Las empresas encubiertas de más de 100 líderes en el mundo

Una filtración masiva de documentos exhibe las estructuras offshore que poseen 12 líderes globales –en función o retirados– y revela cómo personas cercanas a Vladimir Putin, el presidente de Rusia, reestructuraron en secreto más de dos mil millones de dólares a través de bancos y empresas fantasmas.

La filtración proporciona detalles sobre los negocios financieros ocultos de más de 128 personajes políticos y altos funcionarios en el mundo.

El archivo, que consiste en 11.5 millones de documentos, muestra cómo una industria global conformada por despachos y grandes bancos venden secrecía financiera tanto a políticos, defraudadores y narcotraficantes, como a multimillonarios, celebridades y deportistas.

Éstos son algunos de los elementos más destacados de una investigación que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), el periódico alemán Süddeutsche Zeitung y más de otros 100 medios de comunicación en el mundo, llevaron a cabo durante cerca de un año.

Los archivos exhiben empresas offshore (dedicadas al traslado de recursos de un país a otro), controladas por los primeros ministros de Islandia y Pakistán, el rey de Arabia Saudita y los hijos del presidente de Azerbaiyán. Incluyen al menos a 33 personas y empresas que aparecen en la lista negra del gobierno de Estados Unidos debido a los negocios que realizaron con capos de la droga mexicanos, organizaciones terroristas como Hezboláh, o gobiernos autoritarios como Corea del Norte e Irán.

Una de estas empresas surtió gasolina para el avión que el gobierno de Siria utilizó para bombardear y matar a miles de sus propios ciudadanos, según acusaciones de las autoridades de Estados Unidos.

“Estos hallazgos muestran los profundos arraigos entre las prácticas dañinas y la criminalidad que existen en el mundo offshore”, dijo Gabriel Zucman, economista por la University of California de Berkeley y autor de “La riqueza escondida de las naciones: el azote de los paraísos bancarios”.

Zucman, quien fue informado sobre la investigación internacional que aquí se presenta, aseveró que la liberación de los documentos filtrados debería incitar a los gobiernos a buscar “sanciones concretas” contra las jurisdicciones y las instituciones que venden secrecía offshore.




Varios de los líderes que han adoptado instrumentos de lucha contra la corrupción aparecen en los documentos filtrados. Los archivos revelan compañías offshore vinculadas con la familia de Xi Jinping, el presidente de China, quien abogó por luchar contra “ejércitos de corrupción”. También se encuentra Petro Poroshenko, el presidente de Ucrania, quien se presenta como reformista en un país sacudido por escándalos de corrupción. Los documentos dan a conocer nuevos detalles sobre David Cameron, el exprimer ministro británico, un líder en las iniciativas para reformar los paraísos fiscales.

La filtración masiva de documentos abarca un periodo que se extiende por cerca de 40 años, desde 1977 hasta el final de 2015 y ofrece una mirada inédita en el mundo offshore, lo descubre en su día a día, de década en década, y muestra la forma en cómo el dinero negro circula a través del sistema financiero global, alimentando el crimen y quitando ingresos tributarios a los tesoros nacionales.

La mayor parte de los servicios que la industria offshore ofrece es legal, pero los documentos muestran que los bancos, los despachos y otros actores de este sistema han eludido en varias ocasiones los requisitos legales para asegurarse que sus clientes no se involucren en actividades vinculadas al crimen, la evasión de impuestos o la corrupción política. En algunos casos, los documentos revelan que los intermediarios de los offshore se protegieron a sí y a sus clientes mediante la disimulación de transacciones sospechosas o la manipulación de documentos oficiales.

Los documentos plantean que los bancos más importantes son los grandes operadores detrás de la creación de compañías difíciles de rastrear en las Islas Vírgenes Británicas, Panamá y otros paraísos offshore. Enlistan cerca de 15 mil 600 empresas fantasmas que los bancos incorporaron para clientes deseosos de mantener ocultas sus finanzas. Miles de ellas fueron creadas por gigantes internacionales como HSBC o UBS.

Los documentos revelan un padrón de acciones encubiertas realizadas por bancos, empresas y personas vinculadas con el presidente ruso Putin. Exhiben empresas offshore de la red del mandatario ruso, las cuales movieron en tan sólo una operación hasta 200 millones de dólares. A partir de los archivos se deduce que los socios de Putin disfrazaron pagos, posfecharon documentos y consiguieron influencias escondidas en los medios y la industria automotriz del país.

Un vocero del Kremlin evitó responder a las preguntas sobre esta historia. En su lugar, el pasado 28 de marzo declaró en público que el ICIJ y los medios de comunicación asociados preparaban una “ataque informativo” engañoso sobre Putin y sus cercanos.

Los documentos filtrados, que revisaron más de 370 periodistas de 76 países, provienen de Mossack Fonseca, un despacho panameño poderoso –aunque poco conocido–, que tiene ramificaciones en Hong Kong, Miami, Zurich y otros 35 lugares del mundo.

El despacho es uno de los más importantes en la creación de empresas fantasmas, estructuras corporativas que pueden ser utilizadas para esconder la identidad de los propietarios de bienes. Los documentos filtrados del despacho contienen información sobre 214 mil 488 entidades offshore conectadas con personas en más de 200 países o territorios. El ICIJ publicará la lista completa de las empresas y las personas vinculadas a ellas a inicios de mayo.

