Francisco en México: un infierno sin demonios

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Jorge Bergoglio ha sido, en sus primeros tres días de visita a México, un Papa tibio.

Capturado por el gobierno de Enrique Peña Nieto, sometido a un riguroso guión y frivolizadas sus actividades por Televisa y TV Azteca –repletas sus transmisiones de predicadores–, el Papa Francisco, jefe máximo de la iglesia católica, ha nutrido sus discursos con generalidades y lugares comunes que contrastan con su reputación rebelde.

Salvo el regaño a los jerarcas del Clero en México, hundidos en grillas palaciegas y corrompidos por las componendas con el poder político, económico y criminal, el Papa edulcoró sus pronunciamientos y, hasta cuando ante Peña y la cínica clase política postuló que en la desigualdad germinan la corrupción, la violencia y la muerte, lo hizo de tal manera general que aplicaría en casi cualquier país del mundo.

Y hoy lunes, en San Cristóbal de las Casas, tampoco trascendió el lugar común: Exhortó a pedirles perdón a los indígenas por ser incomprendidos y excluidos de la sociedad.

Pues sí, si se está en el infierno, ni modo de no hablar del calor, pero también hay que referirse a los demonios. Si se va a un muladar, no se omitirá el hedor, pero lo notable es decir quién tiró la basura.

Y ya se sabe: El que generaliza, absuelve.

Sordos y cínicos, los aludidos de PRI, PAN, PRD y PVEM le aplaudieron en Palacio Nacional, se retrataron con Bergoglio y hasta los gobernadores Claudia Pavlovich y Manuel Velasco le besaron el añillo papal, en una rendición más del poder constitucional al religioso.

En sus primeros tres días de visita a México, Bergoglio confirma lo previsto por Humberto Roque Villanueva, subsecretario de Asuntos Religiosos de la Secretaria de Gobernación, quien la víspera adelantó que el Papa no hablaría, a detalle, sobre la violencia, la inseguridad, la pobreza, la corrupción y otros temas graves de México:

“Lo que tengo apreciado, por conversaciones que hemos tenido con la Iglesia católica, es que el Papa se va a referir a estos casos de forma general, que no va a particularizar. Tengo la impresión de que serán reflexiones de carácter general, por supuesto aplicables a México, pero no tan casuísticas como algunos creen”.

Roque, el mismo que como diputado priista operó el alza del IVA de 10% a 15%, descartó inclusive que el Papa reciba a los familiares de los normalistas de Ayotzinapa, quienes –si acaso– podrán asistir como espectadores a sus actos públicos, pero ni siquiera podrán saludarlo:

“Mucho tiempo se pensó que ellos habían hecho alguna gestión para que los recibiera en forma privada. Hasta donde yo tengo información, esto no va a suceder. Lo que sí va a ocurrir es que estarán presentes en algunos de los eventos de carácter litúrgico del Papa Francisco. Y lo que yo no puedo saber es si en ese momento él se va a referir a ellos en particular”, dijo.

Este encuentro con los familiares de los desaparecidos, que en todo el país suman aproximadamente 27 mil, es una definición personalísima de Bergoglio y marcará su visita a México. ¿Omitir esa reunión es un pacto con Peña? Quizá. La iglesia hace política hace dos mil años.

Proceso publicó, la semana pasada, que la canciller Claudia Ruiz Massieu viajó intempestivamente a Roma el pasado 22 de enero para, junto con Mariano Palacios Alcocer, embajador de México ante la Santa Sede, reunirse en privado con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de El Vaticano, y con Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados.

En esa junta, según el semanario, Ruiz Massieu trató de persuadir al cardenal Parolin para que el Papa no se reuniera con los padres de los normalistas de Ayotzinapa, pues algunos de los desaparecidos habrían estado involucrados en el envío de drogas a Estados Unidos.

Llama la atención la molestia de Federico Lombardi, vocero de El Vaticano, sobre si se reunirá Bergoglio con los familiares de los normalistas y, en los hechos, la descartó de plano, porque en Ciudad Juárez se reunirá con víctimas de la violencia, “sin hacer diferencia de si algunos sufren más y otros sufren menos”.

Desdeñoso, de plano dio un portazo a los de Ayotzinapa: “A la misa en Ciudad Juárez todos son bienvenidos. Los que no vienen son libres”.

Todos lo sabemos: La Iglesia tiene su propia agenda ajustada a sus intereses y los mexicanos deberíamos apostar más por nosotros mismos que por dignatarios extranjeros, así sea un Papa con fama de rebelde, que si omite hablar de la pederastia, la mujer, el uso del condón y las parejas distintas a la tradicional, tampoco hace milagros…

Apuntes

Públicas fueron las amenazas de muerte contra mi persona y pública es mi gratitud a compañeros periodistas y no periodistas por su respaldo. La responsabilidad de esclarecer y sancionar el delito, por el que ya presenté la denuncia formal, ya se sabe pero hay que subrayarlo: Es el gobierno de Enrique Peña. Con el de Anabel Flores Salazar, colega de Veracruz, son ya 110 los periodistas asesinados desde el año 2000. ¡Ni uno más!

Comentarios en Twitter: @alvaro_delgado

Acerca del autor

Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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