Gran Bretaña: los riesgos del Brexit

LONDRES (apro).- Millones de británicos que viven en Europa, así como aquellos que trabajan en los sectores automotriz, agrícola y de servicios financieros se verán afectados ante una eventual salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (UE), de acuerdo con un amplio informe oficial dado a conocer el pasado 29 de febrero en la capital londinense.

El documento, el primer análisis oficial sobre el llamado Brexit –como se conoce popularmente a la salida de Gran Bretaña de la UE–, destacó que no será viable que el Reino Unido abandone el bloque comunitario en dos años, como estaba pautado. Detalló que el cronograma de negociaciones podría extenderse al menos diez años más.

Por ello, advirtió que una década de incertidumbres golpeará negativamente a los mercados financieros, afectará masivamente la inversión y hará desplomar el valor de la libra esterlina.

El documento alertó que por el Brexit también podrían perderse los derechos de al menos dos millones de británicos que trabajan o viven de sus jubilaciones en países de la UE.

“Un voto para abandonar la UE será el comienzo, y no el final, de este proceso. Podría terminar en más de una década de incertidumbres”, aseguró.

El informe fue publicado una semana después de que el primer ministro británico, el conservador David Cameron, confirmó que el 23 de junio próximo se realizará un referéndum histórico en el que unos 40 millones de votantes británicos podrán decidir en las urnas si el Reino Unido permanece dentro del bloque de 28 países o abandona finalmente el grupo, como buscan desde hace años los llamados “euroescépticos”.

Las dudas de muchos ingleses sobre la Unión Europea se acrecentaron en los últimos meses tras los problemas económicos en Grecia y la crisis de refugiados de Siria.

El documento oficial dado a conocer el pasado 29 de febrero en Londres indicó que si los electores votan por el Brexit, llevará más de una década deshacerse de acuerdos comerciales y financieros, además de negociarse nuevos tratados con Estados Unidos y otros países del mundo.

Además, el gobierno británico deberá resolver otros asuntos como los acuerdos fronterizos, derechos para pescadores británicos en aguas europeas, acceso de ciudadanos británicos a los servicios de Salud de la UE, entre otros temas complejos.

La única forma legal de concretar el Brexit, explicó, será a través del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, aunque hasta ahora no hay precedentes de que algún país lo haya aplicado prácticamente.

También requerirá del acuerdo unánime de los 27 países de la UE restantes, algo que podría resultar en que muchas naciones busquen concesiones.

“Una salida del Reino Unido de la UE significará deshacer todos los derechos y obligaciones –desde el acceso al mercado común, pasando por fondos estructurales para regiones pobres, hasta acciones comunes en la aplicación de sanciones– que el Reino Unido contrajo durante su adhesión a la UE y sus 40 años de membresía. Además de negociar la salida, el país deberá pactar negociar acuerdos post-salida con la UE”, destacó el documento.

El gobierno británico argumenta además que el comercio nacional sufrirá incertidumbres, ya que será necesario que Londres re-negocie acuerdos individuales con más de 50 países con los que tiene contratos ya establecidos con la UE.

Según el informe, el Reino Unido se verá “limitado” en su habilidad de conseguir esos acuerdos hasta que la primera ronda de negociaciones por el Brexit se haya completado. Entonces sugirió que Estados Unidos no entraría en esas negociaciones con Gran Bretaña antes de concluir sus propios acuerdos con los restantes países de la eurozona.

El reporte no ofreció un cronograma específico sobre cuándo se pondría en marcha el artículo 50; no obstante, Cameron sugirió que ocurriría inmediatamente. Tampoco mencionó un segundo referéndum, que fuentes allegadas al primer ministro indicaron que “no está sobre la mesa de negociaciones”.

“Proyecto del miedo”

Tras la publicación del análisis, los activistas a favor de la salida de la Unión Europea acusaron al gobierno de David Cameron de lanzar un “proyecto del miedo” e indicaron que el escenario más riesgoso para el país “es permanecer dentro del bloque comunitario”.

Además, compararon las advertencias del gobierno con aquellas hechas cuando Gran Bretaña consideraba sumarse a la eurozona y, finalmente, decidió no adoptar el euro.

El ministro de Trabajo y Pensiones británico, el conservador Iain Duncan Smith, afirmó que la crisis migratoria europea “representa una mayor amenaza para el Reino Unido que el Brexit”.

Dijo: “La campaña para seguir dentro de Europa basa toda su estrategia en el miedo, y en decirle a la gente ‘nosotros somos una nación muy pequeña, casi insignificante’. Nuestro país es uno de los más grandiosos del mundo”, destacó el funcionario en respuesta al informe.

Chris Grayling, presidente de la Cámara de los Comunes y uno de los cinco ministros del gabinete que hace campaña por el Brexit, desestimó el reporte.

