Desata protestas ejecución de clérigo chiita en Arabia Saudita

MÉXICO, DF (proceso.com.mx).- Arabia Saudita ejecutó al destacado clérigo chiita disidente Nimr Baqir al Nimr, quien lideró las manifestaciones antigubernamentales de 2011 durante la llamada Primavera Árabe.

Nimr Baqir al Nimr fue ejecutado junto a otros 46 reos acusados de terrorismo, como una muestra saudita de mano firme ante ataques de yihadistas.

La mayoría de los reos (45 sauditas, un egipcio y un hombre de Chad ) eran sunitas condenados por ataques de Al Qaeda contra instalaciones occidentales, edificios gubernamentales y misiones diplomáticas en las que murieron cientos de personas entre 2003 y 2006 en Arabia Saudita. Cuatro, incluyendo a Nimr, eran chiitas acusados de disparar contra policías.

El ministerio saudita del Interior informó en un comunicado que los ejecutados habían sido condenados por la adopción de la ideología radical “takfiri”, unirse a organizaciones terroristas e implementar varios planes criminales.


El portavoz del Ministerio de Exteriores saudita, Osama al Nugali, defendió en Twitter que el castigo no se produjo por su condición de chiita, sino de terrorista.

Por su parte, el disidente Ali Adubisi, que dirige la Organización Europeo-Saudí para los Derechos Humanos (ESOHR), declaró a El País que “El mensaje que envía la ejecución del jeque al Nimr es que las autoridades sauditas no toleran ningún tipo de oposición ni de peticiones de reforma sin distinguir si se hacen de forma violenta o pacífica”.

La ejecución simultánea fue el mayor acto masivo de ese tipo por violaciones a la seguridad de Arabia Saudita desde la eliminación en 1980 de 63 rebeldes yihadistas que capturaron la Gran Mezquita de La Meca en 1979.

La decisión de incluir al jeque Nimr supone un duro golpe para la minoría chiita del reino y agrava las tensiones sectarias en la región.

Las muertes tuvieron lugar en 12 ciudades de Arabia Saudita, donde cuatro prisiones recurrieron a pelotones de fusilamiento, mientras que el resto optó por decapitaciones. En diciembre, Al Qaeda amenazó en la Península Arábiga con emprender represalias contra el reino por cualquier ejecución de sus miembros.

Irán, el principal rival regional de Riad, y sus aliados chiitas reaccionaron de inmediato con fuertes condenas y la policía saudita reforzó la seguridad en un distrito en que esa secta del Islam es mayoritaria.

Arabia Saudita pagará un “precio elevado” por la ejecución del líder chiita saudí Nimr Baqir al Nimr, dijo el portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Hossein Jaber Ansari.

“El gobierno saudita apoya por un lado a los movimientos terroristas y extremistas y al mismo tiempo utiliza el lenguaje de la represión y la pena de muerte contra sus opositores internos (…) Pagará un precio elevado por esta política”, dijo.

Mientras, Irak y el Hezbolá, movimiento chiita libanés, también condenaron la medida.

Arabia Saudita ha incrementado en los últimos meses sus ejecuciones masivas, tras la llegada al trono del rey Salman, quien ascendió a la monarquía en enero 2015 después de la muerte del rey Abdullah.

Durante el 2015, Arabia Saudita ejecutó a al menos a 153 detenidos, 45 extranjeros por diversos cargos, según estimaciones de la organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI).

Protestas

A través de las diferentes redes sociales, bajo el lema: “Todos somos Nimr Baqir al Nimra”, la comunidad chiita convocó a manifestarse este sábado en la ciudad de Qatif, uno de los oasis de la Provincia Oriental donde se concentran los chiitas saudíes.

Con fotografías en mano del jeque al Nimra, los manifestantes comenzaron a congregarse casi de inmediato por varias zonas del centro de Qatid, donde la Policía aumentó la seguridad ante la posibilidad de actos de violencia y disturbios durante las protestas.

Las manifestaciones se extendieron a otras ciudades de Arabia Saudita y el vecino Bahrein, donde la Policía lanzó gases lacrimógenos contra varias decenas de personas que se manifestaban contra la ejecución del clérigo chiita.

Los Gobiernos de Emiratos Árabes Unidos y Bahrein declararon que apoyan las medidas de Riad para combatir el terrorismo.

En tanto que Mohamed al Nimr, un hermano del jeque, pidió que las manifestaciones sean pacíficas.

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