Exdiputado perredista amenaza de muerte a corresponsal de Proceso en Guerrero

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Mientras un grupo de reporteros protestaba frente a la sede del Congreso de Guerrero para condenar el asesinato de la periodista veracruzana Anabel Flores, el exdiputado perredista Roger Arellano Sotelo, presuntamente vinculado con la delincuencia organizada, amenazó de muerte al corresponsal de Proceso en Guerrero, Ezequiel Flores Contreras.

El hecho se registró alrededor de las 11:00 horas, cuando Arellano Sotelo, quien manejaba un auto azul tipo Jetta con vidrios polarizados, se acercó a la manifestación, bajó el cristal del copiloto y se dirigió a Flores Contreras.

“Hey, Cheque. Cuídate cabrón porque te va a llevar la verga. ¿Ya no te acuerdas de mí? Ya te dije culero: Te va a cargar la verga”, expresó el exalcalde de Acapetlahuaya, señalado en informes oficiales y públicamente por sus nexos con el grupo delictivo La Familia que opera en la zona norte de la entidad y dirige Johny El Mojarro Hurtado Olascoaga.

El reportero exigió al perredista que bajara del auto, sin embargo, éste optó por retirarse del lugar frente al desconcierto de los periodistas que presenciaron la amenaza que lanzó el exdiputado durante una protesta para exigir justicia por el crimen de Anabel Flores y demandar a la Federación y los gobiernos locales respeto y garantías para ejercer el periodismo.

Después de los hechos el corresponsal de Proceso se dirigió a la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR), ubicada al sur de esta capital, donde autoridades ministeriales integraron el expediente AP/PGR/GRO/CHI-VI/0212PP/2016 por el delito de amenazas en contra del exlegislador.

Desde hace cuatro años Proceso ha documentado los presuntos nexos de Roger Arellano con los operadores del grupo delictivo La Familia.

En un reportaje publicado por la revista en octubre de 2012 con el título “Guerrero: Contagio narco de autoridades”, se dio a conocer que para el exgobernador Ángel Aguirre la trama que involucra a delincuentes y autoridades locales de la zona norte no es una historia desconocida.

Aguirre Rivero empezó su campaña por la gubernatura en Teloloapan en noviembre de 2010 y por esa fecha fue invitado a una comida en el rancho San Andrés, propiedad de Bernardo Lagunas Contreras, empresario del ramo hotelero y aficionado a los caballos. El ágape fue auspiciado por Santana Ríos Bahena, conocido productor de melón. Ambos son señalados por sus presuntos nexos con el narcotráfico, según informes oficiales consultados por el semanario.

El encuentro pactado por el actual senador perredista Sofío Ramírez fue promovido por un grupo de políticos, también del PRD, que triangularon posiciones en la zona norte para mantener sus cotos de poder.

El grupo lo aglutinan las corrientes Nueva Mayoría y Grupo Guerrero, que dirige el actual alcalde de Acapulco, Evodio Velásquez, y el diputado federal David Jiménez Rumbo, así como el exalcalde de Teloloapan y exdiputado federal Marino Miranda, quien dejó como sucesor a su amigo el exdiputado local Ignacio Valladares. Éste, a su vez, designó como su suplente a Rogelio Lagunas Contreras, hermano de Bernardo.

De igual manera, el exalcalde de General Canuto A. Neri y exdiputado local Roger Arellano Sotelo prácticamente dejó como sucesor en el ayuntamiento a Eleuterio Aranda Salgado, El Solitario del Sur, su jefe de la policía e intérprete de narcocorridos donde exalta a La Familia.

Consultado por Proceso, el gobernador Aguirre reconoció que ese grupo de políticos perredistas lo invitó a comer con los presuntos narcotraficantes Bernardo Lagunas y Santana Ríos, pero sostuvo que al final no acudió al encuentro.

“Recibí algunas invitaciones (de los políticos) pero no acudí a ese lugar (rancho San Andrés) y, más allá de eso, en una campaña muchas veces recibes el saludo de gente que no sabes de quién se trata ni tienes por qué saberlo, pues no tienes función investigadora en ese momento; aunque por supuesto que yo me deslindo absoluta y totalmente de cualquier vínculo con esas personas”, expresó Aguirre en ese entonces.

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