Estado Islámico: Blair y la ofensiva occidental

LONDRES (apro).- Gran Bretaña y sus países aliados de Occidente deben prepararse para enviar tropas por tierra con el objetivo de “aplastar” al Estado Islámico (EI) en Siria e Irak, ya que de lo contrario “Europa enfrentará atentados terroristas de una escala inimaginable”.

El exprimer ministro británico Tony Blair, que fue máximo aliado de George W. Bush en la criticada invasión anglo-estadunidense de Irak (2003), se sumó al pedido del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, al indicar que si el EI no es combatido lo antes posible, Europa se verá obligada a tomar medidas de seguridad draconianas y muy restrictivas para las libertades individuales de los ciudadanos.

En un artículo de opinión publicado en el semanario inglés Sunday Times, el exjefe del Partido Laborista y antiguo enviado especial del Cuarteto a Medio Oriente, consideró que aunque las fuerzas locales podrían ser utilizadas contra el EI en Irak, Siria y Libia, “las tropas occidentales terrestres serán eventualmente necesarias para aplastar al Estado Islámico y su intento de crear un califato extremista”.

“Debemos crear una capacidad militar tal que pueda confrontar y derrotar a los terroristas donde sea que estén y donde busquen extender su territorio. No estoy hablando sólo de fuerzas locales. Las tropas por tierra son necesarias para ganar la batalla y nuestros soldados son los más capaces”, agregó el exprimer ministro británico.

Desde su administración Blair enfrenta duras críticas por haber lanzado junto al gobierno de Bush una sangrienta guerra en Irak con la premisa falsa de que Sadam Husein contaba con armas de destrucción masiva que iba a desplegar en cuestión de minutos.

Ese conflicto bélico, que tuvo un costo estimado de más de 9 mil millones de dólares para el Reino Unido, y más de 845 mil millones para Estados Unidos, terminó con la muerte de al menos 100 mil civiles –incluidos mujeres, niños y ancianos–, y cerca de 5 mil militares de la coalición.

Tras el derrocamiento y muerte de Sadam, ese país árabe cayó en una guerra civil y sectaria que se cobró la vida de miles de personas y destruyó infraestructura vital para la nación.

Con respecto al EI, los países aliados que lanzaron en los últimos años bombardeos contra ese grupo en Siria e Irak –incluidos el Reino Unido y Estados Unidos–, no han decidido desplegar tropas por tierra para evitar cometer los mismos errores que en la guerra contra Hussein.

Londres considera sin embargo contribuir con al menos mil soldados para una fuerza internacional de 5 mil efectivos, pero sólo con el fin de entrenar al Ejército libio contra el avance de los extremistas del EI en ese país norafricano.

Credo secuestrado

Pero ahora Blair considera que Gran Bretaña “debe ir más lejos”, al menos en Irak y Siria, y desplegar fuerzas por tierra.

“Estamos progresando en la lucha contra el EI, pero ese grupo debe ser eliminado con una mayor velocidad y vigor. Este ‘califato’ es en sí mismo una fuente de reclutamiento. Podemos utilizar a las fuerzas locales en esos combates, pero necesitan de equipos y ayuda por tierra, y nosotros debemos dársela”, agregó el exprimer ministro británico.

Advirtió que de no actuarse con fuerzas militares por tierra “aumentarán los actos de terrorismo, con más víctimas e intentos para desestabilizar la cohesión social y política de Europa”.

“Eventualmente, los terroristas lanzarán atentados de semejante escala y horror que deberemos cambiar nuestra postura; pero para entonces la batalla será más difícil de ganar sin medidas que contravengan nuestro sistema básico de valores”, consideró.

Blair también indicó que la campaña militar contra el EI “debería ser parte de una estrategia más amplia para confrontar la ‘perversión’ del credo islámico por la ideología del Islamismo”.

Y sostuvo que hay que tener más cuidado a la hora de hablar de una “lucha contra el extremismo violento”, ya que el Islamismo “es un problema ideológico mucho más amplio”, con millones de simpatizantes en todo el mundo.

“La realidad es que hay millones de simpatizantes de esta visión extremista del Islam, y en algunos países incluso cuentan con apoyo estatal, y se enseña de forma sistemática a millones de jóvenes. Esta ideología no está interesada en la coexistencia. No busca dialogar, sino dominar. No puede ser contenida, sino que debe ser derrotada”, agregó.

Blair explicó que el extremismo islámico “podría ser derrotado al alcanzarse una alianza en conjunto con el Islam moderado”.

“Muchos musulmanes están denunciando este ‘desvío’ de su religión, ya que odian la forma en que ese credo ha sido secuestrado. Y no olvidemos que la gran mayoría de las víctimas del terrorismo son musulmanes”, dijo el exmandatario británico, que preside la Fundación Tony Blair asesorando a países sobre medidas contra el extremismo y la radicalización islámica.

