Níger: Los vertidos de Shell

LONDRES (apro).– Dos comunidades del delta del Níger grave-mente afectadas por la contaminación de petróleo fueron autorizadas a demandar en Londres a la petrolera anglo-holandesa Royal Dutch Shell por vertidos de crudo que diezmaron sus ingresos y medios de subsistencia, destruyendo el medio ambiente y la ecología en esa región.

Las comunidades de Bille y Ogale confirmaron que presentarán la demanda en el Alto Tribunal de Londres a través del bufete de abogados londinense Leigh Day, en un nuevo caso contra la petrolera.

Shell ya había pagado 83.5 millones de dólares a la comuni-dad de Bodo tras llegar a un acuerdo extrajudicial con sus habitantes en enero de 2015.

Los documentos judiciales de ese caso muestran que la empresa con sede en Londres reconoció que subestimó el volumen de los vertidos de petróleo en la región del delta del Ní-ger, considerado como uno de los diez lugares más contami-nados del mundo.

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Shell afirmó en reiteradas ocasiones que el volumen de los vertidos que afectaron a la comunidad de Bodo era de cuatro mil barriles de petróleo, mientras que las pruebas periciales demostraron que el volumen había sido en realidad de 500 mil barriles.

Los documentos judiciales revelaron también que los mensajes de correo electrónico e informes internos demostraban que altos ejecutivos de la empresa expresaron ya en 2001 su preocupación por la necesidad de sustituir oleoductos en el delta del Níger y afirmaron que en algunos tramos había “riesgos y peligros importantes”.

Daniel Leader, abogado del bufete Leigh Day, aseguró que es “escandaloso” que cuatro años después de la publicación de un reporte de la ONU sobre el tema, “Shell aún no haya limpiado los vertidos de crudo en las comunidades Ogale y Bille”.

Agregó: “La paciencia de nuestros clientes se ha acabado y vamos a forzar ahora a Shell a actuar ya que está claro que no tienen intención de hacerlo por iniciativa propia”.

Según el jurista, en virtud de la gravedad de los daños “creemos que los costos de limpieza para ambas comunidades superarán los cientos de millones de libras esterlinas”.

Continuó: “Las demandas de miles de individuos afectados por esta polución podría superar las decenas de millones de libras teniendo en cuenta el impacto que tuvo en las comunidades”.

Las otras versiones

En un comunicado dado a conocer el pasado miércoles 2, Shell afirmó que “actos de sabotaje” y “robos de crudo” provocaron la contaminación en el Delta del Níger. La compañía incluso dijo que suspendió la producción de petróleo en Ogoniland hace más de dos décadas. Además, advirtió que desafiará “la jurisdicción de la corte británica” para hacerse cargo de la demanda.

“Pedirle a un tribunal inglés que intervenga es un desafío di-recto a los actos políticos internos y decisiones del Estado de Nigeria”, destacó la nota de la petrolera.

Por su parte, grupos defensores de derechos humanos y civiles advirtieron que las deficiencias en la forma en que el gigante petrolero inspecciona los vertidos de petróleo e informa sobre ellos podrían encubrir la magnitud de la posible responsabilidad económica de Shell.

“Shell tiene un historial deplorable de confusión e información falsa en relación con sus operaciones en el delta del Níger. Nuestras investigaciones ponen de manifiesto la conducta irresponsable de Shell en sus actividades en la región”, afirmó Peter Frankental, director del Programa de Asuntos Económicos de Amnistía Internacional (AI) Reino Unido.

“Es vergonzoso que Shell haya tenido que ser arrastrada hasta los tribunales para abordar estas cuestiones. No hay duda de que se podía haber ahorrado tiempo y dinero y evitado los problemas para la salud y los medios de vida y el sufrimiento emocional de las comunidades afectadas si Shell hubiera aceptado sin más la responsabilidad y limpiado los vertidos con rapidez y a fondo”, agregó.

Frankental confió además en que el caso de Bodo y la nueva demanda que será presentada en Londres “inciten a Shell a aceptar su responsabilidad, y que la empresa limpie los vertidos e indemnice a los habitantes del delta del Níger cuyas vidas ha devastado”.

El delta del Níger es la primera región productora de petróleo en África. Abarca unos 70 mil kilómetros cuadrados y representa el 7.5% del territorio nacional.

