Laborismo británico: crisis existencial

Londres (apro).- El opositor Partido Laborista británico enfrenta una crisis interna sin precedentes y corre el riesgo de escindirse en caso de no resolver en las próximas semanas una dura batalla por su liderazgo.

Desde que el 23 de junio pasado la mayoría de los británicos votó en un referéndum a favor del Brexit, como se conoce comúnmente la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), el Laborismo quedó envuelto en fuertes divisiones y recriminaciones internas.

Su jefe, el veterano político izquierdista Jeremy Corbyn, quien en septiembre pasado había obtenido el respaldo de una amplia mayoría para liderar al partido, no logró convencer al electorado laborista para que el país siguiera dentro de la UE.

Desde entonces, muchos acusan a Corbyn, de 67 años, de haber hecho una campaña débil y poco convincente al respecto, en gran parte por sus propias dudas acerca de la membresía británica en la UE.

Históricamente euroescéptico, pero obligado por su agrupación a apoyar la membresía europea durante la campaña del referéndum, Corbyn comenzó a perder rápidamente el apoyo de sus parlamentarios y ministros en la sombra, quienes ahora lo ven como un gran obstáculo para que el Laborismo gane las próximas elecciones generales de 2020.

Tras el reiterado reclamo de su bancada parlamentaria y luego de una serie de renuncias de sus ministros y funcionarios, el jefe laborista se vio obligado a someterse a una nueva elección interna que decidirá el liderazgo del grupo político.

Su único contrincante es el parlamentario galés Owen Smith, un político de centro-izquierda, de 46 años, que se desempeñaba hasta el mes pasado como ministro de Trabajo y Pensión en la sombra.

Durante uno de los últimos debates públicos entre ambos, ocurrido el pasado 12 de agosto, Smith atacó abiertamente ante las cámaras al jefe laborista por considerar que provocó una crisis sin precedentes dentro del partido, con cada vez menos apoyo del electorado.

Un día después de que el jefe laborista fuera acusado por su vice, Tom Watson, acerca de una supuesta “infiltración de fanáticos trotskistas” dentro de la agrupación, Smith dijo que Corbyn quiere regresar “a la política de los años 80 con protestas callejeras”, “eslóganes anticuados”, y de esa forma terminar cada vez más alejado del poder.

Los afiliados al Laborismo decidirán en septiembre próximo si apoyan a Corbyn para mantener su puesto, o lo reemplazan por Smith.

Tras una serie de demandas judiciales contra el Ejecutivo del Laborismo por haber prohibido que aquellos que se afiliaron al partido en los últimos seis meses puedan votar en las internas de septiembre, los tribunales dieron finalmente la razón a la cúpula de poder del grupo político, para que determine quién está autorizado a votar y quién no.

Así es que sólo podrán votar en las elecciones internas los afiliados al Laborismo que se sumaron al grupo antes del 12 de enero, aquellos que están afiliados a sindicatos que apoyan al Partido Laborista, y las personas que pagaron 25 libras entre el 18 y 20 de julio para poder afiliarse al Laborismo.

Ello excluiría del voto a unos 130 mil afiliados que se sumaron al partido después del referéndum del 23 de junio, en su mayoría simpatizantes de Corbyn.

Los resultados de la contienda serán anunciados el 24 de septiembre durante el Congreso Anual del Laborismo. Si Corbyn gana esos comicios, varios de sus parlamentarios dieron a entender que estarían preparados para tratar de formar un partido alternativo.

“Estilo ochentero”

En el debate público organizado el 12 de agosto pasado en Gateshead, en el norte de Inglaterra, Smith criticó el “estilo ochentero” de hacer política y la “falta de diálogo” de Corbyn, quien está casado en terceras nupcias con la empresaria mexicana Laura Álvarez, de 46 años.

“Sabemos cómo termina esto, Jeremy, y no termina bien para los trabajadores de Gran Bretaña”, señaló Smith.
“No se trata de llevar camisetas con eslóganes o prendedores con insignias en nuestras solapas. Se trata de volver al poder”, subrayó el contendiente a la jefatura del Laborismo.

Cuando Corbyn criticó a Smith por haber renunciado como ministro de Trabajo y Pensiones en la sombra, el legislador que representa la circunscripción electoral de Pontypridd respondió que renunció “porque el líder laborista no puede llevar al partido al poder, incumpliendo su tarea básica de trabajar junto a sus colegas”.

“Socava a nuestros colegas en cada momento y así no se puede liderar”, le apuntó Smith.

Corbyn sostiene que en septiembre pasado ganó las internas del partido con una amplia mayoría de votos de afiliados, y que ello es suficiente para legitimar su mandato. Pero no todos están de acuerdo con esa premisa.

