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Quintana Roo: la disputa por la gubernatura… entre priistas

CANCÚN, Q. Roo (apro).- Por cuarta ocasión desde 1999, la lucha por la sucesión en Quintana Roo se reduce a dos grupos al interior del PRI: el que conforman el exgobernador Félix González Canto y el actual mandatario estatal Roberto Borge Angulo, y el de la familia del actual secretario de Energía Pedro Joaquín Coldwell.

Para esta cuarta confrontación, los González-Borge llevan cuatro aspirantes: el actual diputado federal José Luis “Chanito” Toledo Medina; el presidente municipal de Solidaridad (Playa del Carmen), Mauricio Góngora; el dirigente estatal del PRI, Raymundo King, y el alcalde de Benito Juárez (Cancún), Paul Carrillo de Cáceres.

Del otro lado está Carlos Joaquín González, expresidente municipal de Solidaridad, actual subsecretario de Innovación y Desarrollo Turístico de la Secretaría de Turismo (Sectur), hermano de Pedro Joaquín Coldwell y tercer hijo del empresario Nasim Joaquín Ibarra.

Ambos grupos son de Cozumel, la isla más grande de México con apenas 100 mil habitantes y que se ha consolidado como la capital electoral de la entidad, aunque la capital administrativa y política sea Chetumal y la económica Cancún.


Fuera de estos dos grupos también están en las listas para la sucesión el secretario de Gobierno Gabriel Mendicuti y el presidente municipal de Othón P. Blanco (Chetumal), Eduardo Espinosa Abuxapqui, ambos avalados por el gobernador.

El grupo de Félix González y Roberto Borge tiene su origen en el gobierno de Miguel Borge Martín (1987-1993), tío del actual mandatario estatal quien fue el sucesor de Pedro Joaquín Coldwell (1981-1897).

Miguel Borge Martín es hermano de Roberto Borge Martín, padre del actual mandatario estatal quien mantiene una sociedad empresarial con Franco González Padrón, tío de Félix González Canto.

De acuerdo con actores políticos de la entidad consultados por Apro, el primer escarceo entre los Borge-González y los Joaquín ocurrió durante la sucesión de Miguel Borge Martin para las elecciones de 1993.

Miguel Borge respaldaba al exsecretario de Gobierno y en ese entonces alcalde de Cancún, el chetumaleño Arturo Conteras Castillo, mientras que Pedro Joaquín, aunque no de manera directa, apoyó a Mario Villanueva Madrid, quien era la principal figura política en el ámbito local de ese entonces y contó con el aval de Raúl Salinas de Gortari y el entonces líder nacional de la CNC Hugo Andrés Araujo de la Torre.

En el proceso de definición del candidato a gobernador el entonces senador Mario Villanueva se enfrentó abiertamente con Miguel Borge y su equipo cercano de colaboradores, en particular con Conteras Castillo y el entonces secretario de Programación y Presupuesto Fernando Vargas Rivero.

Al llegar al poder, en 1993, una de las primeras acciones de Villanueva Madrid fue arremeter contra los “borgistas”. Terminaron en la cárcel acusados por peculado Arturo Contreras y su hermano Luis, exsubsecretario de Planeación, así como Fernando Vargas y otros seis exfuncionarios del Ayuntamiento de Benito Juárez.

Primero de cuatro

El primer enfrentamiento directo entre los Borge-González y los Joaquín ocurrió en la sucesión de Mario Villanueva.

El prospecto de Villanueva era el chetumaleño Jorge Polanco Zapata, en ese entonces senador, mientras que el presidente Ernesto Zedillo respaldaba a Addy Joaquín Coldwell, hermana mayor de Pedro.

En medio de su enfrentamiento con el presidente por la sucesión, Mario Villanueva fue acusado penalmente de vínculos con el narcotráfico mientras que su “delfín” Jorge Polanco fue señalado en columnas políticas de participar en actividades ilícitas.

En aquella ocasión, el PRI optó por una elección interna en la que participaron Addy Joaquín, apoyada por su hermano, y el chetumaleño Joaquín Hendricks, que fue procurador y diputado federal con Miguel Borge.

En una cuestionada elección interna, Hendricks se convirtió con el apoyo de Mario Villanueva en el candidato del PRI y después en gobernador (1999-2005).

Tras la nominación de Hendricks quedó como candidata a presidenta municipal de Benito Juárez la lideresa de colonos Magali Achach, del grupo de Pedro Joaquín. Y un año después, en 2000, Addy fue senadora por el PRI.

Cuando asumió al poder, Hendricks rompió con los “villanuevistas” que, liderados por Jorge Polanco, se refugiaron en el entonces partido Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano. Mientras que, en la víspera de la sucesión de 2005, Addy Joaquín rompió con el PRI, partido por el que fue senadora y diputada federal, y se unió al PAN.

