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Brexit: Racismo y xenofobia

LONDRES (apro).- “Esto es Inglaterra. Los extranjeros tienen 48 horas para irse de este país”, afirma un inglés de tez blanca en el supermercado Tesco de Gloucester, una histórica ciudad en el suroeste del Reino Unido.

Ante la sorpresa de las personas que estaban allí haciendo sus compras, el hombre amenaza a los gritos: “¿Quién es extranjero? ¿Algún extranjero? Es hora de hacer sus bolsos e irse”.

En la zona obrera de Clyde y Glasgow, en Escocia, varios grupos neo-nazis instalaron pegatinas en distintos postes de luz y paredes de esas localidades, con leyendas que incluían frases como “Tolerancia cero (a los inmigrantes)” o “Zona blanca: Acción nacional”.

En Londres, en un atestado autobús de la línea 134 que recorre el centro de la ciudad en dirección a North Finchley, una mujer de unos 65 años grita a una pasajera polaca y a su bebé: “Váyanse de este país, comiencen a armar las valijas”. Uno de los pasajeros graba el incidente en su teléfono celular y lo publica en las redes sociales.

En distintas localidades del norte de Inglaterra aparecen afiches caseros con la frase: “Dejamos finalmente la UE: No queremos más ratas polacas”.

Mientras que en Romford, en el condado inglés de Essex, varios hombres blancos salieron a la calle vistiendo una camiseta con la frase: “¡Sí, ganamos! Ahora depórtenlos”.

En la ciudad de Newcastle, al norte de Inglaterra, varios activistas xenófobos despliegan una pancarta en pleno centro de la ciudad, con la leyenda: “Detengamos la inmigración, comencemos la repatriación” ante la mirada de sorprendidos transeúntes y compradores.

Agata Brzeźniak se encontraba en un autobús de Londres atestado de pasajeros, mientras hablaba con su familia en Polonia a través de su celular. Una mujer sentada frente a ella la miraba mientras tanto detenidamente. Cuando la joven terminó la conversación telefónica, la mujer le preguntó si era polaca.

“Yo le dije con orgullo que sí. Y entonces me dijo que debería tener ‘miedo’ y que tenía que prepararme para solicitar una visa para poder quedarme en su país”, contó Agata en su cuenta personal de Twitter, denunciando el acto de racismo.

“Como ciudadana polaca que durante años vivió en el Reino Unido y contribuyó a la investigación científica del país, y que cree que estar unidos con la UE es la única manera de salir adelante, le digo a esa mujer: ‘Vete al demonio, tú y tus ideas discriminatorias’”, respondió en su cuenta.

Marcus Peter Bogle caminaba por su ciudad natal de Manchester, al norte del país, cuando un vehículo oscuro se detuvo frente a él y desde dentro varios hombres le gritaron: “Vuélvete a tu casa, vamos a hacer que Gran Bretaña sea blanca de nuevo”.

“Yo nací y crecí en este país. Esto no sólo es muy triste, es una tragedia”, contó más tarde Marcus en su cuenta de Twitter.

La inglesa Jo Fox también utilizó las redes sociales para contar que su prima española de 18 años estaba hablando con una amiga en español en un local de Yorkshire, en el norte de Inglaterra, cuando un hombre le gritó con tono amenazador: “Vuélvete a tu país de mierda”.

Los incidentes racistas crecieron y se multiplicaron desde que el pasado 23 de junio 52% de los británicos votó para abandonar la Unión Europea (UE), tras un referéndum que provocó un terremoto político y social en el país.

El llamado ‘Brexit’ llevó a que el número de ataques racistas y xenófobos en Gran Bretaña aumentara 42%.

De acuerdo con un informe del Consejo Nacional de Comisarios británicos (NPCC, por sus siglas en inglés) el incremento de ataques racistas en el país desde el 23 de junio es el peor registrado hasta ahora y da cuenta de crecientes divisiones en la sociedad.

Mark Hamilton, jefe del NPCC y encargado de la lucha contra el racismo, afirmó que el debate vinculado al referéndum por la UE “llevó a un aumento en el número de ataques racistas y xenófobos”, especialmente contra inmigrantes y personas de minorías étnicas.

“Está muy claro que en las últimas semanas se reportaron niveles récord de este tipo de ataques”, agregó el funcionario policial.

Las denuncias a la policía por ataques racistas tras el referéndum aumentaron 42% hasta los 3 mil 76 casos, aunque se estima que el número real sería muy superior, debido a que muchos no habrían sido denunciados.

“Probablemente estemos hablando del peor número de casos racistas del que tengamos conocimiento hasta ahora”, explicó Hamilton.

El jefe del NPCC dijo que además de un aumento en el número de estos incidentes, ahora muchos más británicos están preparados para denunciar un ataque racista a la policía.

“Parece que el hecho de que ganara el ‘Brexit’ en el voto del pasado 23 de junio le dio rienda suelta a algunas personas para lanzar su odio racista o discriminatorio. No podemos separar la reacción del país tras el referéndum y el aumento en las denuncias por ataques racistas”, agregó.