Uno de los problemas del veterano político de Islington, en el norte de Londres, es que cuenta principalmente con el apoyo de jóvenes afiliados laboristas (en su mayoría agrupados en la coalición corbynista Momentum), pero no del electorado en general. Además, es casi inexistente el apoyo que cuenta de su banca parlamentaria laborista, la cual es clave para hacerle frente al gobernante Partido Conservador en unos comicios.

Sin ese apoyo de sus legisladores, Corbyn tendrá serios problemas para formar un gobierno en la sombra.
Smith, quien en las últimas semanas decidió abandonar su tono cauteloso y lanzar un ataque directo a su contrincante, afirmó que si gana las internas del Laborismo, le ofrecerá de todos modos a su oponente un puesto en el gabinete en la oposición.
“Nuestro partido es fuerte, es un partido grande, y nuestras habilidades para hacer campaña son inmensas si trabajamos juntos. Tenemos que construir y transformar nuestra sociedad, dándole a la gente la confianza acerca de que las cosas pueden hacerse de una forma diferente en Gran Bretaña”, agregó.

Tanto Corbyn como Smith se pusieron de acuerdo en varios puntos, como mejorar el salario mínimo, aumentar las ayudas a familias con hijos y combatir los planes del gobierno para recortar el gasto público. También hablaron de luchar contra la injusticia social y aumentar los impuestos para los más ricos.

Sin embargo, expresaron diferencias sobre la renovación del programa de misiles nucleares Trident, que Corbyn rechaza y Smith apoya por considerarlo parte de un “desarme multilateral”.

“Corbyn tiene muchos eslóganes y usa mucho la retórica, pero carece de políticas y soluciones. Esa retórica puede que gane adeptos entre los afiliados, pero no hará ganar circunscripciones electorales claves como Nuneaton, Cardiff North y Milton Keynes”, lanzó Smith.

Con respecto a Europa, Smith indicó que el jefe laborista no luchó suficientemente contra el Brexit: “Nunca apoyó la idea de permanecer en la Unión Europea, nunca le gustó esa posibilidad”.

Corbyn, quien durante años criticó a la UE, en especial por su manejo de la crisis económica en Grecia y la llegada de refugiados sirios, le increpó a su rival: “¿Se está volviendo un experto en leer la mente de otros?”, a lo que Smith respondió: “No necesito serlo, usted nos reveló su posición durante 40 años”.

Lo cierto es que los principales sindicatos, entre ellos Unison, decidieron apoyar a Corbyn en la contienda interna, aunque uno de los gremios que representa a los trabajadores estatales, GMB, optó por Smith.

A pesar del apoyo del sector sindical, el secretario general de Unison, Dave Prentis, advirtió que las peleas internas del Laborismo están haciendo cada vez más que la agrupación opositora “se vuelva el nuevo partido desagradable” de Gran Bretaña.

“Nos estamos alejando de la posibilidad de gobernar y eso no es nada bueno para los que creemos que un gobierno conservador es malo para los trabajadores”, dijo el gremialista.

Los problemas del Laborismo están haciendo que más británicos opten por los conservadores como opción de gobierno, de acuerdo con el más reciente sondeo de opinión elaborado por la consultora TNS.

Dicha encuesta concluyó que 44% de los británicos apoya a la actual primera ministra, la conservadora Theresa May, sólo un 16% a Corbyn, y un 24% a ninguno de los dos.

El sondeo concluyó que en caso de unas elecciones generales, los conservadores obtendrían 39% de los votos, comparado con 26% de los laboristas. Esa es la peor medición para los laboristas desde 1982 y le significaría la pérdida de 50 bancadas en el Parlamento.

Luke Taylor, jefe del Departamento de Actitudes Sociales y Políticas de TNS, sostuvo que los sondeos “generarán mucha alarma dentro del Partido Laborista, que batalla su segunda elección por liderazgo en doce meses”.

“Theresa May estará encantada con los índices de apoyo popular tanto a su liderazgo como a su partido, a sólo semanas de haber asumido al frente del gobierno. El tiempo dirá si estos resultados son sólo efecto de ‘luna de miel’ con el electorado o si pueden ser mantenidos hasta las próximas elecciones generales”, agregó Taylor.

Otra encuesta, de la consultora YouGov, ubicó a los conservadores en el primer puesto, con 38% de los votos, delante de los laboristas, con 31%.

Por su parte, Neale Coleman, exconsejero de Corbyn que ahora trabaja para el equipo de Smith, sostuvo que si el veterano político sigue en el poder, el Laborismo registrará una derrota electoral “no vista desde 1931”, cuando logró ganar sólo 52 asientos en el Parlamento.

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