Gran Bretaña: musulmanas enfrentan la deportación si no hablan inglés

LONDRES (apro).- El gobierno británico lanzó una campaña contra la radicalización y contra el creciente aumento de la islamofobia en el país. Una de sus primeras medidas consiste en ofrecer clases de inglés a mujeres musulmanas, quienes enfrentan ahora ser deportadas a sus países de origen en caso de no hablar correctamente esa lengua.

El primer ministro británico, el conservador David Cameron, anunció el lunes 18 que las clases de inglés para las mujeres musulmanas podrían ayudar a frenar la radicalización islámica, un serio problema en Gran Bretaña.

Cameron confirmó también que su administración llevará a cabo una revisión de las llamadas “alcaldías sharia” –que operan bajo las leyes islámicas–, y agregó que se destinarán al menos 35 millones de dólares de fondos públicos para financiar clases de inglés a 22% de las mujeres musulmanas en Inglaterra que hablan muy poco y mal la lengua.

Según el primer ministro, hay al menos 38 mil mujeres musulmanas que no saben hablar inglés en el Reino Unido, y otras 190 mil tienen un conocimiento muy limitado de ese idioma.

Como parte de los planes, el mandatario conservador dijo que creará un nuevo régimen para aquellas mujeres casadas con inmigrantes que tienen visados por cinco años para permanecer en el país, obligándolas a aprobar un examen de inglés después de permanecer dos años, o de lo contrario enfrentar la deportación.

“Después de dos años y medio deberían poder hablar bien inglés, y las autoridades van a evaluar su nivel de idioma”, sostuvo Cameron.

“Vamos a implementar estas medidas en octubre y abarcará a todas aquellas personas que vinieron recientemente al país con la visa de esposo/a, las cuales serán sometidas a una evaluación de idioma inglés”, agregó.

El plan del gobierno se enfocará específicamente en “comunidades de inmigrantes aislados”, identificadas en un informe sobre segregación racial y religiosa que elaboró la funcionaria Louise Casey, jefa de la unidad oficial para “familias con problemas”.

Las clases de inglés se dictarán en viviendas particulares, en escuelas y centros comunitarios, y las autoridades cubrirán los costos de transporte y manutención de niños, dos de las principales barreras para que las mujeres musulmanas participaran hasta ahora del plan.

Visitadores sociales, centros de empleo, enfermeras y maestros “deberían participar del programa contra la segregación racial de mujeres musulmanas”, de acuerdo con Cameron, quien agregó que todo el país “debe compartir la responsabilidad de combatir los prejuicios y el racismo, ayudando a una mejor integración”.

Un programa similar estatal que ya se había puesto en marcha logró ayudar a más de 30 mil adultos, de acuerdo con cifras oficiales.

Cameron destacó que no culpa a aquellos que no pueden hablar inglés, porque en algunos casos “vienen de sociedades muy patriarcales y tal vez los hombres no quieren que las mujeres hablen inglés”.

Aunque aclaró que no existe un vínculo directo entre la radicalización y las habilidades para hablar inglés, el jefe del gobierno sostuvo que aquellos que no hablan la lengua “podrían ser más susceptibles al extremismo”.

“Si la persona no puede hablar inglés, no puede integrarse, es más probable que tenga problemas sobre cuál es su identidad, y por ende podría ser más susceptible a los mensajes extremistas que provienen del Estado Islámico (EI)”, indicó Cameron en una participación en la radio 4 de la BBC.

Sin embargo, Cameron fue rápidamente criticado por políticos y organizaciones que trabajan con musulmanes, quienes consideraron que el jefe del gobierno estigmatiza a las mujeres musulmanas a pesar de ser uno de los grupos principales que precisa ayuda.

Andy Burham, virtual ministro del Interior, afirmó que Cameron arriesga “hacer más mal que bien al generar titulares en la prensa que no tienen sustancia”.

“Su postura torpe y simplista para combatir el extremismo estigmatiza injustamente a toda una comunidad. Existe un peligro muy real de que esta postura termine llevando a una mayor radicalización, en lugar de resolverla”, sostuvo.

El jefe del Partido Liberal Democrático Tim Farron consideró que el anuncio de Cameron “es insuficiente y poco abarcador”.