Los datos incluyen correos electrónicos, tabuladores financieros, pasaportes y registros corporativos que revelan la identidad de los dueños de cuentas bancarias y empresas en 21 jurisdicciones offshore, desde Nevada hasta Singapur, pasando por las Islas Vírgenes Británicas.

La galaxia secreta de Mossack Fonseca. (Clic para navegar)

La galaxia secreta de Mossack Fonseca. (Clic para navegar)

Las huellas de Mossack Fonseca se encuentran en el negocio de diamantes en África, en transacciones a nivel internacional del arte, así como en otras operaciones que prosperan en la secrecía. El despacho ofreció sus servicios a un número de monarcas de Medio Oriente, entre ellos, ayudó a los reyes Mohamed VI de Marruecos y Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita, a poner sus lujosos yates al mar.




En Islandia, los documentos filtrados muestran cómo el primer ministro Sigmundur David Gunnlaugsson y su esposa abrieron en secreto una empresa offshore, a través de la cual compraron millones de dólares en bonos del banco islandés durante la crisis financiera que atravesó el país.

Entre otros, los documentos incluyen a un lavador de dinero que admitió una contribución ilegal por 50 mil dólares para pagar a los ladrones del caso Watergate, en Estados Unidos; 29 de los 500 multimillonarios más ricos del mundo según la lista de la revista Forbes, así como la estrella de cine Jackie Chan, quien maneja por lo menos seis empresas a través del despacho.

Al igual que muchos de los clientes de Mossack Fonseca, no existe ninguna evidencia que demuestre que Chan utilizó sus empresas para fines ilícitos. Tener una empresa offshore no es ilegal. Para algunas transacciones internacionales, es una opción lógica.

Sin embargo, los documentos de Mossack Fonseca indican que entre los clientes del despacho hubo operadores del esquema Ponzi (operaciones fraudulentas de inversión), narcotraficantes, evasores de impuestos y por lo menos un acosador sexual. Un hombre de negocios estadunidense quien viajó a Rusia para tener relaciones sexuales con huérfanos menores de edad firmó papeles para una sociedad offshore mientras cumplía su tiempo en la cárcel en New Jersey.

Los documentos contienen nuevos detalles sobre escándalos de gran tamaño, desde el mayor robo de oro de Gran Bretaña, hasta los alegatos de corrupción que sacuden a la FIFA, el organismo que dirige el futbol internacional.

Los documentos filtrados revelan que el despacho de Juan Pedro Damiani, un integrante del Comité de Ética de la FIFA, tejió relaciones de negocio con tres hombres condenados en el escándalo de la FIFA: Eugenio Figueredo, el exvicepresidente de la FIFA, Hugo y Mariano Jinkis, y la pareja padre-hijo acusada de pagar sobornos para conseguir los derechos de difusión de los partidos en América Latina. Los documentos muestran que el despacho de Damiani en Uruguay representó a una empresa vinculada con los Jinkis y a siete empresas ligadas con Figueredo.

En respuesta al reporteo del ICIJ y sus socios, el comité de ética de la FIFA lanzó una investigación preliminar sobre la relación entre Damiani y Figueredo. Un vocero del comité dijo que Damiani informó al organismo de sus vínculos comerciales con Figuereo el pasado 18 de marzo. Esto fue un día después que el equipo de periodistas envió a Damiani el cuestionario sobre el trabajo de su despacho para compañías vinculadas con el exvicepresidente de la FIFA.

Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, también fue hallado en la información. Los documentos muestran que Messi y su padre eran dueños de Mega Star Enterprises Inc., una empresa panameña que se añade a la lista de empresas fantasma que fueron vinculadas con Messi. Sus negocios offshore están siendo investigados en un caso de evasión fiscal en España.

Famosos o no, Mossack Fonseca opera de manera agresiva para proteger los secretos de sus clientes. En Nevada, los documentos muestran que el despacho intentó protegerse a sí y a sus clientes de la inminencia de una acción legal iniciada en una Corte Federal de Distrito: removió todos los papeles de su filial en Las Vegas y sus gurús tecnológicos borraron los datos electrónicos de los celulares y las computadoras de los empleados.

Los documentos muestran que el despacho ofreció en varias ocasiones la posibilidad de posfechar documentos para dar ventajas a sus clientes. Fue una práctica tan común que, en un intercambio de correos de 2007, empleados del despacho hablaron sobre la posibilidad de establecer una escala de precios para el servicio. En esta estructura, los clientes pagarían 8.75 dólares por cada mes que separaría la fecha real de la apócrifa.

En una respuesta escrita a cuestionarios del ICIJ y sus socios de los medios, el despacho dijo que “no fomenta ni promociona los actos ilegales. Sus alegaciones según las cuales proveemos a los accionistas de estructuras supuestamente diseñadas para esconder la identidad de los verdaderos beneficiarios está totalmente sin fundamento y falsa”.

El despacho añadió que posfechar documentos “es una práctica justificada y aceptada”, la cual es “común en nuestra industria y sus fines no consisten en encubrir actos ilegales”.

El despacho dijo que no respondería a las preguntas sobre clientes específicos debido a sus obligaciones de mantener su confidencialidad.

Ramón Fonseca, uno de los cofundadores del despacho, declaró en una entrevista reciente en la televisión panameña que su oficina no asume la responsabilidad de las actividades que sus clientes realizan con las empresas offshore que su negocio vende. Comparó el despacho con una “fábrica de autos”, cuya responsabilidad termina una vez que el carro esté construido. Echarle la culpa a Mossack Fonseca por lo que las personas hacen con sus compañías equivaldría a hacer responsable a un fabricante de autos “si el carro fue utilizado en un robo”, dijo.