La segunda batalla ocurrió en 2005. Aunque Joaquín Hendricks prefería al científico Víctor Alcérreca Sánchez, egresado del IPN y exdirector del Instituto Mexicano del Petróleo, finalmente se decantó por Félix González, a quien hizo presidente estatal del PRI y diputado federal, mientras el PAN y Convergencia nominaron en coalición a Addy Joaquín. Sus coordinadores de campaña fueron Jorge Polanco y Joaquín González Castro, éste último presidente del Tribunal Superior de Justica en el sexenio de Villanueva.

En aquel proceso electoral de 2004-2005, irrumpió el “cancunense” Juan Ignacio “El Chacho” García Zalvidea, quien en 2002 se convirtió en el primer alcalde de oposición en la historia de Quintana Roo bajo la siglas del PVEM, pero antes había sido diputado federal por el PAN. En 2005, se postuló a gobernador bajo las siglas del PT y PRD impulsado por “los Chuchos”, en particular por Carlos Navarrete, en ese entonces secretario general del comité nacional del PRD.

Félix González Canto ganó la elección con apenas ocho mil votos por encima de “El Chacho” García Zalvidea.

Dos Joaquín quedaron como alcaldes: El hermano de Pedro y Addy, Carlos Joaquín quien venía de ser tesorero en Solidaridad (Playa del Carmen), ganó la presidencia municipal de esa demarcación de la Riviera Maya, mientras que su sobrino Gustavo Ortega Joaquín, expriista, obtuvo la Alcaldía de Cozumel bajo las siglas del PAN.

El tercer enfrentamiento ocurrió en 2010, sin que hubiera presidente priista, pero la contienda entre los “borgistas-felixistas” y los “joaquinistas” se quedó al interior del partido y no trascendió hasta la elección constitucional, como seis años antes.

Félix González Canto impuso a Roberto Borge Angulo frente a Carlos Joaquín González, quien era diputado federal.

Aunque Joaquín amagó con irse al PAN e incluso se entrevistó con emisarios del entonces presidente panista Felipe Calderón, aceptó la nominación de Borge pero a cambio obtuvo para su gente las candidaturas a las alcaldías de Playa del Carmen, Tulum y Cancún, aunque en la elección constitucional de este último municipio repitió el PRD.

En la elección constitucional, Borge no tuvo rival pues en pleno proceso electoral fue encarcelado y acusado de delincuencia organizada el candidato del PRD, PT y Convergencia Gregorio “Greg” Sánchez, que en uno de su informes como alcalde de Cancún tuvo entre sus invitados a Nasim Joaquín, padre de Pedro, Addy y Carlos.

Tras concluir su gestión como diputado federal en 2012 y con el regreso del PRI a Los Pinos, Carlos Joaquín fue designado Subsecretario de Innovación y Desarrollo Turístico de la Secretaria de Turismo (Sectur).

“Guerra sucia”

Borge Angulo inició muy temprano su sucesión, no solo al promover a su “delfín” José Luis Toledo, a quien hizo tesorero del municipio de Solidaridad, luego presidente de la Gran Comisión del Congreso del estado y ahora diputado federal, sino que además abrió fuego contra Carlos Joaquín.

Emprendió una campaña en su contra en redes sociales, radio y televisión del gobierno del estado y otros medios impresos y electrónicos bajo su control.

A través de las redes sociales definió a sus caballos: Toledo Medina, Carrillo de Cáceres, Góngora Escalante y King de la Rosa, así como Mendicuti Loría y Espinosa Abuxpaqui. Dejó fuera a Carlos Joaquín.

La ofensiva de Borge ha subido de tono y desde hace un mes han sido boicoteados actos que Carlos Joaquín empezó a realizar los fines de semana.

El sábado 5 de septiembre, policías preventivos armados e inspectores de fiscalización interrumpieron y clausuraron un congreso de jóvenes emprendedores al que acudió Carlos Joaquín González.

Los organizadores del “Congreso Emprende Tú: Emprende Turismo en el hotel” acusaron que el acalde Paul Carrillo mandó policías municipales que amedrentaron con sus armas a los asistentes en el hotel “Four Points Cancún” del centro de la ciudad.

El 12 y 13 de septiembre Carlos Joaquín encabezó conferencias en Chetumal y Cancún con la exMiss Universo Lupita Jones y, de manera paralela y a última hora, se organizó un encuentro de mujeres con la activista y periodista Cecilia Lavalle a la que asistieron cinco de los seis candidatos de Borge y González Canto.

Ese fin de semana Borge y Joaquín intercambiaron ataques en las redes sociales luego de que un semanario vinculado al mandatario estatal divulgó falsos mensajes, vía WhatsApp, atribuidos a Carlos Joaquín a los que el subsecretario de Turismo respondió:

“Los inventos y calumnias solo demuestran q ‘cree el león q todos son de su condición’. Buen día, disfruten su domingo”.

