Gran Bretaña: Corbyn, oposición a su liderazgo

LONDRES (apro).- A pesar de que el mes pasado ganó de manera aplastante la dirección del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn enfrenta ahora un creciente desafío a su liderazgo: varios de sus parlamentarios y lores advirtieron que pedirán su remoción si la agrupación es derrotada en los comicios municipales de mayo próximo.

Corbyn, quien ganó los comicios internos del Laborismo con un 59.5% de los votos tras una campaña que generó mucho entusiasmo de jóvenes hasta ahora desafectos a la política, enfrenta un mayor número de embates internos.

Incluso, los últimos sondeos de opinión en el Reino Unido indican que la llamada “Corbynmanía”, el reciente fenómeno de entusiasmo por el nuevo jefe político izquierdista y sus políticas anti-austeridad, estaría perdiendo ímpetu.

La semana pasada, Simon Danczuk, uno de los críticos más duros de Corbyn dentro del Laborismo, sostuvo que se postulará como “caballo de batalla” para forzar una contienda de liderazgo el próximo año.

Danczuk dijo que su objetivo es abrir las puertas para que colegas como Chuka Umunna, Dan Jarvis y Emma Reynolds lancen un desafío de liderazgo “con el fin de darnos alguna posibilidad para ganar las próximas elecciones generales”, previstas para 2020.

Sin embargo, cualquier desafío contra Corbyn tendrá que responder a la aplastante victoria de este último en las elecciones internas del Laborismo, celebradas en septiembre pasado, y también responder a los miles de nuevos jóvenes afiliados laboristas que se sumaron debido al discurso anti-austeridad del flamante jefe partidista.

Corbyn, de 66 años, ganó los comicios internos a pesar de haber ingresado a la contienda como un candidato marginal.

De todos modos, Danczuk, que requerirá del apoyo de al menos 46 de los 231 parlamentarios del Laborismo, afirmó que si los resultados del grupo en los comicios de mayo próximo son malos, entonces él estará preparado “para postularse como caballo de batalla contra Corbyn”.

“Mi único objetivo es garantizar un mejor liderazgo para el Laborismo y conseguir alguna oportunidad de ganar las próximas elecciones generales. En estos momentos, yo y muchos de mis colegas parlamentarios simplemente no vemos que esto vaya a ocurrir con el actual liderazgo”, aclaró.

“Pura charlatanería”

Las medidas internas del Laborismo establecen que cualquier miembro que desafíe el liderazgo del jefe del partido debe obtener el apoyo de al menos 20% de legisladores de la agrupación, y presentar una propuesta alternativa previo al inicio del Congreso Anual del Laborismo.

La presión contra el jefe laborista también proviene de la Cámara Alta del Parlamento, donde tres lores de este partido –Anthony Grabiner, Norman Wagner y Andrew Adonis– renunciaron a sus puestos por diferencias con Corbyn: consideraron que bajo el liderazgo de Corbyn, el Laborismo nunca ganará una elección general.

Para el lord Wagner, el Laborismo “ya no es un partido creíble para gobernar algún día”; mientras que el lord Grabiner, un destacado jurista y decano del Colegio Clare de la Universidad de Cambridge, dijo que la agrupación “entró en crisis”.

“Las propuestas de Corbyn son terriblemente dañinas y ahora no hay una oposición efectiva” a los conservadores, consideró Grabiner, que pertenece al ala centro del Laborismo.

Sin embargo, el ministro de Finanzas en la oposición, el laborista John McDonnell, desestimó la amenaza de un desafío a Corbyn como “pura charlatanería”.

McDonnell sostuvo además que los parlamentarios laboristas moderados “deben aceptar la nueva dirección del partido”, que es más izquierdista que la del previo jefe del grupo Ed Miliband.

“Nos oponemos a cualquier amenaza de los legisladores. No estamos a favor de una re-selección del líder laborista. Los procesos democráticos en el Laborismo se realizarán de la forma adecuada. Y no vamos a permitir que un grupo busque remover a Corbyn”, agregó.

El veterano parlamentario laborista Frank Field dijo que cualquier intento por retirar de su puesto a Corbyn “será enfrentado con una enorme rebelión” desde las filas partidarias.

Por su parte, Jon Cruddas, exjefe de políticas de Miliband, anunció que formó un nuevo grupo destinado “a ampliar la coalición” laborista.