La sede del despacho Mossack Fonseca en Panamá. Foto: Mathieu Tourliere / Procesofoto

La sede del despacho Mossack Fonseca en Panamá. Foto: Mathieu Tourliere / Procesofoto

Bajo Escrutinio

Mossack Fonseca operó en las sombras, hasta que recientemente empezó a ser objeto de un creciente escrutinio, ya que gobiernos obtuvieron filtraciones parciales de los archivos del despacho y que las autoridades de Brasil y Alemania empezaron a investigar sus prácticas.




En febrero de 2015, el Süddeutsche Zeitung reportó que las agencias policiacas alemanas lanzaron una serie de operativos contra Commerzbank, uno de los mayores bancos del país, en el marco de una investigación sobre evasión de impuestos que podría desembocar en acciones legales contra empleados de Mossack Fonseca, según las autoridades.

En Brasil, el despacho se convirtió en un objetivo de la “Operación Lavado a presión” (Lava Jato, en portugués), en la que las autoridades investigan redes de soborno y lavado de dinero. Ya condenaron a destacados personajes políticos e investigan al expresidente Luis Ignacio Lula Da Silva. El escándalo amenaza con derrocar a Dilma Rousseff, la presidente actual.

En enero pasado, los fiscales brasileños calificaron a Mossack Fonseca como “gran lavador de dinero” y anunciaron que iniciaron procesos legales contra cinco empleados de la filial brasileña del despacho, por su supuesto protagonismo en el escándalo.

Mossack Fonseca niega cualquier delito en Brasil.

Los hallazgos en los archivos filtrados del despacho representan un aporte gigante sobre los documentos offshore que el ICIJ y sus socios de reporteo han revelado en los pasados cuatro años.

En lo que resultó la mayor colaboración entre medios jamás realizada, periodistas hablantes de más de 25 idiomas excavaron en los archivos internos de Mossack Fonseca y rastrearon los acuerdos secretos de los clientes del despacho alrededor del mundo. Compartieron la información y cazaron las notas con base a las escrituras de las empresas, los registros de propiedad, los balances financieros, los documentos judiciales, así como a entrevistas con expertos en lavado de dinero y fiscales.

Periodistas del Süddeutsche Zeitung obtuvieron los millones de documentos de una fuente confidencial. Los compartió con el ICIJ y otros socios de prensa. Los medios involucrados en la investigación colaborativa no pagaron por ellos.

Previo a que el Süddeutsche Zeitung obtuviera la filtración, las autoridades tributarias alemanas compraron un paquete más pequeño de documentos de Mossack Fonseca a un whistleblower, lo cual desencadenó los operativos en Alemania a inicios de 2015. Desde ese entonces, este paquete de documentos fue ofrecido a las autoridades tributarias de Gran Bretaña, Estados Unidos y otros países, de acuerdo con fuentes cercanas al tema.

El paquete de archivos que obtuvieron los medios ofrece más que una fotografía instantánea de los métodos que emplea un despacho, o un catálogo de sus clientes más cuestionados. Permite una mirada de largo alcance en una industria que opera para mantener sus prácticas en secreto, e incluso ofrece pistas sobre las razones por las cuales han vacilado los esfuerzos en reformar el sistema.

La historia de Mossack Fonseca es, en muchos sentidos, la historia del propio sistema offshore.

Las principales oficinas de Mossack-Fonseca en el mundo. Gráfico: FactCheck Argentina (Clic para agrandar)

Las principales oficinas de Mossack-Fonseca en el mundo. Gráfico: FactCheck Argentina (Clic para agrandar)

Crimen del Siglo

Previo al amanecer del 26 de noviembre de 1983, seis ladrones entraron al almacén de Brink’s Mat, en el aeropuerto de Hearthrow de Londres. Los ladrones esposaron a los guardias de vigilancia, los empaparon con gasolina, frotaron un cerillo y amenazaron con calcinarlos si se negaban a abrir la caja fuerte del almacén. En ella, los ladrones encontraron cerca de 7 mil lingotes de oro, diamantes y dinero en efectivo.

“Muchas gracias por su ayuda. Que tengan una feliz navidad”, dijo uno de los ladrones mientras se escapaban.

Los medios británicos apodaron al robo “el crimen del siglo”. La mayor parte del botín nunca se recuperó. El destino del dinero es un misterio que, hasta la fecha, fascina a los estudiosos del mundo subterráneo inglés.

Documentos encontrados en los archivos de Mossack Fonseca revelan que el despacho y su cofundador, Jürgen Mossack, pudieron haber ayudado a los criminales a guardar el botín fuera del alcance de las autoridades, al proteger a una empresa vinculada con Gordon Parry, un embaucador que lavó dinero para los ladrones del Brink’s Mat.




De acuerdo con los documentos, 16 meses después del robo, Mossack Fonseca incorporó Feberion Inc, una empresa inexistente en Panamá. Jürgen Mossack era uno de los tres directores “nominados”, un término empleado en el negocio para los suplentes que “controlan” una empresa en el papel, pero no ejercen ninguna autoridad real en sus actividades.

Un memo interno redactado por Mossack muestra que el despacho sabía desde 1986 que la empresa estaba “aparentemente involucrada en el manejo de dinero proveniente del famoso robo de Brink’s Mat en Londres. La compañía como tal no fue utilizada de manera ilegal, pero puede que invirtiera dinero a través de cuentas bancarias y propiedades de proveniencia ilegal”.

