable. El daño ya está hecho. La única manera de atenuarlo es que mi hijo cruce el umbral de mi casa”, sostuvo un participante más e insistió: “Más allá del acompañamiento psicológico o lo que dice la ONU, o lo que dicen los expertos, la reparación del daño se hace con la búsqueda de la verdad y el encuentro de los desaparecidos”.

“Mi hijo vale más que 500 salarios mínimos mensuales”, subrayó un padre.

El padre de Esther Reyes desapareció este año. Si bien las autoridades subrayan que las primeras horas son de primera importancia para encontrar a las personas con vida, el Ministerio Público que la atendió giró un expediente, que llegó dos semanas después. Otros quince días más tarde realizaron una visita en el poblado donde supuestamente ocurrió la desaparición. “Pero era una zona roja y la gente no dijo nada, tenía mucho miedo”, precisó.

Este semestre se titulará la primera generación de 18 antropólogos forenses de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), cuya formación estuvo a cargo de Albertina Ortega Palma. Propuso a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de dar clases a los familiares de desaparecidos, pero hasta la fecha no ha recibido respuesta.

“Hay que promover los equipos de forenses autónomos para recuperar la confianza que también se perdió”, aseveró la académica.

 

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