“La gente no estará contenta con esta campaña de miedo. Decir que llevará más del doble de tiempo resolver acuerdos comerciales con la UE es estúpido. Existe una zona de libre comercio desde Islandia hasta la frontera rusa y Gran Bretaña seguirá siendo parte de él después de cortar los vínculos con el bloque”, continuó.

Según el presidente de los Comunes, la campaña para seguir dentro de UE “afirma que no hay otra opción” más que permanecer en el grupo comunitario “y seguir dando más poder y dinero a la UE cada año”.

Luego, aseguró: “Esto no es cierto. La verdadera incertidumbre es votar para permanecer en Europa, que ya está sufriendo una crisis del euro, de inmigración y de desempleo juvenil. Es más seguro que recobremos el control y gastemos nuestro dinero en nuestras prioridades”, dijo Grayling.

Sin embargo, Matt Hancock, ministro para el Gabinete, afirmó que el documento oficial “demuestra que abandonar la UE terminará en una década de incertidumbre muy dañina”.

Continuó: “Los riesgos para nuestra economía son muy claros y dejarán los puestos de trabajo y la prosperidad de los británicos peligrosamente expuestos”.

El referéndum de junio próximo ha dejado al descubierto profundas diferencias dentro del gobernante Partido Conservador, con muchos políticos y parlamentarios oficialistas que hasta ahora no han sido convencidos por Cameron para seguir dentro de la UE.

Incluso, el primer ministro enfrenta un desafío a su liderazgo en caso de que el Brexit obtenga la mayoría de los votos en los comicios, principalmente del alcalde de Londres, Boris Johnson, y de varios de sus ministros que realizan campaña en favor una salida.

Esta semana Johnson publicó un editorial muy crítico contra Europa en el periódico conservador Daily Telegraph, en el que indicó que la Carta Orgánica de Derechos fundamentales de la UE “está complicando los esfuerzos para combatir el terrorismo, en tanto que las medidas para salvar el euro a través de más integración presentan amenazas económicas”.

El alcalde de Londres escribió que “es la Corte Europea de Justicia, con sus grandes poderes para determinar sobre derechos fundamentales, que está dificultando mes a mes la tarea de los servicios de seguridad a la hora de expulsar a asesinos o monitorear a supuestos terroristas. Es gracias a una Europa sin fronteras que se le facilita a nuestros enemigos moverse libremente. Como dijo Ronald K. Noble, exjefe de Interpol, la zona Schengen es ‘como un cartel que le da la bienvenida a los terroristas a Europa’”.

El grupo Britain Stronger in Europe (Gran Bretaña mejor dentro de Europa) acusó a aquellos del bando contrario de no explicar con exactitud qué modelo económico seguirá el país en caso de una salida.

“Países fuera de la UE como Vanuatu, Nicaragua, Perú y Macedonia, son algunos de aquellos que Gran Bretaña terminará emulando en caso de salir de la UE”, agregó.

Pero Matthew Elliott, director ejecutivo del grupo Vote Leave (Votemos para salir), dijo que la población británica “está insatisfecha con la implacable campaña de miedo que lanzó David Cameron”.

El activista euroescéptico concluyó: “Nosotros somos optimistas acerca del futuro de Gran Bretaña, pero el gobierno parece destinado a tirar abajo al país. El Reino Unido prosperará fuera de la UE, del mismo modo que lo hacen tantos otros países en el mundo”.

Escocia, independiente

Las diferencias de opinión en el Reino Unido por el futuro de la membresía en la UE también han generado profundas divisiones entre Escocia e Inglaterra.

La primera ministra de Escocia y jefa del Partido Nacionalista Escocés (SNP) Nicola Sturgeon exhortó a todas las partes del debate a “pensar en ideales mayores, en lugar de discutir los riesgos económicos por el Brexit”.

Sostuvo: “Durante más de 40 años, la membresía de la Unión Europea fue buena para la prosperidad y bienestar de individuos, familias y comunidades en todo el país”.

Para la funcionaria, pertenecer a la UE “no es sólo contar con acuerdos de libre comercio y mercados abiertos”, sino disfrutar de “solidaridad, protección social y apoyo mutuo”.

En su opinión, “al trabajar juntos dentro de la UE, podremos lograr mucho más y conseguir una verdadera diferencia para aquellas personas más vulnerables”.

Sturgeon sugirió incluso que las negociaciones de Cameron con los gobernantes europeos “dejó mal parada a Gran Bretaña ante el resto de esos países”.

La ministra principal escocesa concluyó que si Gran Bretaña vota por salir de la UE, en contra de la mayoría de los escoceses que quieren permanecer dentro del bloque, entonces el SNP convocará a un nuevo referéndum para la independencia de Escocia, un nuevo golpe al gobierno británico de David Cameron y a su incierto futuro político.

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