Al respecto, instó al primer ministro británico David Cameron a liderar una campaña contra el Islamismo en Europa, en caso de que Gran Bretaña decida permanecer dentro de la Unión Europea (UE) tras el referéndum del 23 de junio próximo.

En octubre de 2015 y durante una entrevista con la CNN en la que se le preguntó si creía que la invasión de Irak “fue una de las causas” del ascenso del EI, Blair admitió cierta responsabilidad.

“Hay elementos de verdad en ello. Por supuesto se puede afirmar que aquellos que derrocamos a Saddam en 2003 tenemos algo de responsabilidad por lo que ocurre en 2015. De todos modos no tengo claro qué hubiera ocurrido en caso de que nuestras políticas no hubiera funcionado, o si otras medidas hubieran funcionado mejor”, agregó.

Terrorismo nuclear

Blair hizo las declaraciones días antes de que el ministro de Defensa británico, Michael Fallon, advirtiera de que el EI está ampliando sus capacidades militares y planea ahora adquirir armas nucleares para lanzar ataques terroristas contra Occidente, con el fin de provocar aún más muerte y destrucción.

El funcionario conservador dijo en Londres que los servicios de Inteligencia británicos cuentan con evidencia específica que apunta a que militantes y milicias del EI buscan adquirir arsenales nucleares.

Tras ser consultado si existe peligro concreto de que el grupo extremista adquiera armas nucleares en un futuro próximo, Fallon dijo categórico: “Sí, esta es una amenaza nueva que está surgiendo”.

“Es una preocupación grave para nosotros de que un grupo no-estatal con financiamiento y conocimientos sobre el tema pueda adquirir este tipo de arsenales”, subrayó el ministro de Defensa durante una ponencia en la sede del think tank londinense Policy Exchange.

Fallon fue invitado a esa organización para hablar sobre el futuro de los arsenales nucleares del Reino Unido, los submarinos atómicos Trident, que el gobierno quiere actualizar a un costo de 100 millones de libras esterlinas (unos 142 mil millones de dólares).

El ministro se refirió a los atentados del 22 de marzo en Bruselas, en los que al menos 34 personas perdieron la vida y más de dos centenares resultaron heridas, al indicar que como consecuencia de esos ataques, Gran Bretaña “deberá revisar su seguridad nacional y tomar más medidas”.

Mientras tanto, las fueras sirias, apoyadas por una ofensiva aérea de Rusia, continuaban poniendo presión al EI tras recuperar la ciudad histórica de Palmira, extendiendo su control en esa región.

La pérdida de Palmira el domingo pasado significó uno de los mayores golpes para el grupo yihadista desde que declaró su califato en 2014 en Siria e Irak.

También fue vista como una gran victoria para el presidente sirio Bashar Al-Assad y su aliado ruso.

El Ejército sirio indicó que la ciudad histórica, que contiene algunas de las ruinas y templos más importantes del Imperio Romano, podría servir ahora como “base de operaciones” para lanzar una ofensiva militar mayor contra bastiones del EI en Raqqa y Deir al-Zor.

Las fuerzas de Al-Assad reabrieron el aeropuerto militar de Palmira y expulsaron a las milicias del EI de las zonas aledañas.

“Ahora existe un interés común en el mundo para que el EI sea confrontado de una vez por todas. Hemos visto una derrota estratégica para el EI y por default una victoria estratégica para Al-Assad y (Vladimir) Putín”, declaró Fawaz Gerges, experto en temas de Oriente Medio del London School of Economics (LSE).

“Esto le sirve a Al-Assad para seguir insistiendo en su posición de que Siria es crucial a la hora de derrotar al Estado Islámico”, continuó.

De acuerdo con el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización no gubernamental que tiene su sede en Londres, continuaban esta semana enfrentamientos y combates al noreste de Palmira entre el EI y las fuerzas aliadas al gobierno sirio.

Rami Abdulrahman, director de ese instituto, dijo además que la Fuerza Aérea rusa lanzó bombardeos en una ruta al este de Palmira, en dirección a Deir al-Zor, y agregó que se registraron combates en otro de los bastiones del EI en la región, la ciudad de Qaryatain, a 100 kilómetros al oeste de Palmira. El gobierno sirio trata de retomar desde agosto pasado el control de Qaryatain.

El Observatorio sirio también confirmó que al menos 417 yihadistas del EI murieron en los combates por el control de Palmira, mientras que las bajas para las fuerzas sirias fueron de 194.

La salida del EI de Palmira ocurre tres meses después de que el grupo yihadista fue expulsado de Ramadi, una capital provincial de la vecina Irak. El EI viene perdiendo terreno en otras zonas, incluyendo el año pasado la ciudad iraquí de Tikrit y en febrero la ciudad siria de Al-Shadadi, a medida que sus enemigos buscan cortar vínculos entre sus dos principales centros de poder, Mosul en Irak y Raqqa en Siria.

Comentarios