Los documentos de Mossack Fonseca del año 1987 plantean de manera clara que Parry se encontraba detrás de Feberion, pero en lugar de ayudar a las autoridades en acceder a los bienes de Feberion, el despacho emprendió acciones que frustraron los intentos de la policía británica de tomar el control de la compañía, de acuerdo con los documentos.

Cuando la policía obtuvo los dos certificados que controlaban la posesión de la empresa, Mossack Fonseca operó para que Feberion emitiera 98 nuevas acciones, una maniobra que terminó por impedir a los investigadores tomar la empresa, según los archivos filtrados.

No fue sino hasta 1995 –tres años después que Perry fuera condenado a diez años de cárcel por su papel en el episodio del oro– que Mossack Fonseca terminó su relación de negocios con Feberion.

Un vocero del despacho aseveró que cualquier alegación sobre la supuesta ayuda en proteger el botín del robo del Brink’s Mat es “totalmente falsa”. Dijo que Jürgen Mossack “nunca estuvo en negocios” con Parry y nunca fue contactado por la policía sobre este caso.

La defensa de la empresa que hizo Mossack Fonseca ilustra hacia dónde los operadores del sistema offshore pueden llegar para servir los intereses de sus clientes.

El sistema offshore descansa sobre una industria global de banqueros, abogados, asesores y otros intermediarios, quienes trabajan juntos para proteger los secretos de sus clientes. Estos expertos utilizan empresas anónimas, fideicomisos y otras entidades de papel para crear complejas estructuras que pueden ser empleadas para esconder el origen del dinero sucio.

“Son la gasolina que alimenta el motor”, dice Robert Mazu, exagente antidrogas estadunidense y autor de El Infiltrador: Mi Vida Secreta Dentro de los Bancos Sucios Detrás del Cártel de Medellín de Pablo Escobar. Añade: “Son una pieza extremadamente importante en la fórmula del éxito de las organizaciones criminales”.

Mossack Fonseca dijo a ICIJ que sigue “tanto la letra como el espíritu de las leyes. Ya que así lo hacemos, no fuimos inculpados una sola vez en 40 años”.

Los fundadores del despacho hace casi cuatro décadas –todavía fungen como socios principales– son figuras bien conocidas de la sociedad y la política panameñas.

Jürgen Mossack y Ramón Fonseca, fundadores del despacho Mossack-Fonseca. Fotos: Especial

Jürgen Mossack y Ramón Fonseca, fundadores del despacho Mossack-Fonseca. Fotos: Especial

Jürgen Mossack es un inmigrante alemán cuyos padres establecieron una vida nueva en Panamá, tras servir a la Waffen SS de Adolfo Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. Ramón Fonseca es un novelista premiado, quién se desempeñó como asesor del presidente panameño en años recientes. Pidió licencia de su puesto de asesor en marzo pasado, después de que su empresa fuera implicada en el escándalo de corrupción en Brasil y que el ICIJ y sus socios empezaran a preguntarle sobre las prácticas de su despacho.

Desde su base en Panamá, una de las zonas con mayor secreto financiero en el mundo, Mossack Fonseca siembra compañías anónimas en ese país, las Islas Vírgenes Británicas y otros paraísos bancarios.

El despacho ha trabajado muy de cerca con grandes bancos e importantes despachos en lugares como Holanda, México, Estados Unidos y Suiza, ayudando a sus clientes a mover dinero o reducir su carga de impuestos, según muestran los documentos secretos.

El análisis del ICIJ encontró que más de 500 bancos, incluyendo sus filiales y sucursales, han trabajado con Mossack Fonseca desde inicios de los 70 en el manejo de compañías offshore. El banco suizo UBS instaló más de mil 100 compañías a través de Mossack Fonseca; para HSBC esta cifra rebasó las 2 mil 300.

En total, los documentos indican que Mossack Fonseca trabajó con más de 14 mil bancos, despachos, empresas especializadas en la incorporación de compañías e intermediarios con los cuales instaló compañías, fundaciones y fideicomisos para sus clientes.

Mossack Fonseca asegura que estos intermediarios son sus verdaderos clientes, y no los usuarios de las compañías offshore. El despacho asevera que los intermediarios proveen filtros adicionales en la supervisión y revisión de los nuevos clientes. Al igual que con sus propios procedimientos, Mossack Fonseca dice que muchas veces los intermediarios incluso van más allá de “las reglas y estándares existentes a los que nosotros y otros estamos atados”.

En sus esfuerzos para proteger a Feberion Inc., la empresa fantasma vinculada con el robo de oro de Brink’s Mat, Mossack Fonseca utilizó los servicios de un despacho panameño, Chartered Management Company, dirigida por Gilbert R.J. Straub, un expatriado estadunidense quien jugó un papel breve en el escándalo del Watergate.

En 1987, Jürgen Mossack y otros directores de papel de Feberion renunciaron bajo el entendimiento de que los sustituirían nuevos directores nombrados por Chartered Management, según los documentos secretos.

Straub fue detenido durante una operación encubierta de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA, por sus siglas en inglés), la cual no tenía relación con el caso Brink’s Mat, según el exagente encubierto Mazur. Éste armó el caso que obligó a Straub a admitir su responsabilidad por el delito de lavado de dinero en 1995. Durante la operación encubierta de Mazur, Straub intentó demostrar su buena fe al describir cómo canalizó dinero de manera ilegal para la campaña de reelección del presidente Nixon en 1972.

