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Delta del Níger: Las mentiras de Shell

Londres (apro).- Tierras cubiertas con capas de petróleo, arroyos y cauces fluviales contaminados, ríos sucios con crudo en su superficie que aniquiló raras especies de aves, peces y mamíferos.

Tal es el panorama en el delta del Níger, en África, después de más de cuatro décadas de continuos derrames por parte de petroleras multinacionales inescrupulosas.

El delta del Níger, donde viven unos 31 millones de personas y es considerado uno de los diez más importantes ecosistemas de humedales y costas del mundo, es la principal región productora de petróleo en todo el continente africano, y la mayor petrolera internacional que opera allí es Shell.

Dicha firma comenzó a extraer crudo en el delta del Níger desde 1958, y en la actualidad cuenta con unos 50 pozos petroleros y 5 mil kilómetros de oleoductos en esa zona, en su mayoría viejos y en malas condiciones de mantenimiento.

Shell, que cuenta entre sus principales accionistas a la reina Isabel II de Inglaterra, admitió que hubo mil 693 derrames de crudo desde 2007 en esa región, con un total de 55.8 millones de litros de petróleo derramados, aunque se estima que las cifras reales serían muy superiores.

De acuerdo con un informe conjunto elaborado por Amnistía Internacional (AI) y el Centro para el Medio Ambiente, Derechos Humanos y Desarrollo (CEHRD, en sus siglas en inglés), publicado el pasado 3 de noviembre en Londres, esa compañía petrolera “mintió descaradamente” al afirmar que limpió extensas áreas muy contaminadas por derrames de petróleo en el delta de Níger.

El documento, titulado “Límpialo: Falsas declaraciones de Shell acerca de derrames de petróleo en el delta de Níger”, reveló que existe contaminación en curso en cuatro sitios de derrame de crudo donde la petrolera había afirmado que los había limpiado hace 20 años.

“Shell se queda cada año con miles de millones de dólares al vender gas y petróleo, y gasta bastante de ese dinero en publicidades lustrosas. Pero ninguna publicidad, por más brillante que sea, puede esconder la oscura realidad acerca de la contaminación continua que Shell provoca en el rico delta del Níger, al sur de Nigeria”, destacó el informe.

“Cada año, más petróleo de sus oleoductos y pozos defectuosos es derramado al agua y tierras del delta. Lamentablemente y a pesar de sus riquezas, Shell sigue negándose a resolver esta situación o a limpiar el medio ambiente de forma adecuada”, agregó.

El reporte fue publicado previo a cumplirse dos décadas de la ejecución, el 10 de noviembre de 1995, del activista ambientalista y escritor Ken Saro-Wiwa, quien encabezó campañas contra el desastre ambiental provocado por el sector petrolero en el delta del Níger.

Dicha región abarca unos 70 mil kilómetros cuadrados y representa el 7.5% del territorio de Nigeria. Es uno de los 10 lugares más contaminados del mundo, destacando el vertido de Shell en 2008.

Mark Dummett, investigador del área de empresas y derechos humanos de AI, explicó que al limpiar de forma inadecuada la polución provocada por sus oleoductos y pozos petroleros, “Shell está dejando a miles de mujeres, hombres y niños expuestos a tierras, agua y aire contaminados, en algunos casos por años o incluso décadas”.

El experto sostuvo que los derrames de crudo “tienen un impacto devastador” en los campos, bosques y en la pesca de la que dependen las poblaciones del delta del Níger para sus alimentos y bienestar diario. “Cualquiera que visite estos sitios puede ver y oler por sí mismo cómo la polución se ha propagado a la tierra”, apuntó.

El reporte conjunto también documentó una falla sistemática por parte del gobierno de Nigeria a la hora de regular al sector petrolero en el país: su ente regulador, la Agencia Nacional de Respuesta y Detección de Derrames de Crudo, carece de recursos y sigue certificando áreas como “limpias” cuando en realidad están completamente contaminadas.

Stevyn Obodoekwe, director de programas del CEHRD, destacó que en momentos en que la población de Nigeria y del mundo entero recuerda a Ken Saro-Wiwa y a los otro ocho líderes Ogoni ejecutados en 1995, Shell y el gobierno de Nigeria “no pueden ignorar el terrible legado de su sector petrolero en el delta del Níger”.

“Para demasiadas personas en la región, el petróleo no ha traído más que miseria y destrucción”, continuó.

De acuerdo con Obodoekwe, la calidad de vida de los habitantes en el delta del Níger que viven rodeados de gases tóxicos, tierras con crudo y ríos contaminados, “es un espanto, y lo ha sido por décadas”.

 

“Programa de encubrimiento”

El documento de AI y la CEHRD se publica cuatro años después que el programa medioambiental de Naciones Unidas expuso –tras dos investigaciones– niveles muy elevados de polución provocados por derrames de petróleo de oleoductos de Shell en la región de Ogoniland, en el delta del Níger.

Ese organismo internacional también reveló que el daño provocado al medioambiente y a las personas “fue exacerbado por las fallas de la compañía para limpiar adecuadamente los derrames”.

En respuesta a ese informe, Shell prometió limpiar los sitios identificados por el programa de la ONU y mejorar sus respuestas en caso de futuros derrames de crudo.