La mayor compañía petrolera internacional en la zona es Shell, que opera unos 50 yacimientos petrolíferos y cinco mil kiló-metros de oleoductos, gran parte de ellos envejecidos y con mantenimiento deficiente. Las cifras del propio gigante petrolero admiten mil 693 derrames de petróleo desde 2007, aunque el número real es probablemente mayor.

En esa región viven unos 31 millones de personas de más de 40 grupos étnicos incluidos los efik, ibibio, annang, oron, ijaw, itsekiri, igbo, isoko, urhobo, uoruba y kalabari.

Ogale sigue contaminada por el petróleo vertido en 2009, según un informe publicado por AI en noviembre de 2015.

La mancha del gigante

Cuando el equipo de investigación de la ONG británica visitó el lugar donde se había producido dicho vertido de petróleo, vio tie-rras de cultivo y pantanos gravemente contaminados, con manchas negras que cubrían el suelo y un fuerte olor a petróleo.

Ese vertido afectó significativamente la situación económica de miles de familias: campesinos y pescadores de la zona que dependían de los cultivos y la pesca para subsistir diariamente.

“Con la limpieza inadecuada de la contaminación procedente de sus oleoductos y pozos, Shell deja a miles de mujeres, hombres, niñas y niños expuestos a tierra, agua y aire contaminados, en algunos casos durante años o incluso decenios”, explicó Mark Dummett, investigador sobre empresas y derechos humanos de AI.

“Los vertidos de petróleo causan un impacto devastador en los campos, los bosques y los caladeros de los que dependen los alimentos y los medios de vida de la población del delta del Níger. Si alguien visita estos lugares podrá ver y oler por sí mismo cómo la contaminación se ha extendido por la tierra”, agregó.

Desde entonces, Shell no ha limpiado debidamente el lugar, pese a que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) informó en 2011de la existencia de una grave contaminación en él, incluso en las aguas subterráneas.

El PNUMA también describió cómo los daños causados al entorno y a la población se agravaron debido a que la empresa no limpió adecuadamente los vertidos.

En uno de esos lugares, el Pozo 11 de Bomu de Shell, los investigadores encontraron tierra ennegrecida y capas de petróleo en el agua, 45 años después de que tuviera lugar un vertido de petróleo, aun cuando Shell afirma haberlo limpiado dos veces, en 1975 y 2012.

En otros lugares, cuya limpieza ha certificado el regulador nigeriano, los investigadores encontraron tierra y agua contaminadas por petróleo cerca de donde la población vive y realiza actividades agrícolas.

En enero de 2015, alrededor de 15 mil 600 agricultores y pescadores de Bodo iban a recibir en torno a 2 mil libras esterlinas cada uno como parte de la indemnización de 55 millones de libras por la contaminación causada por sendos vertidos de petróleo en 2008 y 2009 que devastaron el medio ambiente de la comunidad de Bodo, en la zona del gobierno local de Gokana, en el estado nigeriano de Rivers.

Esta indemnización fue resultado de una batalla judicial de tres años entre la comunidad de Bodo, representada por Leigh Day, y Shell. Sin embargo, muchas familias afectadas siguen sin cobrar a pesar de que la petrolera registró ingresos por mil 900 millones de dólares en 2015.

La Royal Dutch Shell es una de las mayores multinacionales del mundo, y una de las cuatro más grandes del sector petrolífero junto con BP, ExxonMobil y Total.

En 2009 la revista Fortune la clasificó como la empresa con mayor caudal monetario del mundo y en la edición del 2011, quedó en segundo lugar justo después de Walmart.

Según el Centro para el Medio Ambiente, los Derechos Hu-manos y el Desarrollo (CEHRD) “Shell y el gobierno de Nigeria no pueden seguir ignorando el terrible legado de la industria petrolera en el delta del Níger”.
Stevyn Obodoekwe, director de programas del CEHRD, dijo que “para muchas personas de la región, el petróleo no ha llevado otra cosa que sufrimiento”.

Y lamentó: “La calidad de vida de las personas que viven rodeadas de gases del petróleo, tierras recubiertas de petróleo y ríos rebosantes de crudo es atroz, y lo es desde hace decenios”.

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