Secretos y víctimas

El padre de Nick Kgopa murió cuando éste tenía 14 años. Los colegas de su padre en la mina de oro de Sudáfrica dijeron que la sobreexposición a sustancias químicas lo mató.

Nick, su madre y su hermano más joven, quien es sordo, sobrevivieron gracias a un ingreso mensual proveniente de un fondo para viudas y huérfanos de mineros.

Un día, los pagos dejaron de llegar.

Su familia fue una de las muchas que perdieron todo por culpa de un fraude de inversión de 60 millones de dólares orquestado por un hombre de negocios sudafricano. Los fiscales alegaron que un grupo de personas vinculadas con Fidentia, una empresa de manejo de bienes, intrigó para ganar millones de dólares a través de fondos de inversión, incluso del seguro de vida de los mineros que apoyaban a 46 mil viudas y huérfanos.




Los documentos filtrados de Mossack Fonseca muestran que por lo menos dos de los hombres involucrados en el fraude utilizaron el despacho panameño para crear compañías offshore, y que Mossack Fonseca quería ayudar a uno de los defraudadores a proteger su dinero incluso después que las autoridades lo vincularan públicamente con el escándalo.

Los maquinadores de esquemas Ponzi y otros defraudadores, quienes estafan a numerosas víctimas, utilizan a menudo estructuras offshore para armar sus esquemas o esconder los procedimientos. El caso Fidentia no es el único fraude importante que aparece en los archivos de los clientes de Mossack Fonseca.

En Indonesia, por ejemplo, pequeños inversionistas denunciaron a una compañía incorporada por Mossack Fonseca en las Islas Vírgenes Británicas, aseverando que fue utilizada para robar cerca de 150 millones de dólares a más de tres mil 500 personas.

“De verdad necesitamos este dinero para pagar la cuota para la educación de nuestros hijos”, escribió un inversionista indonesio a Mossack Fonseca en abril de 2007, cuando se detuvieron los pagos.

“Nos pueden dar cualquier sugerencia, algo que podamos hacer”, pidió el inversionista en inglés, después de ver que el nombre de Mossack Fonseca aparecía en los folletos publicitarios del fondo.

Graham Maddock, exasesor financiero de Fidentia. Foto: Cindy Waxa / Independent Newspapers

Graham Maddock, exasesor financiero de Fidentia. Foto: Cindy Waxa / Independent Newspapers

En el caso Fidentia, los documentos de Mossack Fonseca muestran que Graham Maddock, un hombre posteriormente encarcelado en Sudáfrica por su responsabilidad en el fraude, pagó 59 mil dólares a Mossack Fonseca en 2005 y 2006 para incorporar dos paquetes de compañías offshore, incluso una llamada Fidentia North America. Los documentos del despacho mencionan que dieron al hombre “el servicio VIP”.

Mossack Fonseca también creó estructuras offshore para Steven Goodwin, un hombre al que los fiscales señalaron más tarde por su “papel instrumental” en el engaño de Fidentia. Mientras el escándalo estallaba en 2007, Goodwin huyó a Australia y luego a Estados Unidos, donde se reunió con un abogado de Mossack Fonseca en un hotel de lujo de Manhattan para platicar sobre sus posesiones offshore, destacan los documentos internos.

El empleado del despacho escribió posteriormente que él y Goodwin “hablaron profundamente” sobre el escándalo Fidentia y que “convenció a Goodwin proteger de mejor manera” los bienes de sus compañías offshore, al transferirlos a un tercero.

En su memo, el empleado dijo a sus colegas que Goodwin no estaba involucrado en el fraude “de ninguna manera”, sino que era “simplemente una víctima de las circunstancias”.

En abril de 2008, el FBI detuvo a Goodwin en Los Ángeles y lo mandó de regreso a Sudáfrica, dónde reconoció su responsabilidad en los delitos de fraude y lavado de dinero. Fue condenado a 10 años de cárcel.

Un mes después de la sentencia de Goodwin, un empleado de Mossack Fonseca sugirió un plan para frustrar los intentos de los fiscales de Sudáfrica de buscar los bienes vinculados con Hamlin Property LLP, la compañía offshore que Goodwin incorporó para invertir en el mercado inmobiliario de ese país.

El empleado propuso que un asesor “preparara” auditorías del 2006 y 2007 para “impedir que los fiscales tomaran acciones contra las entidades detrás de Hamlyn”. Escribió “preparar” entre comillas en su correo electrónico.

No queda claro si la propuesta fue adoptada.

Mossack Fonseca no contestó a las preguntas del ICIJ sobre su relación con Goodwin. Un representante de Goodwin dijo al ICIJ que el hombre “no tenía nada” que ver con el colapso de Fidentia, “ni nada que tenga que ver directa o indirectamente con las 46 mil viudas y huérfanos”.

Políticamente Expuestos

El 10 de febrero de 2011, una compañía anónima en las Islas Vírgenes Británicas llamada Sandalwood Continental Ltd. prestó 200 millones de dólares a Horwich Trading Ltd., una empresa fantasma establecida en Chipre.

Al día siguiente, Sandalwood otorgó los derechos de cobrar el reembolso del préstamo –intereses incluidos– a Ove Financial Corp., una compañía misteriosa en las Islas Vírgenes Británicas.

Ove pagó un dólar para estos derechos. Pero el recorrido del dinero no se detuvo ahí. El mismo día, Ove reasignó sus derechos a percibir los pagos del préstamo a una empresa panameña llamada International Media Overseas. Ésta también desembolsó un dólar.