Llamado “Labour Together” (Laborismo juntos), la organización cuenta con el apoyo de los legisladores Lisa Nandy, Steve Reed y de los concejales de Leeds y Newcastle, y tiene como fin “trabajar con aquellos delegados que apoyaron a los otros cuatro candidatos al liderazgo del partido”.

Corbyn calificó la iniciativa como “positiva” y dijo que es una buena manera “de hacer un nuevo tipo de política.

“Incompetente”

En tanto, el pasado 26 de octubre un sondeo para el periódico inglés The Independent concluyó que el Laborismo es percibido por el 50% de los británicos como una agrupación “cada vez más incompetente”. Reveló incluso que entre los votantes laboristas, 26% está de acuerdo con esa calificación.

Muchos británicos consideraron que la reciente decisión del vice jefe del Laborismo, John McDonnell, de dar marcha atrás a su apoyo inicial para los planes fiscales del gobierno “fueron vergonzosos”.

La encuesta a dos mil, que fue realizada por la consultora ORB entre el 23 y el 25 de octubre, indicó que los británicos hombres simpatizan menos con Corbyn y su partido que las mujeres, quienes se sienten más atraídas a la nueva política del jefe de este partido.

El 56% de los hombres considera al Laborismo como “cada vez más incompetente”, comparado con el 45% de las mujeres que opinan de ese modo.

Entre los jóvenes, el sondeo indicó que estos parecieran tener una postura más favorable hacia Corbyn que aquellos votantes de más edad.

Sólo el 34% de los británicos de entre 18 y 24 años está de acuerdo con la premisa de que el Laborismo es más incompetente, aunque esa proporción trepó al 60% para aquellos de entre 55 y 64 años, y hasta el 69% para los mayores de 65.

De acuerdo al The Independent, la encuesta sugiere ahora que Corbyn tendrá cada vez más problemas para captar el llamado “voto de pelo gris”, el grupo que normalmente define el resultado de una elección general.

De todos modos, el líder laborista podría aumentar las oportunidades de su partido si logra convencer a más jóvenes para votar.

Según la encuesta, el Laborismo aún es visto como un partido “débil” en materia de competencia económica y bienestar social.

El 40% de los consultados se mostró de acuerdo con la siguiente afirmación: “Al Laborismo le importa más proteger a los más pobres y marginales, que ayudar a las familias trabajadoras”, mientras que el 36% se mostró en desacuerdo con ello.

Con respecto a la economía y tras ser preguntados qué partido político británico presenta la mayor amenaza a la estabilidad económica, el 56% optó por el Laborismo y su jefe de Hacienda en la sombra, McDonnell, mientras que el 44% nombró al Partido Conservador y su ministro de Finanzas, George Osborne.

Uno en cinco británicos, un 22%, que apoyó al Laborismo en las elecciones generales de mayo pasado considera ahora que el equipo que lidera Corbyn amenaza más la estabilidad económica que los conservadores. Por el contrario, sólo el 9% de los votantes “Tories” (conservadores) creen que el equipo de Osborne es una mayor amenaza a la estabilidad financiera, y un 91% citó al Laborismo.

Una luz de esperanza para Corbyn y su partido es que según el sondeo del ORB, la población no cree que el nuevo jefe laborista sea peor para la economía que el previo grupo encabezado por Ed Miliband y su jefe de Finanzas, Ed Balls.

Otro sondeo, elaborado por la consultora Ipsos Mori el 25 de octubre, indicó que para 40% de los electores, el Laborismo debería reemplazar a Corbyn antes de las próximas elecciones generales.

Según este estudio, un tercio de los votantes siente “con firmeza” que el político laborista debería ser removido, aunque otro 30% cree que debería permanecer. Para el 37% de los consultados, Corbyn está haciendo una buena tarea, aunque un 42% opina lo mismo del primer ministro David Cameron.

A pesar de las divisiones internas dentro del Laborismo, el sondeo de Ipsos Mori destaca que los principales partidos británicos registran los mismos niveles de apoyo que durante las elecciones de mayo pasado.

Los conservadores lideran con 36%, delante del Laborismo, con 32%, del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), con 12%, y de los Liberales Democráticos, en cuarto lugar, con 10% de apoyo.

Los aliados a Corbyn insisten que el liderazgo del político socialista “recién está en sus primeros días”, aunque aquellos más críticos temen que las primeras impresiones desfavorables puedan permanecer entre muchos votantes, perjudicando las posibilidades del Laborismo para gobernar Gran Bretaña después de más de diez años de mandatos conservadores.

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