Sin embargo, en cuatro sitios de derrame identificados en 2011 por la ONU como altamente contaminados, Amnistía y la CEHRD determinaron que se mantienen contaminados, a pesar de que Shell dijo haberlos limpiado.

En uno de los sitios, el pozo Bomu 11, los investigadores encontraron tierras “empetroladas” y capas de crudo en el agua, 45 años después de que se produjera un derrame. Shell dijo haber limpiado ese sitio dos veces, en 1975 y 2012.

En otros sitios, certificados como “limpios” por el ente regulador de Nigeria, los investigadores hallaron tierras y agua contaminadas por petróleo cerca de donde viven y cosechan los pobladores de la zona.

El documento dado a conocer en Londres revela que Shell no resolvió hasta ahora el problema de cómo limpiar adecuadamente sitios que contaminó en Nigeria, incluido cómo entrena y supervisa a contratistas locales que llevan a cabo esas labores.

Uno de los contratistas de Shell contó a Amnistía que las tareas de limpieza “son parte de un programa de encubrimiento”.

“Es todo muy superficial. Si se cava algunos metros, se encuentran capas de crudo estancadas. Lo único que hicimos fue excavar, remover un poco la tierra y taparla de nuevo”, agregó el trabajador.

 

“Tristes y enojados”

El documento incluyó entrevistas con pobladores locales, como Emadee Roberts Kpai, un exgranjero y pescador de más de 80 años, quien dijo que el derrame de crudo en Bomu Manifold en 2009 destruyó por completo el medio ambiente del lugar.

“Nuestros arroyos ya no existen. La actividad pesquera quedó destruida. La granja donde trabajaba fue devastada por los derrames de Shell. Los granos que cultivábamos ahora son inexistentes. No hay peces en el agua”, afirmó el hombre.

“Cuando Shell vino a hablarle a nuestras comunidades, prometieron que si hallaban petróleo, transformarían nuestras vidas y todos estaríamos contentos. En cambio ahora no tenemos nada”, destacó.

Barine Ateni, una granjera del pueblo de Kegbara Dere, afirmó que los derrames de Shell “mataron todo”.

“Todo lo que había, desapareció”, cuenta la mujer.

Ateni narró lo ocurrido tras un derrame de Shell en 1970.“Ese vertido de crudo destruyó la vida marina en los cauces donde solíamos pescar. Y nuestras tierras arables quedaron aniquiladas. Todo lo que vivía allí desapareció”, continuó.

La granjera explicó que los pobladores de la zona “estamos tristes y enojados”.“Nos empobrecieron y robaron lo único que teníamos”, denunció la mujer.

Tras la publicación del informe, Shell desestimó las acusaciones y dijo que la mayoría de los derrames de crudo en el delta del Níger se producen por “actividades ilegales”, como el robo de petróleo de oleoductos en lugar de por pobre mantenimiento.

Amnistía pidió a la petrolera ser más transparente acerca de sus operaciones de limpieza, y pidió al gobierno de Nigeria que refuerce su entidad reguladora.

“Shell dice que los robos son los responsables de los derrames de crudo, pero incluso si esto fuera cierto no excusaría a la compañía a la hora de limpiar la polución generada. Las excusas de Shell no pueden desviar la atención de sus promesas incumplidas y de su infraestructura abandonada”, destacó Dummett.

“Mientras que las petroleras sigan sin cumplir con sus responsabilidades, el delta del Niger se mantendrá como un ejemplo de cómo –a pesar de promesas de prosperidad para sus comunidades– la población terminó con tierras devastadas y destruidas”, subrayó.

El reporte es parte de la campaña de AI titulada “Límpialo”, que exige a Shell hacerse cargo del impacto devastador por los derrames de crudo en el delta del Níger.

La campaña incluye vigilias especiales y acciones de protesta fuera de las gasolineras de Shell, previo a cumplirse 20 años desde le ejecución de Ken Saro-Wiwa el 10 de noviembre próximo.

La iniciativa contiene además la proyección de un video parodia que se burla del reciente aviso de Shell ‘Make the future’ (Haz el futuro) para reclutar a jóvenes estudiantes con conocimientos en el sector petrolero.

Amnistía explicó que es muy difícil para los pobladores del delta del Niger demandar a la compañía en las cortes de Nigeria.“Los habitantes de Bodo (pueblo nigeriano del delta) decidieron demandar eventualmente a Shell en una corte del Reino Unido, y ganaron el juicio histórico con un resarcimiento económico de 55 millones de libras esterlinas (85 millones de dólares) en enero de 2015”, señaló.

Pero incluso para ellos, conseguir que Shell ponga en práctica un programa eficiente de limpieza sigue siendo un sueño distante.

“Teníamos esperanzas. Pero no pasó nada. Si tuviera dinero, demandaría a Shell por todas las mentiras que dijo”, afirmó Emadee Roberts.

“¿Cómo puede ser que haya gobiernos que puedan confiar en Shell para su extracción de crudo, cuando la firma sigue sin hacerse responsable por las tareas de limpieza tras derrames en el delta del Níger?”, se preguntó el granjero.

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