En apenas 24 horas, los derechos del préstamo atravesaron en el papel a tres países, dos bancos y cuatro compañías, con lo que se evitó rastrear el dinero en el proceso.

Sobraron las razones por las cuales los hombres detrás de la transacción quisieron maquillarla. Una de ellas, y no la menor: porque el camino del dinero nacía en una zona particularmente cercana al presidente ruso, Vladimir Putin.

El dueño mayoritario y director del banco Rossiya, establecido en San Petersburgo, fue señalado como uno de los “cajeros” de Putin. Incorporó Sandalwood Continental y dirigió el flujo de dinero.

International Media Overseas, donde parece que aterrizaron los derechos de percibir los intereses del préstamo de 200 millones de dólares, estaba controlado, en el papel, por Sergey Roldugin, uno de los amigos más antiguos de Putin, chelista clásico y padrino de la hija mayor del presidente ruso.

Vladimir Putin, presidente de Rusia. Foto: AP / Andrew Harnik

Vladimir Putin, presidente de Rusia. Foto: AP / Andrew Harnik

El préstamo de 200 millones de dólares fue una de las docenas de transacciones –que sumaron más de 2 mil millones de dólares– encontradas en los archivos de Mossack Fonseca y que involucran a gente o compañías vinculadas con Putin. Las transacciones provenían de una empresa del Rossiya Bank, que ganó influencia directa sobre uno de los mayores fabricantes de camiones de Rusia y compró participaciones de manera secreta en la propiedad de un medio ruso clave.

Algunos de los pagos sospechosos que hicieron los cercanos a Putin pueden haber sido diseñados como comisiones, posiblemente a cambio de contratos o apoyos del gobierno ruso. Los documentos secretos sugieren que gran parte del dinero provino de un banco en Chipre, cuyo accionista principal era VTB Bank, el banco estatal ruso.

En una conferencia de prensa telefónica que se llevó a cabo la semana pasada, Dmitry Peskov, vocero de Putin, dijo que el gobierno no contestaría a las “consultas sin sustento” del ICIJ o sus socios de reporteo, pues contenían preguntas que “fueron realizadas cientos de veces y respondidas cientos de veces”.

Peskov añadió que Rusia tiene “disponible el arsenal completo de instrumentos legales en el área nacional e internacional para proteger el honor y la dignidad del presidente”.

En el marco de las leyes nacionales y los acuerdos internacionales, se supone que los despachos como Mossack Fonseca, especializados en crear compañías y cuentas bancarias offshore, deben vigilar a sus clientes que pudieran estar involucrados en lavado de dinero, evasión de impuestos u otros actos ilícitos. Deben prestar especial atención a las “personas políticamente expuestas” (PEP), es decir, funcionarios del gobierno, sus familiares e incluso sus socios. Si alguien entra en la categoría de PEP, el intermediario que incorpora sus compañías debe revisar sus actividades con mucha atención para asegurarse que no se involucran en actos de corrupción.




Mossack Fonseca aseguró al ICIJ que “ha establecido debidamente las políticas y los procedimientos para identificar y gestionar los casos en los cuales los individuos aparecen como PEP”.

Pero muchas veces Mossack Fonseca ni siquiera supo quiénes eran sus clientes. Por ejemplo, una auditoría interna de 2015 demostró que el despacho conocía la identidad de apenas 204 beneficiarios reales, de las 14 mil 86 compañías que había incorporado en Seychelles, un paraíso bancario ubicado en el Océano Índico.

Jürgen Mossack y Ramón Fonseca con funcionarios de las Islas Vírgenes. Foto: www.finance.gov.vg

Jürgen Mossack y Ramón Fonseca con funcionarios de las Islas Vírgenes. Foto: www.finance.gov.vg

Las autoridades de las Islas Vírgenes Británicas impusieron una multa de 37 mil 500 dólares a Mossack Fonseca por violar las reglas antilavado de dinero, ya que el despacho había incorporado una compañía para el hijo del expresidente de Egipto, Hosni Mubarak, pero fracasó en establecer la conexión entre ambos personajes, aun después de que padre e hijo fueran inculpados por casos de corrupción en Egipto. Una revisión interna del despacho concluyó: “nuestra fórmula de manejo de riesgos es seriamente defectuosa”.

Del análisis que realizó el ICIJ sobre los documentos de Mossack Fonseca se identificaron 58 familiares y socios de primeros ministros, presidentes o reyes.

Los documentos muestran, por ejemplo, que la familia de Ilham Aliyev, el presidente de Azerbaiyán, utilizó fundaciones y compañías en Panamá para poseer acciones en minas de oro y el sector inmobiliario de Londres. Los hijos del primer ministro de Nawaz Sharif, el primer ministro de Pakistán, también se adueñó de edificios en Londres a través de compañías creadas por Mossack Fonseca, según los documentos.

Familiares de por lo menos ocho integrantes –en función o retirados– del Comité Permanente del Politburó chino –el principal organismo de mando en ese país–, tienen compañías offshore. Entre ellos destaca el cuñado del presidente Xi, quien instaló dos compañías en las Islas Vírgenes Británicas en 2009.

Representantes de los líderes de Azerbaiyán, Pakistán y China no respondieron a los cuestionarios.

Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán. Foto: AP / Susan Walsh

Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán. Foto: AP / Susan Walsh

La lista de líderes mundiales que contrataron Mossack Fonseca para instalar entidades offshore incluye a Mauricio Macri, el actual presidente argentino, quien fue director y vicepresidente de una compañía de Bahamas manejada por Mossack Fonseca mientras era hombre de negocios y alcalde de Buenos Aires. Un vocero de Macri dijo que el presidente nunca tuvo acciones de la compañía, la cual forma parte de los negocios de su familia.

Durante los días más sangrientos de la invasión rusa en la región de Donbass, en Ucrania, representantes del presidente ucraniano Petro Poroshenko consiguieron de emergencia una copia de un comprobante de domicilio con el que completaron el papeleo necesario para crear una compañía en las Islas Vírgenes Británicas, según los documentos.

Un vocero de Poroshenko dijo que la creación de la compañía no tenía nada que ver con “cualquier evento político o militar en Ucrania”. Los asesores financieros de Poroshenko dijeron que el presidente no mencionó la compañía en sus declaraciones patrimoniales de 2014 porque ni aquella, ni tampoco dos compañías relacionadas –una en Chipre, la otra en Holanda– tenían bienes. Dijeron que las compañías formaban parte de una reestructuración corporativa que ayudaría en vender el negocio manufacturero de Poroshenko.

Sigmundur David Gunnlaugsson, primer ministro de Islandia. Foto: AP / Seth Wenig

Sigmundur David Gunnlaugsson, primer ministro de Islandia. Foto: AP / Seth Wenig

Cuando Sigmundur David Gunnlaugsson se convirtió en primer ministro de Islandia, en 2013, escondió un secreto que habría podido dañar su carrera política. El servidor público y su esposa compartieron la propiedad de una compañía offshore en las Islas Vírgenes Británicas cuando él entró en el parlamento en 2009. Vendió posteriormente sus acciones a su esposa por un dólar.

La compañía tuvo bonos –cuyo valor se elevó a varios millones de dólares– en tres bancos gigantes de Islandia, los cuales cayeron en bancarrota durante el derrumbe financiero global de 2008. El evento lo convirtió en acreedor de los bancos. El año pasado, el gobierno de Gunnlaugsson negoció un acuerdo con los acreedores, sin que él declarara sus acciones financieras.

Gunnlaugsson negó en fechas recientes que los intereses financieros de su familia influenciaron sus decisiones. Los documentos filtrados no aclaran si las posturas políticas de Gunnlaugsson beneficiaron o dañaron el valor de los bonos que controlaba a través de la compañía offshore.

En una entrevista con Reykjavik Media, un socio de ICIJ, Gunnlaugsson negó que tuviera bienes en offshore. Cuando fue confrontado con el nombre de la compañía offshore vinculada con él –Wintris Inc. –, el primer ministro dijo: “empiezo a sentirme un poco raro respecto a estas preguntas porque parece que me están acusando de algo”.

Momentos después, concluyó la entrevista.

Cuatro días después, su esposa elevó el asunto a la esfera pública, al aseverar en un post de Facebook que la compañía era suya, no de él, y que había pagado todos los impuestos al respecto.

Desde ese entonces, integrantes del parlamento islandés preguntaron por qué Gunnlaugsson nunca declaró la existencia de la compañía offshore y un juez llamó al primer ministro y su gobierno a renunciar.

El primer ministro contraatacó al publicar una declaración de ocho cuartillas. En ella, argumentó que no estaba obligado a declarar sus vínculos con Wintris, pues la empresa pertenecía a su esposa y “era una compañía de posesión de bienes y no una compañía involucrada en actividades comerciales”.

Coberturas Offshore

En 2005, un crucero llamado Ethan Allen se hundió en el Lago George de Nueva York. Veinte turistas ancianos murieron ahogados. A raíz del juicio que interpusieron los sobrevivientes y los familiares de los fallecidos, se percataron que la empresa no estaba asegurada porque defraudadores le habían vendido una póliza apócrifa.

Malchus Irvin Boncamper, consultor en la isla caribeña de Nevis, se declaró culpable en una corte estadunidense en 2011 por ayudar a los estafadores a lavar dinero procedente de este fraude.

Ello creó un problema para Mossack Fonseca, porque Boncamper había sido utilizado como hombre de paja –un director “nominado”– en 30 compañías que incorporó el despacho.

Tras enterarse de la condena de Boncamper, Mossack Fonseca reaccionó con rapidez. Ordenó a sus filiales sustituir a Boncamper como director de las compañías y posfechar los registros. De tal manera, aparecía en los documentos que Boncamper había sido reemplazado en la década anterior.

Malchus Irvin Boncamper, consultor en la isla caribeña de Nevis. Foto: The St Kitts & Nevis Observer

Malchus Irvin Boncamper, consultor en la isla caribeña de Nevis. Foto: The St Kitts & Nevis Observer

El caso Boncamper es uno de los ejemplos de los documentos filtrados que muestra las tácticas cuestionables del despacho para esconder sus propios métodos o las actividades de sus clientes ante las autoridades.




En la “Operación Lava Jato” de Brasil, los fiscales alegan que los empleados de Mossack Fonseca destruyeron y escondieron documentos para enmascarar el involucramiento del despacho en actividades de lavado de dinero. Un documento de la policía muestra que un empleado de la filial en Brasil mandó un correo electrónico en el que instruyó a sus colegas esconder los registros relacionados con un cliente investigado por la policía: “No dejen nada. Los guardaré en mi auto o en mi casa”.