“Vincular a las mujeres de la comunidad musulmana que tienen problemas para hablar inglés con el extremismo islámico en nuestro país sólo sirve para aislar a las mismas personas que Cameron dice ayudar”, subrayó el político.

“Los liberales democráticos apoyan las clases de inglés para todos aquellos que lo necesiten, sin importar su raza, religión o género sexual, y bloquearon en el pasado los intentos del gobierno para reducir el financiamiento al respecto”, agregó Farron.

Cameron también fue criticado por Sayeeda Warsi, la baronesa tory (conservadora) y expresidenta del Partido Conservador, quien sostuvo que ofrecer clases de inglés para inmigrantes es muy bueno para que éstos accedan a fuentes de trabajo, aprendan una carrera, manejar mejor sus finanzas y obtener la licencia para conducir, aunque cuestionó el vínculo con las políticas antiterroristas.

Warsi sostuvo que toda la evidencia reciente sugiere que la “cultura de bandas juveniles, la islamofobia y las respuestas a las políticas de exterior son grandes factores que llevan a la radicalización”, en lugar de no saber hablar inglés.

Esa postura fue compartida por Shaista Gohir, presidenta de la Red de Mujeres Musulmanas, quien señaló que la acción del gobierno “debería estar dirigida a todas las comunidades, no sólo a la musulmana”.

“Tampoco debería estar vinculada a la radicalización, porque entonces estamos creando prejuicios que no ayudan en nada”, continuó.

“Que la gente aprenda inglés es positivo para que conozcan sus derechos y puedan participar en la sociedad. Cameron dice que quiere dar poderes a las mujeres musulmanas. ¿Pero qué sucede con las mujeres musulmanas que ya hablan inglés y que siguen enfrentando barreras para participar de la vida social en Gran Bretaña?”, cuestionó Gohir.

Las reacciones en contra del anuncio de Cameron no se detuvieron allí.

Ed Kessler, director del Instituto Woolf, que trabaja sobre temas de religión y credo en la vida pública del Reino Unido, consideró que es “extremadamente desafortunado” que el primer ministro se haya enfocado solamente en las mujeres musulmanas al hablar del tema de la integración de inmigrantes.

“Nuestra institución explícitamente pidió al gobierno que utilice un lenguaje sensible e inclusivo a la hora de hablar de temas de credo. Pero una vez más, asuntos que adscriben igualmente a inmigrantes de distintas nacionalidades, religiones e historias –los cristianos iraquíes, por ejemplo– han sido utilizados para asociar a todos los musulmanes con problemas ligados a la integración”, deploró Kessler.

Como resultado de ello, en lugar de dárseles mayores poderes a las mujeres, “las comunidades musulmanas se sentirán aún más alienadas, y el gobierno dificultará en lugar de beneficiar a las mujeres musulmanas para que pidan ayuda a las autoridades públicas”.

Sufia Alam, a cargo del centro Maryam en el este de Londres, advirtió además sobre la discrepancia entre la cifra dada por Cameron acerca de que 22% de las mujeres musulmanas no hablan inglés o lo hablan mal, y los números oficiales del censo de 2011, que indican que sólo 6% de ellas tiene problemas al hablar la lengua inglesa.

También dio cuenta de los grandes recortes que planea el gobierno para la enseñanza del inglés a extranjeros.

“Mi cuestión aquí es que las facilidades y recursos para las comunidades locales –especialmente aquellas destinadas a mujeres– han sufrido recortes significativos”, indicó.

También cuestionaron el hecho de que Cameron anunciara los planes para implementar clases de inglés, cuando su gobierno redujo el año pasado en unos 57 millones de dólares la financiación para ayudar a los inmigrantes a aprender el idioma.

Martin Doel, director ejecutivo de la Asociación de Colegios británicos, dijo que los 28 millones de dólares extra para clases de inglés destinados a mujeres inmigrantes “no cubren los recortes por 226 millones de dólares hechos para la enseñanza de inglés a inmigrantes s entre 2008 y 2015”.

“Los recientes gastos presupuestarios tuvieron un impacto en el número de personas que aprendieron inglés en nuestros colegios, con aproximadamente 2 mil mujeres menos que se anotaron en estos cursos en el último año”, concluyó.

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