Un día después del plebiscito, el Centro Cultural Polaco de Londres, en el barrio de Hammersmith, fue atacado con pintas y grafitis racistas, en tanto que decenas de personas denunciaron haber sido blanco de amenazas racistas, con frases como “Vuélvete a tu país”, “Inmigrante sucio” o “Este país está lleno de inmigrantes, no queremos más”.

La comunidad polaca en Gran Bretaña surgió principalmente desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y ha crecido aún más desde que Polonia se unió a la UE en 2004.

Según el censo nacional, se estima que cerca de 790 mil polacos viven en Reino Unido.

Ese grupo constituye la comunidad más grande de inmigrantes de segunda generación en el país, después de la hindú.

Además de la comunidad polaca, varios grupos islámicos denunciaron que desde la victoria del Brexit ha crecido el número de incidentes racistas y xenófobos contra los musulmanes en el país.

Según Hamilton, los ataques racistas suelen estar dirigidos a “minorías étnicas visibles” como la afro-caribeña o la musulmana del sudeste asiático, y también a inmigrantes de Europa del Este, principalmente polacos, búlgaros y rumanos.

La policía británica indicó que hubo enormes variaciones en el número de esos incidentes dependiendo de las regiones del país.

El mayor número de ataques racistas se registró en Londres, que cuenta con la mayor proporción de inmigrantes del Reino Unido (cerca de 37% de su población es extranjera), aunque también hubo muchas denuncias de incidentes xenófobos en Bristol, Avon, Somerset y el Gran Manchester, como también en otras localidades del norte de Inglaterra.

Se estima que al menos 200 ataques racistas son denunciados por día en el país desde el 23 de junio, en su mayoría abusos verbales o amenazas, aunque también pintas, grafiti y pancartas ofensivas.
El día después del referéndum, la policía registró 289 incidentes racistas.

“Las acciones de estas personas que llevan a cabo ataques racistas tienen como objetivo intimidar y atemorizar a otros. Buscan excluir a otros ciudadanos a partir de una posición de supremacía racial o étnica”, explicó Hamilton, que condenó de forma “categórica” esos delitos.

Tras el peligroso aumento de este tipo de incidentes, el gobierno británico de David Cameron confirmó que planea presentar ante el Parlamento una ley que sancione con severidad a aquellos que cometan ataques racistas.

La tarea quedará ahora en manos de la sucesora de Cameron, la conservadora Theresa May, quien fue elegida como la nueva primera ministra, y quien tendrá entre sus responsabilidades iniciar las negociaciones para el divorcio con la UE.

Durante la campaña del referéndum, los grupos a favor de la salida del país de la UE, entre ellos el anti-inmigración Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), utilizaron todo tipo de eslóganes centrados principalmente en el tema de la inmigración y la necesidad de imponer controles estrictos para frenar “oleadas de inmigrantes”.

Uno de esos pósteres del UKIP fue muy criticado, ya que mostraba una foto de refugiados sirios en una fila multitudinaria, bajo la frase “Breaking Point” (puente de quiebre).

De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), la migración neta total al Reino Unido es de unas 300 mil personas al año, a pesar de promesas del gobierno de reducir esa cifra a 100 cien. De esos 300 mil, 184 mil son inmigrantes comunitarios, y 188 mil no-comunitarios.

En el país viven al menos 942 mil personas del este de Europa, especialmente rumanos y búlgaros, además de unos 791 mil europeos de otros países. El Reino Unido cuenta también con 2.93 millones de trabajadores no comunitarios, principalmente de China e India.

Sin embargo, existen percepciones erróneas por parte de la población británica acerca del verdadero número de inmigrantes europeos en el Reino Unido.

La mayoría de los británicos cree que 15% de la población de Gran Bretaña, cerca de 10.5 millones de personas en total, son inmigrantes europeos, cuando en realidad el número de inmigrantes comunitarios en el Reino Unido es sólo de 5%, unas 3.5 millones de personas.

Tras la oleada de incidentes racistas y xenófobos en el Reino Unido, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, expresó serias preocupaciones por el racismo creciente tras el referéndum.

“Estoy profundamente preocupado por los ataques y abusos contra comunidades minoritarias y ciudadanos extranjeros en Reino Unido en los últimos días”, dijo Zeid, para quien el racismo y la xenofobia “son completamente inaceptables en cualquier circunstancia”.

En ese sentido, Mutuma Ruteere, investigador de la ONU sobre el racismo, la discriminación racial y la xenofobia, afirmó que algunos de los abusos y declaraciones que se han denunciado desde el referéndum son claramente “xenófobos y racistas”.

Y destacó que el Reino Unido cuenta con organismos de supervisión para detectar casos de racismo, los cuales –según él– deberían poder afrontar el problema.

“Estoy bastante confiado y optimista ante la posibilidad de que las instituciones puedan afrontar este problema y extirparlo de raíz antes de que crezca aún más”, concluyó.

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