En Nevada, los documentos filtrados muestran que a finales de 2014 los empleados de Mossack Fonseca trataron de borrar los vínculos entre la filial de Las Vegas y la sede central de Panamá ante la inminencia de una orden judicial que le solicitaría divulgar información sobre 123 compañías incorporadas por el despacho. Los fiscales argentinos establecieron vínculos entre estas compañías de Nevada y un escándalo de corrupción que salpicó a un colaborador de los expresidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

En su intento por liberarse de la jurisdicción estadunidense, Mossack Fonseca aseveró que MF Nevada –su filial de Las Vegas–, no era en realidad una rama del despacho. Dijo que no tenía control sobre esa oficina.

Los documentos internos del despacho muestran lo contrario. Indican que el despacho controlaba la cuenta bancaria de MF Nevada, mientras que los cofundadores de Mossack Fonseca poseían el 100 por ciento de MF Nevada.

Con el afán de desaparecer la evidencia de la conexión, el despacho removió los papeles de la filial y borró los rastros informáticos de los vínculos entre las operaciones de Nevada y las de Panamá, según los correos electrónicos internos. Una de las grandes preocupaciones, dice un correo electrónico interno, era que el director de la filial pudiera ser demasiado “nervioso”, lo cual facilitaría la tarea de los investigadores en descubrir “que estamos escondiendo algo”.

Mossack Fonseca no respondió a los cuestionarios sobre los casos de Brasil y Nevada, pero negó de manera general que haya obstruido investigaciones o cubierto actividades ilícitas.

“Esconder o destruir documentos que pueden ser utilizados en cualquier investigación o proceso judicial no forma parte de nuestra política”, dijo el despacho.

Reformar el mundo secreto

En 2013, el primer ministro británico David Cameron urgió a los territorios ultramarinos de Gran Bretaña –entre ellos las Islas Vírgenes Británicas– a trabajar con él para “poner orden en nuestra propia casa”, al sumarse a la lucha contra la evasión de impuestos y el secreto del offshore.

Cameron pudo haber considerado el caso de su propio padre para darse cuenta del reto que representaría este llamado.

Ian Cameron, un financiero y multimillonario, fue cliente de Mossack Fonseca. Utilizó el despacho para proteger su fondo de inversión, Baltimore Holdings, Inc, de los servicios tributarios británicos.

El nombre del fondo proviene de la Baltimore House, la mansión ancestral de la familia Cameron. Mossack Fonseca registró el fondo de inversión en Panamá, aun cuando la mayor parte de sus inversionistas eran británicos. Ian Cameron controló el fondo desde su creación, en 1982, hasta su muerte en 2010.

Un folleto para inversionistas dijo que el fondo “debe ser gestionado y manejado de tal forma que no se vuelva residente contribuyente del Reino Unido”.

El primer ministro británico David Cameron. Foto: AP / Frank Augstein

El primer ministro británico David Cameron. Foto: AP / Frank Augstein

El fondo logró su propósito al utilizar certificados de propiedad no rastreables llamados “acciones al portador” y al emplear personal “nominado” radicado en Bahamas, según los documentos internos del despacho.

La historia de Ian Cameron en los paraísos fiscales es uno de los ejemplos que demuestra la profundidad de los lazos entre el secreto del offshore y las vidas de las élites políticas y financieras del mundo. También constituye un motor económico importante para muchos países. El peso de ese interés propio hace difícil la adopción de reformas.

En Estados Unidos, por ejemplo, estados como Delaware y Nevada, los cuales garantizan el anonimato a los dueños de las compañías, siguen luchando contra las iniciativas que plantean una mayor transparencia corporativa.

Panamá, el hogar de Mossack Fonseca, se negó en participar en un programa internacional de intercambio de información sobre cuentas bancarias, por los riesgos que esto implicaría para su industria offshore. Funcionarios de Panamá concedieron cierto intercambio de información, pero a una escala menor.

El reto que enfrentan los reformistas y los policías consiste en la forma de encontrar y detener las actividades criminales cuando éstos se esconden debajo de las capas del secreto. El instrumento más eficiente para romper el secreto ha sido la filtración de documentos offshore, los cuales han puesto a la luz transacciones escondidas a nivel global.

Los documentos filtrados exhibidos por el ICIJ y sus socios de los medios han generado leyes e investigaciones en docenas de países, y han sembrado miedo entre los clientes del sistema offshore, quienes temen que sus secretos sean revelados.

En abril de 2013, a raíz de que el ICIJ publicó las historias de “Offshore leaks”, basadas en documentos internos de las Islas Vírgenes Británicas y Singapur, algunos de los clientes de Mossack Fonseca enviaron correos electrónicos al despacho, buscando la seguridad de que sus bienes offshore permanecieran protegidos del escrutinio.

Mossack Fonseca respondió a sus clientes que no se preocuparan. Reiteró que su compromiso con la privacidad de sus clientes “ha sido siempre su principio primordial; en ese sentido, su información confidencial se encuentra guardada en nuestro centro de datos de última generación, y cualquier comunicación con nuestra red global transita por un algoritmo encriptado que cumple con los estándares de clase mundial”.

Esta historia fue reporteada y redactada por Bastian Obermayer, Gerard Ryle, Marina Walker Guevara, Michael Hudson, Jake Bernstein, Will Fitzgibbon, Mar Cabra, Martha M. Hamilton, Frederik Obermaier, Ryan Chittum, Emilia Díaz-Struck, Rigoberto Carvajal, Cécile Schilis-Gallego, Marcos García Rey, Delphine Reuter, Matthew Caruana-Galizia, Hamish Boland-Rudder, Miguel Fiandor y Mago Torres.

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