ONG de Juárez piden en carta al Papa que denuncie “tragedia nacional”

CHIHUAHUA, Chih. (proceso.com.mx).- El obispo de Coahuila, Raúl Vera López, entregará mañana en Chiapas al Papa Francisco una carta de organizaciones civiles de Ciudad Juárez en la que le piden que denuncie la tragedia nacional derivada de la violencia, sus rostros y raíces -como lo ha hecho en sus encíclicas- y que llame enérgicamente al gobierno a que cese la muerte, la represión y la traición.

“No tengas miedo en hacerlo, porque necesitamos aliento y esperanza, solidaridad con quienes hablan a pesar de la amenaza, la tortura y la muerte. Y que ese llamado enérgico vaya también hacia tus hermanos obispos, que como el fariseo de la parábola, se hacen los desentendidos frente al sufrimiento y la injusticia, pero porque también es probable que tengan mucho miedo, y estén necesitados del mismo aliento y valor que has mostrado”, dice una parte de la carta.

En rueda de prensa, representantes de las organizaciones vinculadas con Raúl Vera leyeron públicamente la carta, en la cual retoman el posicionamiento que hicieron con diversas agrupaciones del país, explicó Imelda Marrufo, coordinadora de la Red Mesa de Mujeres.

Mañana en el Parque Central las organizaciones realizarán una pinta de cruces junto con madres de mujeres desaparecidas y/o asesinadas, y el martes tendrán una vigilia en el Monumento a Juárez a las 17:00 horas.


La carta íntegra que las organizaciones envían a Jorge Mario Bergoglio es la siguiente:

“Recibe nuestro saludo desde el epicentro del dolor y la resistencia. Desde aquí hemos trabajado arduamente por el bienestar de nuestra casa asentada en el desierto. Hemos edificado desde la música, la poesía, la psicoterapia, la defensa de los derechos humanos, la educación, la exigencia de justicia. Acompañamos a las personas con capacidades diferentes, adultas mayores, migrantes, jóvenes y niños/as en condiciones vulnerables de pobreza, personas torturadas, mujeres que viven violencia, familiares de mujeres víctimas de desaparición y feminicidio.

Queremos decirte Francisco, que pese a lo que te digan políticos y empresarios, esta es una ciudad lacerada por la violencia, la muerte y el dolor de víctimas y familiares. Debes saber también que la ausencia de justicia va profundizando las heridas de una ciudadanía que es sistemáticamente ignorada por sus gobernantes y que  mediante discursos buscan maquillar la realidad  tal y como lo han hecho con las calles y fachadas por donde pasarás en tu recorrido. La verdad es que Juárez sigue abandonada, a merced de la avaricia e indolencia de sus autoridades.

Nuestras organizaciones aún documentan la desaparición de mujeres y hombres. Se registra de manera alarmante la trata de personas y el feminicidio, sin garantías reales para evitar su repetición.  La tortura sistemática como una forma judicial de ‘resolver’ los delitos es un hecho comprobado. Los y las jóvenes son criminalizados por ser pobres o desempleados. Contabilizamos miles de huérfanos y huérfanas resultado de la guerra contra el narcotráfico sin que reciban ningún tipo de atención. Persiste la discriminación y maltrato hacia las y los migrantes. La violencia en contra de las personas por su preferencia sexual es común. La marginación y discriminación hacia las poblaciones indígenas no termina. La ciudad aún padece la ausencia de amigos y familiares que fueron desplazados/as resultado de la llamada guerra contra el narcotráfico y que ante la  vulnerabilidad con que se vive en Juárez no han regresado. Esa misma vulnerabilidad es la que experimentamos también defensoras/es y periodistas cuyo trabajo a favor de la verdad y la justicia nos pone en una situación de riesgo.

Francisco, la ‘casa común’ que predicas, parece venirse abajo. Las políticas deshumanizantes y los salarios injustos de trasnacionales como Lexmark, Eaton Bussman, Copcomm, Foxconn sólo nos han empobrecido. La industria maquiladora enriquece obscenamente a algunos empresarios/gobernantes corruptos y al resto nos ha legado una ciudad y una vida precarias. La codicia de los dueños del dinero y sus administradores disfrazados de gobernantes no tiene límite y ahora también enfrentamos las consecuencias de una mina a cielo abierto en Samalayuca que representa un deterioro a medio ambiente y un daño a nuestro patrimonio común.

Por eso, nos sumamos a las siguientes peticiones de otros grupos y organizaciones hermanas en el país para que:

1. Que denuncies lo que está pasando, la tragedia nacional, que denuncies sus rostros, pero también sus raíces más profundas, como lo has hecho ya con claridad y firmeza en tus encíclicas; que nombres el horror, a sus víctimas y a sus responsables.

2. Que llames enérgicamente al gobierno a que cese la muerte, la represión y la traición, que no tengas miedo de hacerlo, porque necesitamos aliento y esperanza, solidaridad con quienes hablan a pesar de la amenaza, la tortura y la muerte. Y que ese llamado enérgico vaya también hacia tus hermanos obispos, que como el fariseo de la parábola, se hacen los desentendidos frente al sufrimiento y la injusticia, pero porque también es muy probable que tengan mucho miedo, y estén necesitados del mismo aliento y valor que has mostrado.

Deseamos que tu presencia en nuestra tierra sea una semilla de cambio, y una fuerza inspiradora que venga a fortalecer nuestra exigencia de paz con justicia y dignidad”.

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