Borge contraatacó:

“Lección Dominguera: El león tiene visión, olfato, intuición y fuerza! El Ratón… dedúzcanla, se los dejo tarea! Provechito.”

La ofensiva definitiva la había lanzado semanas antes, en el último informe de actividades del entonces diputado federal Raymundo King, donde estrenó el término “quintanarroísmo” en clara referencia a que Carlos Joaquín nació en Mérida. Borge subrayó: “nunca más bajo la sombra de nuestros vecinos de Yucatán”.

El cuestionamiento se le revirtió pues Góngora Escalante, Carrillo de Cáceres, Mendicuti Loria y hasta Toledo Medina son nacidos en Yucatán, mientras que King es del Distrito Federal y el único quintanarroense nativo es Abuxpaqui.

El pasado 9 de septiembre, en su Segundo Informe en el Congreso del estado Roberto Borge insistió en que el “quintanarroísmo” no es debate falso y que “Quintana Roo es para los quintanarroenses que privilegian el bien común”.

Y arremetió:

“Entre el quintanarroísmo no tienen cabida los aventureros de la política que dividen o destruyen”.

Antes de que se cumpliera un mes de ese hecho, el gobernador Borge Angulo volvió a usar una sesión solemne del Congreso estatal para arremeter contra Carlos Joaquín González, pero además desafió a la dirigencia nacional del PRI.

El 8 de octubre, la Sesión Solemne por el 41Aniversario de la conversión de Quintana Roo de territorio federal a “estado libre y soberano”, Borge Angulo no solo se fue contra Carlos Joaquín sino además contra su hermano, el secretario de Energía y exgobernador Pedro Joaquín Coldwell.

Borge insistió en su concepto de “quintanarroísmo” y acusó a Carlos Joaquín de mesiánico y de sentirse un predestinado.

“Tenemos claro que debemos identificar y hacer a un lado a falsos mesiánicos, que sólo intentan llegar al poder porque creen poseer predestinaciones honoríficas o patentes de corso”, dijo.

Justo un mes después, en aparente dedicatoria a Carlos Joaquín González y el exalcalde de Cancún, el experredista Julián Ricalde Magaña, el Congreso del estado aprobó por mayoría una nueva ley electoral para impedir a aspirantes a un cargo de elección popular participar en procesos internos de selección en dos partidos diferentes y establecer el requisito de no militancia partidista previa de tres años para ser candidato independiente.

Sin embargo, cuatro días después hubo una sesión extraordinaria a fin de reducir a dos años el requisito de no militancia partidaria para candidatos independientes, pero se mantuvo el de impedir la participación en procesos internos en dos partidos.

Uno de los capítulos más dramáticos de esta contienda interna se registró el pasado 21 de noviembre cuando la camioneta que trasportaba a parte del “staff” del subsecretario de Turismo se impactó en una carretera en la zona maya contra un automóvil Tsuru cuyos siete tripulantes, incluidos dos menores de edad, perdieron la vida.

Los medios afines al gobernador Roberto Borge, incluido el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCS), arremetieron contra el subsecretario con términos como “asesino” y “Carlos Joaquín mata a siete”.

Acuerdos y desacuerdos

El periodista y exconsejero ciudadano del antiguo Instituto Federal Electoral Juan José Morales Barbosa, considera “muy llamativo” que la lucha por el poder se reduzca a dos grupos políticos.

“Resulta difícil entender por qué se está dando esta situación persiste en Quintana Roo”, comenta.

El articulista refiere que se trata de una lucha entre un grupo de gran influencia en el ámbito federal y otro que mantiene su hegemonía en el ámbito local.

“La familia Joaquín ha llegado a muy altos niveles. Solo hay que revisar los puestos que han ocupado. Sin lugar a dudas tienen mucha influencia”, dice.

La sociedad entre Roberto Borge y Félix González, señala, se reduce a un grupo político local. Y advierte que a final de cuentas en esta lucha por el poder entre estos dos grupos, hay negociaciones.

“En el l llamado partido oficial hay grupos internos diversos. A veces están enfrentados pero casi siempre llegan a acuerdos”, afirma.

El político cozumeleño Ramón Escalante Cervera señala que la lucha por el poder entre estos dos grupos se debe a que el PRI es un partido hegemónico en la entidad.

En esta ocasión, señala el también regidor perredista, las cosas se han extralimitado pues las diferencias se han ventilado abiertamente en los medios locales y el “fuego amigo” parece fuego enemigo.

La lucha por el poder en la entidad, subraya, sigue dentro del PRI pues personajes que no han militado en ese partido y que han sido serios competidores, como los experredistas “El Chacho” García Zalvidea y “Greg” Sánchez acabaron en la cárcel y liberados tras someterse al PRI.

También destaca que en el priismo tampoco se han formado nuevos líderes y que la militancia opta sólo por alinearse con el grupo de Borge y González Canto o con el de la familia Joaquín y no generan una nueva opción interna.

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